"Necesitamos vender porque ahora con este Gobierno está todo paralizado a nivel nacional; no hay precios y está todo desvariado, es un desastre", apuntaron desde la cooperativa que emplea a personas que estuvieron presas.

El colectivo de trabajadores necesita vender las prendas de vestir que ellos mismos confeccionan en el 1° piso de la Mutual Sentimiento, ubicada al 4181 de la calle Federico Lacroze, en Chacarita. Contaron a este diario que es la única forma de poder resistir al ajuste y la motosierra de Javier Milei.
Claudio Castaño tiene 54 años, es exdetenido y estudiante de derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y uno de los pioneros del espacio cooperativo. Durante el diálogo que mantuvo con Tiempo, contó: «Hace poco le hicimos remeras para la empresa de cemento Loma Negra; las necesitaban para un evento que van a realizar en octubre».
En relación con las necesidades de las y los trabajadores, explicó: «Necesitamos vender porque ahora con este Gobierno está todo paralizado a nivel nacional; no hay precios y está todo desvariado, es un desastre».
Continuó relatando que en la planta baja del edificio tienen la tienda de ropa y un almacén autogestivo, que atienden todos los días. También permiten trabajar en la vereda de la Mutual a una mujer que vende sándwiches de milanesa, que hace poco fue embestida por la Policía de la Ciudad. Intentaron echarla de su lugar de trabajo, a pasos de la estación terminal del tren Urquiza.
Justo en ese momento Castaño se encontraba en el lugar y salió en defensa de la mujer; les dijo: «Dejen tranquila a la piba porque ella está vendiendo sándwiches de milanesa para bancarse los estudios». Este episodio quedó registrado en un video «que circuló en redes sociales y algunos medios digitales de comunicación», señaló.
«Nuestra tienda de ropa y el almacén son lugares de resistencia ante la crisis mileista», remarcó el hombre y agregó: «Porque la gente tampoco puede gastar; entonces, nosotros le ofrecemos precios cooperativos y productos de buena calidad», agregó.
Cabe destacar que en la cooperativa «Hombres y Mujeres Libres» fabrican remeras, joggins cortos y largos, hacen estampados y bordados. «Por ejemplo, hoy a la mañana se acercó una señora que tiene dos fiambrerías y me pidió que le hagamos las remeras. Estamos ubicados en un punto estratégico para la venta, pero lo real es que durante los últimos tiempos venimos muy mal», explicó el trabajador.
Detalló que antes muchísimas empresas les compraban remeras, buzos y chalecos. Pero hoy todo está paralizado. «Sabemos que en el territorio de la provincia de Buenos Aires siguen construyendo; si nos pudieran dar una mano, sería genial. Solo pedimos que reconozcan nuestro trabajo y la producción que hacemos», subrayó Castaño.
Cabe destacar que si bien la cooperativa está ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sus miembros provienen de la órbita provincial y federal. Además de la producción textil, tienen muchos otros proyectos autogestivos y sustentables. La fundadora de la Mutual Sentimiento es Graciela Draguicevich, una histórica militante, «una persona maravillosa, una madre para todos nosotros», expresó Claudio.
La mujer recibe a personas que salen de las distintas cárceles del país y tienen ganas de vivir en paz, de trabajar y de no volver más al encierro punitivo. Porque está totalmente comprobado -a través de la experiencia y la práctica- que las personas que acceden a la educación, a la formación extracurricular y de oficio, en términos mayoritarios, no reinciden. Cooperativas de liberados, una apuesta a la reinserción
Sin embargo, el Gobierno Nacional recientemente vetó la Ley de Financiamiento Universitario, por lo cual este miércoles distintos sectores de la sociedad saldrán a las calles y participarán de la Marcha Federal por la Educación Pública.
En la planta baja de la Mutual Sentimiento funciona la tienda de ropa y un almacén autogestivo, en el primer piso la cooperativa «Hombre y Mujeres Libres». En el segundo piso, está Radio Libre FM 99.3. En el tercer piso, hay una sala de masajes y medicina alternativa. En el cuarto piso, está la organización Barrios de Pie. En el quinto, arman instrumentos de percusión.
Castaño siguió relatando que la mayoría de ellos son estudiantes universitarios y trabajan en la cooperativa todos los días. Y que también necesitan donaciones de tela para poder producir. Venden todo a precios populares, una remera 7 mil pesos, un buso 10, un short 8 y un pantalón largo 18.
El cooperativista concluyó: «Nosotros trabajamos con los laburantes, con todas esas personas que todos los días toman el tren Urquiza; son quienes históricamente nos compraron, pero ahora no pueden».
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