El emotivo reencuentro de Darín, Pauls y Brédice que revive «Nueve reinas»

La celebración por los 25 años del clásico de Fabián Bielinsky llega con "Nueve auras", el documental que homenajea al director y reúne a sus protagonistas para recorrer anécdotas, locaciones y el impacto de una película decisiva para el cine argentino.

Ricardo Darín y Gastón Pauls vuelven a encontrarse frente a cámara, y el gesto -un abrazo cálido, espontáneo, al que pronto se suma Leticia Brédice– funciona como puerta de entrada al estreno de Nueve auras, el documental que celebra el cuarto de siglo de Nueve Reinas y recupera el legado de su director, Fabián Bielinsky. La escena, difundida por HBO Max como parte de la promoción del film, condensó en segundos la memoria emocional de una película que atravesó generaciones y marcó un antes y un después en la industria local.

Disponible en la plataforma desde este jueves, Nueve auras -dirigido por Mariano Frigerio y producido por UNTREF Media- se propone reconstruir no solo la cocina de un rodaje mítico, sino también el modo en que Bielinsky transformó la precisión narrativa en una marca de estilo. La primera parte del documental está dedicada a su figura: materiales inéditos, testimonios de colegas, la evocación de su ética de trabajo y el repaso inevitable por su fallecimiento en 2006, que selló su aura de director de culto.

Las anécdotas de Darín

Los protagonistas vuelven entonces a los lugares donde se filmó Nueve Reinas. Entre ellos, el Hotel Hilton de Puerto Madero, escenario de uno de los engaños más recordados por el público. La visita activa recuerdos minuciosos: discusiones sobre la letra chica del guion, los tiempos frenéticos del rodaje y la sensación de estar participando de algo que, aunque todavía no lo sabían, se convertiría en un fenómeno. Pauls recuerda la desconfianza inicial que rodeó al proyecto y la fe absoluta de Bielinsky en su historia; Darín recupera anécdotas de una Buenos Aires que ya no existe; Brédice suma el detrás de escena de sus secuencias más icónicas.

La última parte del documental expande la mirada hacia El aura (2005), la segunda y última película de Bielinsky. Ese pasaje, más que un mero complemento, actúa como espejo: la confirmación de un director que buscaba tensar los límites del cine policial argentino hasta volverlo atmósfera pura.

Bredice, Darín y Pauls.
Foto: Prensa

En tiempos donde la industria local navega entre crisis recurrentes y resurrecciones constantes, Nueve auras funciona como recordatorio del poder de una buena historia. Pero también como celebración de un reencuentro que no es solo físico: es emocional, profesional y generacional. Para quienes alguna vez quedaron atrapados por la precisión del timo perfecto, este regreso es una puerta abierta a la memoria —y un homenaje necesario a Bielinsky, el artesano que lo hizo posible.


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