Menudo debate desató la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuando planteó -en línea con el primer ministro canadiense, Mark Carney- que el “mundo basado en reglas” era una ilusión. En concreto, la alemana dijo que «ya no se puede confiar» en un sistema internacional basado en reglas como «la única manera» de defender los intereses de la UE ante las amenazas globales y hasta dijo que “puede ser un obstáculo”. Los sectores más cercanos a la izquierda, como el gobierno español del socialista Pedro Sánchez, saltaron a defender el orden creado en 1945 y hasta el presidente del Consejo Europeo, António Costa, se anotaron para reclamar que “el mundo siga basado en reglas» en un escenario global en donde, según reconoce, Estados Unidos «desafía el orden internacional». Von der Leyen contó con el apoyo de los conservadores del Partido Popular español.

Durante su intervención en la Conferencia Anual de Embajadores de la UE, que se celebra en Bruselas, Costa salió en defensa de las «soluciones multilaterales», justo un día después de que Von der Leyen sostuviera en el mismo foro lo contrario.

En opinión del socialista portugués, la UE debe aplicar una política exterior «multidimensional», colaborando activamente con la comunidad internacional para «defender los principios de la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional», entendiendo que lo que al bloque comunitario le interesa en «garantizar que el mundo siga basado en reglas y en la cooperación, evitando una mayor fragmentación global».

«Este mundo multipolar requiere soluciones multilaterales, no esferas de influencia donde la política de poder reemplace al Derecho internacional», añadió Costa, para sostener luego su postura de que «Rusia viola la paz, China altera el comercio y Estados Unidos desafía el orden internacional basado en reglas».

El ex primer ministro luso afirmó que la guerra en el medio oriente «es de suma preocupación», pero tras culpar a Irán como “responsable de las causas fundamentales de esta situación», sostuvo que «el unilateralismo nunca puede ser el camino». Fiel a la concepción de dónde enfocarse tras los ataques de Israel y Estados Unidos en medio de conversaciones de paz que se desarrollaban en Ginebra con representantes iraníes, Costa dijo que había pedido a Irán y a «sus aliados como Hezbolá», que cesen sus ataques, incluido contra Estados miembro de la UE como Chipre.

Costa insistió en que la UE está «con el pueblo de Irán y su derecho a vivir en paz y determinar su futuro», a la vez que afirmó que «la libertad y los Derechos Humanos no se logran con bombas», y que «solo el Derecho internacional los garantiza».

Después de analizar la guerra en Irán y el actual contexto internacional, el presidente del Consejo Europeo señaló que el rol de la Unión Europea debe ser «defender el orden internacional y la Carta de la ONU», y no aceptar «violaciones del Derecho Internacional», ya sea en Ucrania, Groenlandia, América Latina, África, Gaza o el Oriente Próximo. «Tampoco se deben tolerar violaciones de Derechos Humanos en Irán, Sudán o Afganistán», agregó.

El discurso de António Costa tuvo lugar 24 horas después de que en la misma Conferencia de Embajadores, que reúne a diplomáticos de la UE de más de 145 Delegaciones y Oficinas de la UE en todo el mundo, Ursula von der Leyen puso en cuestión si el orden internacional que se construyó tras la Segunda Guerra Mundial es «más una ayuda o un obstáculo» para la credibilidad del bloque comunitario como actor geopolítico, y sostuvo que Europa «ya no puede ser la guardiana del antiguo orden mundial» y de un mundo «que ya se ha ido y no volverá».

Su ‘número dos’, la vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera, admitió que discrepa abiertamente ella, que cree que no se expresó de manera «acertada», y también ha advertido de que es «muy peligroso» entrar en un debate que «parece cuestionar el Derecho Internacional».

También elevaron la voz algunos grupos del Parlamento Europeo, como los socialistas, cuya presidenta, la española Iratxe García, cargó contra las «excusas» de la Comisión Europea para que la UE haga «cumplir las reglas» y se enfrente a «autócratas». «El problema no es si el orden mundial es ‘viejo’ o ‘nuevo’. El problema son los apaciguadores que permiten que los autócratas lo violen», ha afirmado en un mensaje en redes sociales.

Por su parte, la copresidenta del grupo La Izquierda, Catarina Martins, acusó a Von der Leyen de ser una «sirviente» de Estados Unidos y de no haber intentado defender el orden mundial basado en reglas, ya que «no condenó el genocidio en Gaza» y no ha tenido «ni una sola iniciativa diplomática» para detener la guerra.

Lo que Ucrania necesita ahora, ha añadido, es «un apoyo financiero sostenido», y en este sentido se ha referido al préstamo de 90.000 millones de euros bloqueado por Budapest para financiar las necesidades financieras del país gobernando por Volodimir Zelenski, justificándolo como una respuesta a que Kiev está bloqueando el paso de crudo ruso a Hungría a través del oleoducto Druzhba.

«Han visto las dificultades a las que nos hemos enfrentado para sacarlo adelante, incluso después de que los 27 líderes hayan dado su visto bueno. Esto nos devuelve al punto sobre si nuestro sistema sigue siendo capaz de ofrecer resultados de manera eficiente», ha afirmado al respecto, asegurando que la UE «cumplirá sus compromisos» porque su credibilidad y seguridad depende de ello.

Tras poner en cuestión el sistema de unanimidad que rige la toma de decisiones de la UE en política exterior, ha aplicado «la misma lógica» a la ampliación del bloque comunitario, recalcando que pese al debate sobre cómo este proceso debe basarse en méritos, es de «suma importancia» tratarlo como «una cuestión de interés y seguridad comunes para Europa».

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación español, José Manuel Albares, tomó distancia también de la funcionaria y dijo que el bloque debe «defender» el orden internacional basado en normas, alegando que «lo contrario es desorden». El PP, por su parte, considera «obvia» la reflexión de la presidenta de la Unión Europea, según afirmó su portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, quien interpreta que lo que sostiene la conservadora alemana es que Europa no «tiene que quedarse llorando en una esquina» porque otros actores no cumplen las normas que venían rigiendo las relaciones internacionales.

ALG con Europa Press