Medidas económicas para proteger el fruto del recurso petrolero, convocar a otros sectores políticos a la unidad y apelar a la diplomacia como mayor y única herramienta para dirimir el conflicto; esos son los ejes del plan que propone la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, para encarar el 2026. El programa lleva como nombre Reto Admirable, en homenaje la Campaña Admirable de Simón Bolívar de 1813, y contiene una agenda política y económica con la cual sobrellevar la crisis desatada tras el ataque y posterior secuestro de Nicolás Maduro, ordenados por Donald Trump. “Una agresión armada proveniente de una potencia nuclear como nunca había conocido nuestra historia”, en palabras de Rodríguez. La acción profundizó el bloqueo petrolero y avivó aún más la ambición extranjera por los recursos naturales del país caribeño.
En un contexto de devaluación de la líder opositora María Corina Machado y de las confesiones del estadounidense sobre sus razones para no entregar el país a la extrema derecha (ver aparte), Rodríguez propuso ante la Asamblea Legislativa avanzar con medidas que preserven la soberanía y la “dignidad del pueblo”. En su “mensaje anual a la nación” del jueves último, un evento que debería conducir el presidente Maduro si no hubiese sido capturado, Rodríguez anunció la introducción de un proyecto de ley de reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que pueda “blindar” los modelos productivos ya vigentes en la ley actual para permitir que esos flujos de inversiones se incorporen a campos donde nunca se ha hecho inversión y donde no hay infraestructura. Con esta norma, el gobierno busca garantizar que cualquier divisa que ingrese irá a dos “fondos soberanos”. Uno será de protección social “para mejorar el ingreso de nuestros trabajadores y de nuestras trabajadoras para que las divisas vayan directamente a los hospitales, a las escuelas, a la alimentación, a las viviendas” y el segundo de infraestructura y servicios “para el desarrollo económico y social y esas divisas vayan para el agua, la electricidad y la vialidad”. En ese sentido habló de cooperación energética y reivindicó su derecho a mantener relaciones “con China, con Rusia, con Cuba, con Irán, con todos los pueblos del mundo”, incluido Estados Unidos.
También en materia económica, Rodríguez solicitó la aprobación de una ley “de los derechos socioeconómicos” para garantizar a los consumidores la calidad de bienes y servicios, en contraste con productos de exportación que son “nuestro principal embajador en el mundo”. Además presentó un proyecto de Ley Orgánica para la aceleración de trámites por el que pidió “a los equipos jurídicos que se tome el modelo de antibloqueo que permita desaplicar cualquier norma que exista en este territorio nacional, cuando un trámite esté impidiendo la llegada de inversiones, cuando un trámite esté impidiendo que un ciudadano haga sus trámites ordinarios y que ese modelo de antibloqueo se aplique para la aceleración de los trámites y procedimientos de la administración pública”.
En materia de política interna reivindicó el proceso de excarcelaciones iniciado en diciembre, el cual destacó que había sido planteado por el propio Maduro, y que buscaba “abrir espacios” en la política, más allá de que las personas que estaban privadas de libertad “tenían comprometida su responsabilidad personal en actos delictivos contra el orden constitucional”, dijo. En ese sentido llamó a “la unión” y convocó a ello a “Stalin” (González, diputado de Un nuevo Tiempo) y a “Henrique” (Capriles, exgobernador, excandidato a presidente y dirigente del opositor Unión y Cambio). “Se forja una nueva política en Venezuela”, afirmó Rodríguez, aunque no mencionó ni aclaró si esa convocatoria incluye a los dirigentes de la extrema derecha, como Machado, quien después de ser descartada públicamente con Trump para la transición en Venezuela, tuvo una discreta reunión en la Casa Blanca que ni siquiera fue difundida, en la que le dio al estadounidense la medalla del Premio Nobel de la Paz que le otorgó recientemente el Comité del Nobel. Esta virtual transferencia del galardón, decidida en forma unilateral, disgustó al comité noruego, según lo expresó en un comunicado.
El recuerdo del caos en Irak
El presidente Donald Trump reveló el viernes que tras los bombardeos en Venezuela y el secuestro del presidente, Nicolás Maduro, decidió no respaldar al sector opositor de la extrema derecha venezolana ante el temor de que se generara un escenario caótico como el que siguió a la invasión en Irak, de 2003.
«¿Recuerdan un lugar llamado Irak donde despidieron a todos, a cada persona, a la policía, a los generales, a todos, y terminaron siendo el Estado Islámico? En lugar de simplemente ponerse manos a la obra, terminaron siendo el EI. Así que lo recuerdo», respondió Trump a una pregunta de la prensa.
Del mismo modo, hizo alusión a la reunión privada que sostuvo con María Corina Machado en el comedor de la Casa Blanca, de la que no hubo difusión. «Les diré que ayer tuve una gran reunión con una persona a la que respeto mucho. Y ella, obviamente, me respeta a mí y a nuestro país. Y me dio su Premio Nobel. Pero les diré algo: la conocí. Nunca la había visto antes. Y me impresionó muchísimo. Es una mujer realmente… una gran mujer», dijo Trump, aunque en otra conferencia de prensa, su vocera Karoline Leavitt confirmó que el presidente no había cambiado su opinión acerca de que Machado no disponía de apoyos políticos ni gozaba de «respeto» en su país, lo que la inhabilitaba para hacerse cargo del gobierno.