Con unas 200 piezas que incluyen pinturas, dibujos, collages, bordados, instalaciones y videos, además de diarios personales, libros de poesía y novelas, el Malba presenta la retrospectiva «Mi corazón es un imán» de Fernanda Laguna, la artista y escritora emergente de la escena artística de los 90 y cofundadora de proyectos autogestivos como Belleza y Felicidad en épocas de profunda crisis económico social como la de los 2000.

Pero la exposición es algo más que una retrospectiva: “La muestra está dedicada a los espacios y a las editoriales independientes, que son clave en la construcción de la cultura de cualquier comunidad, cualquier país, de lo que sea”, dice Laguna en la previa a la inauguración.
Y agrega que “fue un desafío verme en un museo” cuando “siempre me reconocí muy alternativamente y como muy en los suburbios”. Porque, “ser artista no es producir obras, sino crear un camino que no existe”, una suerte de construcción del devenir que se inicia en esa idea del “Tao del arte” planteada en los años 80 y que ella adoptó en sus inicios.
Bajo el nombre “Mi corazón es un imán (1992-2025)”, la muestra es curada por el peruano Miguel Ángel López, y se plantea no sólo en el marco del festejo por el cuarto de siglo del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) sino en esa atenta mirada que desde hace un tiempo revisita la liberal década de 1990 con sus cambios en estéticas, abordajes, temáticas y micropolíticas. Es considerada una época bisagra que se hizo patente en la llamada generación del Rojas cuyo epicentro fue el Centro Cultural Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires, bajo la dirección de Jorge Gumier Maier.
Es así que “Mi corazón…”, con sus siete secciones dispuestas en dos salas diferenciadas es organizada por el Malba junto al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, institución española que inaugurará el 2 de Marzo de 2027 la retrospectiva en España, en paralelo con la importante feria de arte contemporáneo Arco Madrid, considerada la puerta del arte latinoamericano en Europa.

Guiado por la artista en cómo quería “narrar sus trayectorias”, el curador afirma que lo que se expone es una “experiencia explosiva” además de lo complejo para “dar cuenta de todas las capas que atraviesan su práctica” en el montaje de “una experiencia colectiva traducida al espacio”. Entonces, allí están los fanzines escritos en el día sobre las experiencias cotidianas que se vendían por la noche en Belleza y Felicidad (1998-2008), libros, algunos cuadernos íntimos y experiencias performáticas, las fotografías y videos, las luces y pequeñas ventanas en los muros, y sillas para sentar cuerpos cansados y disfrutar de un todo armónico y cuidado.
“Mi corazón es un imán viene de las múltiples posibilidades que nacen de la poesía de Fernanda (…) “porque da cuenta de cómo el afecto, el enamoramiento, la pasión, la euforia han sido motores importantes en su práctica política y artística, pero también del deseo como un espacio que nos vincula”, indica el curador. Y sugiere también que la muestra está “llamando a otros corazones, a otros cuerpos, a otros deseos a operar”, porque “creo que además vivimos en un momento político muy complejo, muy delicado, marcado por la precariedad, por la violencia”, por lo cual López, que es miembro fundador de la Red Conceptualismos del Sur, considera que “ese deseo vivo es absolutamente urgente”.
«Mi corazón es un imán» y su propuesta
La exposición propone una mirada amplia sobre Fernanda Laguna (Hurlingham, 1972) al contemplar la trayectoria de tres décadas de una artista multifacética.
Una artista con una obra donde los corazones representado por Corazoncita y pinturas de personajes de cuentos infantiles de los inicios se suman a geometrías, figuras negras de tristezas transmutadas, collages, móviles de chapitas, algún peluche, brillos y artesanías y el llamado arte-lin -ni arte ni artesanía-, y los souvenirs que acompañan sus muestras, en una amalgama de cultura pop que genera emociones, provocación, y por qué no, desplazamientos y apropiaciones, Una artista que decidió en algún momento a hacer lo que ella quería, que trabajó desde la precariedad.
Más en concreto, las obras expuestas, pertenecientes al Malba y a las colecciones Balanz, Amalia Amoedo y al Museo Moderno de Buenos AiresIsolina , entre otros, y responden a la constelación creativa de una “práctica diversa e indisciplinada”, según el Malba.

