Se iban sumando en la mañana de este sábado las condenas internacionales al ataque de tropas estadounidenses contra Venezuela. Desde quienes advierten sobre el riesgo para el resto del planeta de una aventura semejante en un país latinoamericano, hasta los que perciben que esta etapa del imperialismo estadounidense conduce a una hecatombe mundial de impredecibles consecuencias, pasando por tibias advertencias «solo por cumplir» de la dirigencia europea, hubo de todo.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, por caso, dijo en un comunicado que EEUU «ha perpetrado un acto de agresión armada contra Venezuela, un hecho profundamente preocupante y condenable», y tildó de inválidos por pretextos que la administración de Donald Trump esgrimió para justificar el acto.

A Rusia se le fueron sumando repudios de Bielorrusia, China, Irán, y el reclamo de líderes y dirigentes de todas las tendencias. El filósofo y hombre de consulta del Kremlin, Alexander Dugin, señaló en su cuenta de la red X que su país está en una guerra en Ucrania y deslizó que no está en condiciones de plantarse frente a Trump, “pero si China deja caer a Venezuela y a Irán, la misma China será la próxima.

Irán, precisamente, apareció en el foco estos días cuando tanto Trump como la Unión Europea denunciaron represión del gobierno contra manifestaciones en Teherán. El geopolitólogo brasileño Pepe Escobar recordó en sus redes que otro 3 de enero, pero de 2020, durante el primer mandato de Trump fue asesinado el general Qasem Soleimani en un ataque en el aeropuerto de Bagdad, un hecho contra las leyes internacional del que se jactó el inquilino de la Casa Blanca.

En América Latina, el gobierno de Javier Milei se apresuró a aplaudir con vehemencia la agresión, que implica un retroceso para la soberanía de todas las naciones, con el slogan con el que bautizó a su partido político: “La libertad avanza”. Del otro lado de la frontera, el presidente saliente de Chile, Gabriel Boric, en cambio, declaró su adhesión “a principios básicos del Derecho Internacional, como la proscripción del uso de la fuerza, la no intervención, la solución pacífica de las controversias internacionales y la integridad territorial de los Estados”. El grupo de Puebla también expresó su rechazo a la operación militar contra Venezuela.

El presidente de Colombia, cuyo país ya se prepara para la llegada de posibles desplazados por la invasión, había sido uno de los primeros en dar la alarma sobre lo que estaba ocurriendo del otro lado de su frontera. “En este momento bombardean Caracas. Alerta a todo el mundo, han atacado a Venezuela”; escribió en X.  En ese mismo texto, pidió reunión urgente de la OEA y la ONU para tratar este hecho violatorio de las leyes internacionales

En Francia, el líder de la izquierda Jean Luc Mélenchon reclamó que alguien despertara al presidente Emmanuel Macron porque “no hay invasiones buenas, solo son malas”. Hasta el gobierno de Polonia expresó su preocupación para la paz mundial de una incursión de esa naturaleza. Sin embargo, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, totalmente sumisa con Estados Unidos, se limitó a recordar tibiamente “los principios del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas” y a instar a la moderación estadounidense.