La ley del aborto fue aprobada en Italia un 22 de mayo de 1978 y confirmada mediante un referéndum en 1981, pero nada es como parecería a simple vista. Con motivo del cuadragésimo aniversario, el colectivo feminista Non Una Di Meno (Ni Una Menos) organizó jornadas de manifestaciones en diferentes ciudades del país, ya que pese a contar con una ley con semejante antigüedad, los derechos de las mujeres en la práctica no se respetan.

En Milán, disfrazadas de doncellas como en la serie The Handmaid’s Tale, las mujeres pidieron por el fin de la objeción de conciencia, el principal impedimento y letra chica de la ley: En Lombardía sólo en 5 estructuras que practican el aborto legal, la objeción es inferior al 50 por ciento, y en otras 16 estructuras es superior al 80 por ciento. Y si en la Italia del norte, mucho más moderna y progresista los datos son así de difíciles, ¿Qué queda para el sur del país, siempre más pobre y relegado? En Sicilia por ejemplo, el 86 por ciento de los médicos se rehúsa a practicar abortos.

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En Italia, aproximadamente el 40 por ciento de las instalaciones hospitalarias que deben garantizar el servicio de la IVG no tienen ninguna clínica para este fin. “El Estado y la región no se ocupan de ello: esto es violencia institucional y discriminación de género”, dicen desde NUNM.

“Los abortos no legales y por lo tanto, no seguros, causan alrededor de 50.000 muertes al año, según la Organización Mundial de la Salud: estos, sí, son feminicidios. No aceptamos esto. La nuestra es también es una lucha de clase: queremos aborto accesible y seguro también para extranjeros, inmigrantes y mujeres sin la posibilidad de acudir a médicos privados o en el extranjero”, expresaron las manifestantes frente a la Clínica Mangiagalli, una de los primeros centros médicos de la ciudad en ejercer la IVG en los años ‘80, y a la vez uno de los mejores lugares para dar a luz en la ciudad.

Estadísticas que hablan de la mujer

Para este aniversario, también el Ministerio de la Salud italiano ha dado a conocer un informe que recoge los números sobre los abortos legales que se han hecho las mujeres italianas y extranjeras viviendo en Italia, y su impacto en la sociedad.

En 2015 se han realizado casi 85 mil abortos legales en todo el territorio, mientras que a principio de la década del ‘80 se realizaban más de 234 mil. Es decir, una reducción del 63,67 por ciento la cantidad de IVG en el correr de los años.

La tasa de abortos, un cálculo que mide las interrupciones de embarazos por cada mil mujeres ha sido de 6,6 por ciento en 2015, un décimo menos que en 2014 y 10 puntos menos que en el ‘83.

La tendencia de los últimos años se debe en parte a la eliminación de la prescripción médica para la compra de las píldoras de Acetato de ulipristal, el anticonceptivo de emergencia conocido como “La píldora de los 5 días” y del Levonorgestrel, “La píldora del día después”, la cual en el 2016 ha registrado un nivel de venta de más de 214 mil unidades.

Un caso aparte merecen las mujeres inmigrantes en Italia, que debido al difícil acceso al sistema sanitario, se ven imposibilitadas de acceder a los anticonceptivos y por lo tanto, son el colectivo que más ha recurrido a la interrupción del embarazo: representan el 31 por ciento del total de la muestra.

Las activistas han abierto una plataforma participativa llamada Obiezione respinta (Objeción Rechazada, en italiano), donde se recoge información sobre los objetores de conciencia dentro de cada estructura sanitaria del país. Con un mapa interactivo, se puede ver, denunciar y aconsejar sobre dónde realizarse – o no- un aborto, que pese a ser legal, seguro y gratuito desde hace 40 años, en la práctica, sigue siendo un gran problema para las mujeres en Italia.