Es que Laguna es considerada una de las artistas icónicas de su generación por su práctica, lo cual no empaña sus otros aspectos como promotora de espacios comunitarios alternativos como Belleza y Felicidad Fiorito -creado en 2003 junto a Isolina Silva y que continúa-, además de proyectos galerísticos y de todo un poco como fue Para vos Norma mía que funcionó en el barrio de Villa Crespo y la actual La Lengua desde 2025, entre otros “emprendimientos” similares.
“Siempre los espacios de arte fueron locales, porque siempre vendía algo o había algo que excedía al espacio de arte”, dice al respecto Laguna sobre esa experiencia de misterio y descubrimiento que proponía en estos espacios independientes y de sustento.
También está su trabajo docente, el activismo, lo queer y su participación en el colectivo Ni Una Menos nacido en 2015. Un colectivo sobre el que trabajó junto a Cecilia Palmeiro en la recopilación de las experiencias feministas en «Mareadas en la marea» (2023), el libro. Pero también “Mareadas…” es uno de los capítulos de la muestra que se instala en el subsuelo del museo y expone muros repletos de afiches, remeras, fotos, pancartas, y objetos del activismo feminista.

“Es un archivo de artefactos, son objetos que sirven para la difusión. Por ejemplo, un artefacto que hicimos para una campaña fue el orgasmatón. Es increíble que esto haya sido real, pero eso es lo genial. En una campaña a las cero horas del 8 M se convocaba a todas las feminidades a tener un orgasmo, era producir un orgasmo global que influenciara el 8 M”, cuenta risueña Laguna.
La experiencia colectiva asociada a veces “en el trabajo social” le hace aclarar: “Es un espacio de experimentación total, como de activismo”, porque “en cualquier lugar uno está haciendo activismo” y todo es trabajo social porque nos estamos aprendiendo y modificando mutuamente”, explica.
La experiencia expositiva lleva luego a sus trabajos con mimbre, los diarios íntimos dibujados, y al capítulo de Belleza y Felicidad a Fiorito -el proyecto que lleva 23 años fundado en “plena crisis”, una experiencia acerca de la que Laguna dice: “todo es una especie de aprendizaje permanente, y por eso me gusta porque ahí es donde integro esas cosas a mi vida”.
Allí están los talleres y la cocina gourmet porque el placer y el derecho de comer no se le niega a nadie. También las fotos y maquetas y el llamativo calco del pie del David de Miguel Ángel intervenido por los vecinos que simboliza el pie izquierdo de Diego Maradona, el ídolo que fue vecino. Y como cierre una mínima exposición de la Joya, la galería de ByF Fiorito, una galería que habilita un arte de los márgenes.

Tayectoria
Formada en la Escuela Prilidiano Pueyrredón, recibió la Beca Kuitca (1993) y de la Foundation for Arts Initiatives, expusó en la Galería del Rojas desde 1994, en sus inicios, y si hay algo que la caracteriza es cierta irreverencia donde lo lúdico y la seducción maduran desde una variedad de personajes, como los de su alter ego “Dalia Rosetti” con el que firmó las novelas “Durazno reverdeciente” publicado por Eloísa Cartonera en 2003, o bien títulos como “Me encantaría que gustes de mí”, “Dame pelota”, “Sueños y pesadillas” y “El fuego entre nosotras”.
Además de los poemas reunidos en “Control o no control”, el ensayo “Espectacular. Cartas y textos de arte” (2019) y sobre su obra “Amor total” (2020) publicadas por Editorial Ivan Rosado, o la reciente “Muy espectacular” (2025) que abarca tanto como la retrospectiva de la que es objeto. Pero más allá de estos escritos, la artista se caracteriza por “la multiplicidad de estilos y gestos” que la conforman.
Por ejemplo, los tiempos de pandemia promovieron muestras como la colectiva virtual “Orgullo y prejuicio” de la Galería Nora Fisch/En esa oportunidad Laguna decía sobre sus comienzos: “me conmueve mucho, era tan chiquita, dándole el primer beso al arte, con todos los interrogantes y mucho entusiasmo”, y también decía: “En los 90 buscaba encontrar el camino de mi corazón y las obras de esa época son una búsqueda de descubrir mi deseo”.
Por otro lado, la primera exposición antológica internacional, “Como todo el mundo” (“As Everybody”), también en 2020, fue en el Instituto de Arte Contemporáneo (ICA) de la Universidad de Commonwealth de Virginia (Estados Unidos) donde presentó más de 50 obras de sus últimos diez años, para una obra que forma parte de importantes colecciones públicas y privadas.
Como gestora, en 1999 creó el espacio “Belleza y Felicidad” junto a Cecilia Pavón en el barrio de Almagro, en 2001 participó en la editorial Eloísa Cartonera, y para 2003 se gestó Belleza y Felicidad en el barrio de Villa Fiorito (Lomas de Zamora, provincia de Buenos Aires), entre otros espacios donde se entrecruzan arte, curaduría, editoriales y otras cuestiones.
Con un programa público a disposición del visitante, la muestra se inaugura con la conversación entre Laguna, y los curadores Nancy Rojas y Miguel Ángel López, en dos salas, la del primer piso que permanecerá hasta el 25 de mayo, mientras que en el Nivel -1, continuará hasta el 22 de junio, en Av. Figueroa Alcorta 3415, CABA