El PAMI ingresó en una nueva fase crítica debido a que a partir del próximo martes, clínicas de todo el país agrupadas en diversas cámaras de salud anunciaron que suspenderán la asignación y otorgamiento de nuevos turnos para consultorios externos en todas las especialidades, manteniendo únicamente el seguimiento de pacientes con patologías crónicas críticas preexistentes. Al mismo tiempo, adelantaron la suspensión por tiempo indeterminado de la realización de “cirugías y procedimientos programados” no de urgencia.
“Sin una recomposición urgente de los valores y la regularización de los pagos adeudados, las instituciones no pueden afrontar la compra de insumos críticos ni cumplir con las obligaciones salariales y honorarios profesionales. Ratificamos que estas medidas buscan garantizar la continuidad mínima de los servicios y evitar el colapso del sistema. Hacemos responsable al Estado nacional por el impacto sanitario que esta situación genera en los afiliados al PAMI”, explicaron desde CAPRESS (Camara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social)
En las últimas semanas, en el Gobierno comenzaron a evaluar una recomposición presupuestaria para evitar la crisis. La idea que trascendió en Casa Rosada fue motorizar partidas gracia a una decisión de Luis Caputo, titular de Hacienda y el funcionario que se encarga de asignar partidas. Pero todavía no hubo novedades al respecto.
Paralelamente, el titular del PAMI, Esteban Leguízamo, sostuvo que el organismo “no está en una crisis profunda, está sufriendo un estrés financiero y lo estamos ordenando”. La declaración fue realizada el 20 de mayo para señalar que hay gestión para sobrellevar dificultades.
“La gente vive más y por suerte vive más, porque eso es logro de la medicina. Pero bueno, eso lleva a un reordenamiento del sistema, a mayores gastos en enfermedades crónicas, en medicamentos, y eso obviamente al instituto le impacta en forma directa”, apuntó el funcionario en su última entrevista periodística.
