El PIB arrojó un aumento del 4,4% para todo el 2025; sin embargo, arrastra una fuerte heterogeneidad entre sectores. Por ejemplo, en el cuarto trimestre de ese año, comparado con igual período del año anterior, el sector Agricultura y ganadería creció un 10,6%, mientras que la producción de la Industria manufacturera disminuyó un 5%.
Si comparamos 2025 con 2023, las actividades industriales y de la construcción redujeron su nivel de actividad en un 8% y un 14%, respectivamente. En contraste, los sectores más favorecidos fueron el agro (+40%) y los vinculados a la explotación minera y energética (+16%), que no son mano de obra intensivos.
Las estadísticas publicadas esta semana por el Indec muestran que la tasa de desempleo se elevó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025 versus el 5,7% que registraba en idéntico lapso de 2023. Esto implicó un aumento de la desocupación de 271.000 personas desde el inicio de la actual administración nacional, 115.000 en 2024 y 156.000 en 2025: una muestra de que se agudizó la problemática laboral, y que el desempleo no para de subir, a pesar del crecimiento del PIB con el que insiste el gobierno.
La situación es aún más preocupante al tener en cuenta que, comparado con igual trimestre de 2023, 152.000 personas trabajadoras pasaron a estar subocupadas, es decir que trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y que están dispuestas a trabajar más horas.
Los datos de desocupación difieren de la afirmación realizada por el presidente Javier Milei el pasado 1 de marzo, cuando señaló: “Una de las grandes mentiras que nos han inculcado es que abrir la economía perderá puestos de trabajo” y sostuvo que el desempleo no aumentó.
A su vez, en el análisis del desempleo por región queda clara la asimetría que existe. Mientras que en CABA la tasa de desempleo en el cuarto trimestre del año pasado fue del 4,8% (3,2% en 2023), en los partidos del conurbano bonaerense alcanzó el 9,5% (7,4% en el 2023), cercana a los dos dígitos.
Continuando con los datos de ocupación, se produjo la reducción de 256.000 asalariados registrados, acompañada por una caída de 52.000 trabajadores no registrados. En paralelo, se verificó una suba de 293.000 monotributistas y cuentapropistas, lo cual muestra, en gran medida, que las personas despedidas intentan paliar su situación acudiendo al trabajo sin derechos y peor remunerado. Toda una postal de la “reconversión” laboral a la que se apunta.
En resumen, al complicado problema productivo se suman la inflación que hace nueve meses no baja y se vino acelerando, mientras el empleo ya sufre las consecuencias del modelo y los ingresos de la mayoría caen. Si se avanza con estas políticas la situación económica y social tenderá ―indefectiblemente― a empeorar.
La visión del FMI
La vocera del Fondo, Julie Kozack, señaló el jueves pasado en conferencia de prensa: “En las últimas dos semanas, el entorno global se volvió más desafiante debido al conflicto en Medio Oriente. Hasta el momento, la Argentina resistió este impacto relativamente bien, especialmente si se considera que ahora es un exportador neto de energía”.
Nada dijo acerca de que el gran puntapié para revertir el histórico desbalance energético tiene que ver con el desarrollo de Vaca Muerta, sobre la base de un Estado (activo) que permitió construir una infraestructura que permite la actual explotación petrolera.
A su vez, el aumento del crudo global ya impacta sobre los precios de los combustibles en el mercado interno dado que, en un contexto de desregulación, éstos subieron más del 12% en marzo, afectando tanto a empresas como a hogares (sin que necesariamente sus costos hayan aumentado en similar proporción).
Según señaló la vocera del organismo internacional, “se están haciendo esfuerzos para reconstruir las Reservas Internacionales, el BCRA ha comprado U$S 3500 millones desde comienzos de año (…). Adicionalmente, el Tesoro está emitiendo regularmente bonos en dólares en el mercado local y el apetito por estos instrumentos en Argentina ha sido fuerte”.
Respecto de esto último, este año se emitieron internamente U$S 500 millones de un Bonar (en dólares) que posee un monto total máximo previsto de U$S 2000 millones con vencimiento el 29 de octubre de 2027. Dado el fuerte “apetito” del mercado local por el bono, es altamente probable que se complete dicho máximo. El mercado internacional, mientras tanto, continúa cerrado a raíz de los elevados niveles de riesgo país.
En cuanto a las Reservas, que es la variable que miran atentamente el FMI y los inversores externos, cabe subrayar que las compras del BCRA a las que hace alusión Kozack se destinaron fundamentalmente a pagar deuda, e incluso en este marco las Reservas Internacionales netas han caído en lo que va del año.
El ministro de Economía, Luis Caputo, trató de llevar tranquilidad y señaló que las fuentes de financiamiento para los próximos tres vencimientos de capital (Bonares y Globales), por U$S 9000 millones de aquí a julio de 2027, están “identificadas”, sin dar mayores precisiones. El ministro también comentó, según relata Bloomberg, que los intereses de los mencionados bonos serán afrontados con pesos del superávit. El problema es que, en la medida que los ingresos caigan como lo vienen haciendo y que sigan rebajando impuestos, el cumplimiento del pago de los intereses generará mayores recortes en el gasto público y el consiguiente deterioro, aún mayor, de la situación social.
A estos montos habría que sumar la salida por intereses de esos títulos por U$S 4454 millones, más el pago de los U$S 2000 millones del Bonar en dólares que se emitirían durante este año. Incluso debiera adicionarse la amortización de capital al FMI por U$S 5600 millones e intereses por U$S 5480 millones, que podrían ser mayores si subieran las tasas internacionales a consecuencia de la guerra.
En pocas palabras, la sangría de recursos hacia el exterior no parece detenerse, y es esperable que con la apertura importadora y la desregulación de la cuenta capital se siga amplificando.
A 50 años de la dictadura
“Como siempre y más que nunca” es el título de la declaración del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, a propósito de la conmemoración de medio siglo del golpe de Estado que dio comienzo a la más cruel dictadura cívico-militar, proyecto que utilizó el terror y el genocidio de 30.000 detenidos-desaparecidos, a quienes se recuerda y rinde homenaje.
El comunicado señala que “ese pensamiento (expresado en el título) valora y recupera las luchas por los Derechos Humanos desde el mismo inicio del golpe de Estado y fue determinante para resistir su ofensiva contra el pueblo y luego, en Democracia, instalar en la sociedad la notable idea de «Memoria-Verdad-Justicia» ya incorporada a la cultura democrática de la mayoría de nuestra ciudadanía”, y que constituye un “reto del presente con la mirada hacia el porvenir”.
En el documento también se sostiene que “estos 43 años de institucionalidad democrática han estado atravesados por una disputa entre dos proyectos presentes desde la fundación de la Argentina. Uno que defiende la expansión y efectivización de derechos, la noción de igualdad y justicia social, la soberanía política, una democracia protagónica y participativa. El otro que promueve un orden fundado en el privilegio de minorías, la subordinación a poderes extranjeros, la concentración de la riqueza y la imposición de una desigualdad social creciente”. Es la idea de los dos modelos, que no pierde su vigencia.