Robert De Niro, Jane Fonda y Bruce Springsteen encabezaron una jornada que convirtió a la tercera protesta nacional “No Kings” (No a los reyes) en una de las manifestaciones más masivas y visibles contra el gobierno de Donald Trump. Con más de 3.000 movilizaciones y una convocatoria que superó los siete millones de personas, la protesta de este fin de semana desbordó el mapa estadounidense y tuvo réplicas en ciudades de Europa, en un contexto de creciente tensión política, social y económica.
La participación activa de estas figuras centrales de la cultura estadounidense no solo amplificó la convocatoria, sino que terminó de darle dimensión histórica a la jornada. Sus discursos, intervenciones y gestos marcaron el pulso simbólico de una movilización que combinó masividad en las calles y fuerte impacto en la esfera pública.
Robert De Niro: “It’s time to say no to kings. It’s time to say no to Donald Trump. We’ve had enough. No corrupt leader enriching himself and the Epstein class buddies. Trump has to be stopped. He can’t do all the fucked up things he’s been doing without the collusion of Congress… pic.twitter.com/ttf0eyHxbe
— Marco Foster (@MarcoFoster_) March 28, 2026
De Niro en Nueva York
En Nueva York, De Niro fue una de las voces más contundentes. El actor, que desde hace años mantiene una postura crítica hacia Trump, encabezó una de las marchas más convocantes y pronunció un discurso frontal. “Es hora de decir no a los reyes. Es hora de decirle que no a Donald Trump”, afirmó ante una multitud que lo ovacionó en Manhattan. En su intervención, denunció las políticas migratorias, el costo de vida y las “guerras innecesarias”, y calificó al presidente como “una amenaza existencial para nuestras libertades”.
Sus palabras, rápidamente viralizadas en redes sociales, reforzaron el papel del actor como una de las figuras más visibles del activismo cultural contra el actual gobierno. A sus 82 años, De Niro profundizó en los últimos meses su participación política, con declaraciones cada vez más duras y una presencia constante en el debate público.
Jane Fonda en Washington
La dimensión política de la protesta también tuvo en Washington a otra protagonista central: Jane Fonda. A los 88 años, la actriz y activista volvió a ubicarse en la primera línea de una movilización que, según planteó, excede la coyuntura y pone en juego principios básicos de la democracia estadounidense.

Fonda, que estuvo acompañada entre otros de Joan Baez y Tom Morello, participó de actos en defensa de la Primera Enmienda, que garantiza libertades como la de expresión y reunión, y advirtió sobre “el alcance y la profundidad de los ataques a los fundamentos democráticos”. Su mensaje hizo foco en la necesidad de romper el silencio frente al avance del autoritarismo: “Sabemos que cuando el miedo domina, el silencio se esparce. No debemos permitir que eso suceda”, sostuvo. Su presencia aportó, además, una dimensión intergeneracional a la protesta, enlazando luchas históricas con el presente político.
Springsteen en St. Paul, Minnesota
Si De Niro aportó contundencia discursiva y Fonda densidad política, Bruce Springsteen fue el encargado de darle a la jornada uno de sus momentos más emotivos. En St. Paul, Minnesota, epicentro de una de las concentraciones más grandes, el músico se presentó ante miles de manifestantes y ofreció una interpretación cargada de simbolismo.
Allí interpretó “Streets of Minneapolis”, una canción que se transformó en himno de resistencia en medio de las tensiones por las políticas migratorias y la violencia estatal. “Eligieron la ciudad equivocada”, dijo el artista en referencia a las intervenciones federales en la zona. “La fuerza y el compromiso de esta comunidad son una inspiración para todo el país”.

Su intervención no fue aislada: forma parte de una postura sostenida a lo largo del tiempo. Springsteen, una de las voces más críticas del trumpismo dentro de la música popular estadounidense, viene articulando su discurso artístico con posicionamientos políticos explícitos. De hecho, su próxima gira, anunciada como una celebración de la democracia y la libertad, se inscribe en ese mismo clima de confrontación cultural.
Desde pequeñas comunidades rurales hasta grandes ciudades, con consignas contra la guerra, la crisis económica y las políticas migratorias, la movilización dejó en claro que el descontento atraviesa distintos sectores de la sociedad estadounidense. Y que, en ese escenario, figuras como De Niro, Fonda y Springsteen funcionan como catalizadores de un clima que ya excede las calles y se proyecta a la arena global.