Mientras los volúmenes y el valor de las exportaciones crecen a tasas de dos dígitos, el consumo interno por habitante se contrajo hasta los 44 kilos anuales en algunos casos. La fuerte competencia del pollo y el cerdo, a menor precio, profundiza la caída.

Un consorcio de empresas exportadoras precisó que los envíos al exterior totalizaron 61.000 toneladas en marzo, un 25% más que en febrero, con un valor de 419 millones de dólares (+34%). En la comparación con marzo de 2025, el volumen creció un 38,5% y el valor se disparó un 97,9%, reflejando la fuerte suba de los precios internacionales.
China concentró el 62% de las colocaciones, tanto en marzo como en el primer trimestre, con 16.000 toneladas de carne con hueso y 22.000 toneladas de carne bovina deshuesada. Estados Unidos, Israel y Europa completaron los principales destinos.
El incremento de los precios internos es la contracara. El kilo de asado sufrió una suba nominal del 436% desde que Javier Milei asumió el gobierno. De acuerdo con informes de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), el consumo anual por persona cayó cinco kilos, de 49,5 a 44 kilos.
Otra medición de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), con datos al primer trimestre, estimó el consumo per cápita en 47,3 kilos/año, un 3,7% por debajo de marzo de 2025 y muy cerca del mínimo histórico de 47 kilos registrado el año pasado. En volumen total, lo destinado al mercado local sumó 512,8 mil toneladas equivalentes a res con hueso, una caída del 10% interanual.
La caída del consumo se ve acompañada por una menor faena. En marzo se procesaron un millón de cabezas, uno de los niveles más bajos de las últimas décadas, producto de la menor oferta de hacienda. A esto contribuyeron las sequías de 2022-2024, las inundaciones de 2025, la venta anticipada de animales y la reducción del stock.
Mediciones del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA) correspondientes a abril mostraron una baja histórica en el precio de la media res. En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) cayó 1,8%; en Rosario, 2,6%; y en Córdoba, 0,3%. A nivel minorista, el relevamiento del IPCVA indicó que en abril la carne vacuna no aumentó en el AMBA, mientras que en Córdoba subió 2,5% y en Rosario bajó 0,3% respecto de marzo.
Según el mismo instituto, los precios del ganado para faena se estabilizaron entre marzo y abril en niveles de un 5% a 10% inferiores a los picos del verano. Esta estabilización responde a la debilidad de la demanda interna, fuertemente afectada por los cambios macroeconómicos y por la competencia de carnes alternativas más económicas.
Con un kilo de asado se pueden comprar 3,8 kilos de pollo –una relación 22% mayor que la del año pasado– y 2 kilos de cerdo, con una mejora del 36% en la relación de precios. En abril, el pollo subió 2,5% y el cerdo bajó 0,3%, según la misma fuente.
Los informes sectoriales coinciden en que la principal causa del encarecimiento interno es la decisión de priorizar la exportación ante la mejora de los precios internacionales, sumado a la menor disponibilidad de animales por factores climáticos y la ausencia de políticas públicas que garanticen el abastecimiento local. El stock ganadero registrado en 2025 fue el más bajo desde 2011, con 51 millones de cabezas, 704.000 menos que el año anterior.
Aunque la relación ternero-vaca mejoró al 65% (segundo mejor registro desde 2007), la recuperación de la faena llevará tiempo. Mientras tanto, el país de las vacas sigue comiendo cada vez menos carne vacuna y enviando sus mejores cortes al exterior.
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