Son muchos los integrantes del macrismo que, al ser consultados por este medio en reiteradas ocasiones, coincidieron en que Jorge Macri vino a terminar “el sueño de Mauricio” y lo que Horacio Rodríguez Larreta no pudo concretar. “El sueño macrista” no es muy original y una parte de éste trata (palabra más, palabra menos) de la transferencia de lo público a lo privado. Situaciones que se incrementaron notablemente en los sectores de educación y salud, y en la ocupación sistemática de los espacios verdes de toda la ciudad.

Desde hace varias semanas, vecinas y vecinos del barrio de Liniers comenzaron una campaña de visibilización sobre la entrega de un sector del polideportivo Satojanni. Bajo la consigna “no a la privatización del poli” intentan frenar la construcción de un complejo privado de canchas de pádel en 1.650 metros cuadrados situados en la esquina de las calles Acassuso y Murguiondo, linderos al sector de canchas de tenis del polideportivo. El cementado se realiza en uno de los lugares del predio con mayor cantidad de árboles.

Sin estar la obra terminada, ya produjo varios inconvenientes que atentan al uso público del polideportivo: menos turnos en la pileta y niños y niñas que deben cambiarse al rayo del sol.

“Lo primero que hicimos fue es visibilizar lo que estaba ocurriendo, ya que no había un cartel que nos indique la obra que están haciendo. Todo esto se estuvo averiguando por medio de los comuneros, que desde un principio también estuvieron participando de las reuniones con los vecinos”, contó a Tiempo Belén Rebollo, una de las vecinas que se opone a la entrega del polideportivo.

Quien tomó el control de ese espacio público es la empresa TRIXMA S.R.L., que inició la construcción de cinco canchas de pádel. La firma fue constituida en 2020 y, según el Boletín Oficial, es una sociedad conformada por Gustavo Martín Volpi y Jorge Amilcar Nicolini, ambos empresarios con domicilio legal en Vicente López, terruño bonaerense que Jorge Macri comandó hasta el 2021 cuando tomó licencia para integrar la administración porteña.

“El polideportivo representa para el barrio un lugar muy importante de entretenimiento, desde el esparcimiento, la utilización de la pileta que es pública, la verdad que constituye algo muy importante. Entre los vecinos decimos que es un patio comunitario, porque muchos de nosotros vivimos en edificios, tenemos casas pequeñas y el Poli representa ese patio que no tenemos”, agregó Rebollo.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuenta con una red de 12 polideportivos públicos bajo la órbita de la Subsecretaría de Deportes, donde miles de personas realizan actividades deportivas gratuitas, inscriben a sus hijos a la colonia de vacaciones y disfrutan de sus piletas. Estos espacios públicos son escasos y no alcanzan a ocupar uno por comuna en todo el distrito.

El Santojanni es de los vecinos

El predio del actual Polideportivo Santojanni fue donado en el año 1929 por Francisco Santojanni, inmigrante italiano, con una condición clara: que el terreno fuera destinado al uso público, en beneficio de la comunidad.

La voluntad del donante quedó expresamente establecida al indicar que la Municipalidad debía destinar el terreno para parque de uso público, conocido como Parque Santojanni, garantizando su carácter abierto, gratuito y comunitario.

“Esta privatización parcial del polideportivo, sin estar terminada, ya ha afectado el espacio disponible que tenían los chicos de Colonia durante el mes de enero, y sobre todo el espacio de sombra. Para compensar eso, el gobierno de la ciudad puso unas medias sombras sobre las canchas de tenis, que limitaban un poco el sol, pero ahí los chicos terminaban cambiándose después de la pileta con un bombardeo de rayos solares mayor a lo habitual”, explicó a Tiempo Fabio Galván, otro vecino que integra el grupo de rechazo a la privatización del Santojanni. Como consecuencia de la apropiación privada en una parte del Santojanni, los vecinos advirtieron varias restricciones para la utilización del Parque. “Producto de eso también hemos detectado que los turnos que nos asignan para la pileta era de menor cantidad. Más allá también de que hay otros temas ecológicos, se han hecho columnas sobre raíces de los árboles, han cementado una superficie importante de terreno sin que haya un estudio de impacto ambiental, limitando las zonas de absorción del agua en los casos de lluvia, no tenían baño químico, lo trajeron para los obreros que estaban trabajando en su momento de obra”, terminó Galván.