En el camino de South Park, Criaturas Bizarras, la serie animada creada y dirigida por Julián Cortizo junto a Marito Falcón, busca decir que algo anda mal: llega a Flow con una propuesta que combina humor absurdo, crítica social y referencias a la cultura pop de los años 80 y 90. La producción, compuesta por cinco episodios de diez minutos, retrata una versión satírica de la modernidad tercermundista a través de un grupo de personajes extravagantes que encarnan algunas de las contradicciones más profundas de la sociedad contemporánea.
La historia sigue a Gordo Morrón, Alien, Canario, Leio, Tito, Terly y Primo, un grupo de amigos cuyas identidades cambian de contexto, empleo o historia personal sin perder la esencia de los arquetipos sociales que representan. Misoginia, xenofobia, racismo, burocracia, explotación laboral, corrupción, desigualdad y manipulación mediática son algunos de los temas que atraviesan la serie.
“Es una crítica a la modernidad dentro de nuestra sociedad argentina”, explica Cortizo. “Cada personaje representa un arquetipo social muy definido. Está el misógino, el facho, el progresista, el que vive distraído y no entiende demasiado qué pasa a su alrededor. Lo que nos interesaba era mostrar cómo conviven permanentemente todas esas figuras dentro de una misma sociedad”.
La serie tiene una historia mucho más extensa que su reciente estreno. Según cuenta el realizador, el proyecto comenzó a gestarse en 2008, cuando la animación independiente vivía un momento de expansión gracias a las herramientas digitales accesibles para los creadores.

“Con Marito Falcón empezamos a imaginar estas criaturas en una época en la que muchos descubrimos que podíamos producir contenido desde nuestras casas. Las primeras versiones nacieron ahí. Después seguimos trabajando juntos en otros proyectos y siempre aparecía la idea de volver a ellas”, recuerda.
El impulso definitivo llegó en 2020. Mientras un proyecto de ficción con actores reales quedaba suspendido por la pandemia, Cortizo y su equipo rescataron aquella vieja carpeta de animación y la transformaron en una serie.
La producción se desarrolló íntegramente durante el aislamiento, una experiencia que dejó situaciones tan complejas como insólitas. “Tuvimos que descubrir cómo producir a distancia. Hacíamos reuniones y ensayos por Zoom, donde el delay nos volvía locos. Les enviamos grabadores y micrófonos a los actores y muchos terminaron grabando dentro de los placares para reducir el eco y simular las condiciones de un estudio profesional”, relata.

La distancia también dejó huellas más profundas. “Hubo integrantes del equipo que nunca llegaron a conocerse personalmente. Incluso uno de los actores falleció por Covid antes de poder ver terminado el episodio en el que había participado”, recuerda con emoción.
Uno de los aspectos más llamativos de Criaturas Bizarras es cómo algunas de sus exageraciones terminaron encontrando eco en la realidad. Cortizo menciona especialmente a los Orcos, personajes concebidos como representación del trabajador explotado.
“Cuando los creamos, a principios de 2020, los pensamos como un símbolo de los sectores populares sometidos a condiciones laborales injustas. Nuestra sorpresa fue enorme cuando años después Mauricio Macri utilizó el término ‘orcos’ para referirse de manera despectiva a determinados grupos sociales. Fue una de varias situaciones en las que sentimos que la realidad alcanzaba o incluso superaba a la ficción”.
Para el director, esa coincidencia confirma el objetivo central del proyecto: construir una caricatura extrema de la sociedad argentina. “Lo que intentamos fue representar un mundo absurdo basado en comportamientos reales. Con el paso de los años nos dimos cuenta de que algunas cosas que parecían exageradas ya no lo eran tanto. Personajes que imaginábamos como caricaturas hoy encuentran equivalentes muy parecidos en discursos públicos o en redes sociales”.
La serie también evita las lecturas partidarias directas. “Probablemente cada espectador encuentre personajes que le recuerden a alguien. Pero la idea nunca fue apuntar a una persona específica. Lo que criticamos son conductas y modelos sociales que atraviesan distintos espacios ideológicos”.

Visualmente, la producción apuesta por una estética de animación 2.5D desarrollada con recursos limitados y una enorme dosis de trabajo artesanal. “Éramos apenas dos animadores trabajando entre uno y dos meses por episodio, mientras sosteníamos otros proyectos laborales. Fue un proceso muy independiente y hecho con muchísimo esfuerzo”.
Más allá de las dificultades, Cortizo considera que el humor sigue siendo la herramienta ideal para abordar temas complejos. “La comedia permite hablar de cuestiones muy duras sin levantar barreras defensivas en el espectador. Llevamos las situaciones al absurdo para generar una reflexión desde otro lugar. Nos interesa discutir temas políticos, sociales y culturales, pero utilizando el humor como puerta de entrada”.
Con las voces de Marito Falcón, Ramiro Dunogent, Diego Romero, Gonzalo Álvarez, Lucía Cortizo y el propio Julián Cortizo, además de la participación especial de Víctor Hugo Morales, Criaturas Bizarras desembarca en Flow con una premisa simple: demostrar que, en ocasiones, la realidad argentina puede resultar más extravagante que cualquier ficción.
“Nos pasó algo parecido a lo que muchos dicen de Los Simpson”, concluye Cortizo entre risas. “Intentamos exagerar ciertos comportamientos y, cuando finalmente estrenamos la serie, descubrimos que la realidad ya había llegado hasta ahí. Y a veces, incluso más lejos”.
Criaturas Bizarras
De Julián Cortizo. Son cinco episodios de diez minutos. Con la participación especial de Víctor Hugo Morales. Disponible por Flow.
