Cristian Pereyra tenía 39 años y era docente. Sus hermanas contaron que planeaba conseguir más horas de clases para mejorar sus ingresos, pero que las cobraría recién en abril. Mientras tanto, como tantos de sus pares, buscaba ingresos extra por otra vía: era chofer de la aplicación de viajes Didi. El sábado por la noche realizó su último recorrido: el pasajero que debía trasladar le disparó para robarle el auto, lo mató y se fugó. El sospechoso es policía y ya fue detenido.
Mientras tanto, la comunidad educativa a la que pertenecía Cristian está de duelo. Pero sus hermanas, también docentes, reclamaron que debería llamarse a un paro para repudiar el asesinato.
“Hoy no pueden estar los docentes en las aulas como si nada hubiese pasado, porque hay un docente menos”, dijo Victoria Pereyra ante la prensa. “Necesito el apoyo de Suteba, se debería haber convocado a un paro”, insistió, porque “era un docente que estaba precarizado y por eso estaba trabajando. Si él hubiese tenido un buen sueldo, no hubiese estado en la calle y esto no hubiese pasado”.
Junto a Brenda, la otra hermana de Cristian, añadió que sus colegas “hoy no pueden estar porque si no les descuentan el día y hoy por hoy a un docente que le descuenten el día te parte al medio, es mucha plata”.

“Desde Suteba acompañamos la movilización convocada por familiares, amigxs y compañerxs de Cristian Pereyra, exigiendo justicia y el esclarecimiento de los hechos”, publicó Suteba Matanza en sus redes sociales.
Cristian daba clases en la Técnica N° 2 de Ciudad Evita, la EEST N° 8 “Jorge Newbery” de Villa Luzuriaga y la Técnica N° 10 de Villa Madero.
“En marzo, los docentes quedan a disposición de buscar más horas y él era provisional. Entonces tenía que buscar más horas para cobrarlas en abril. Marzo era el mes que estaba más flojo de dinero. Entonces salió a hacer más viajes de lo habitual para pagar su alquiler”, dijeron Brenda y Victoria ante los medios.
La hipótesis principal
Mientras la familia reclama justicia y acompañamiento de la comunidad educativa, el fiscal del caso, Adrián Arribas, dijo a LN+ que “La hipótesis de la fiscalía es un robo agravado por el empleo de arma de fuego, que es la imputación que le estoy dirigiendo, y homicidio criminis causa con expectativa de pena de reclusión o prisión perpetua”.
Según se pudo reconstruir hasta ahora, el último pasajero fue el agente de la Policía bonaerense Matías Alejandro Vizgarra Riveros, quien le disparó con su arma reglamentaria en la autopista Presidente Perón, a la altura de Virrey del Pino.
Que se prohíba la portación de armas de fuego fuera de servicio es un reclamo de larga data por parte de organismos de derechos humanos como el Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels).
“El jueves a la madrugada en Ituzaingó, un Policía de la Ciudad disparó con el arma reglamentaria a dos pibes que iban a jugar al fútbol. Mató a Juan Cruz Leal e hirió a Daniel Khune. Este fin de semana un docente que se hacía un ingreso extra como chofer de Uber fue asesinado. El principal sospechoso es un policía que habría intentado robarle. Más allá de la particularidad de cada hecho, el problema del uso del arma por parte de policías cuando no están en servicio está en aumento”, advirtió el Cels en las últimas horas.
“La policía tiene que dejar el arma reglamentaria cuando no está trabajando. La presencia del arma aumenta un tipo de violencia que es irreversible: quitarle la vida a alguien”, concluyó.