Ya nadie habla de ellas. El gobierno de la Ciudad les soltó la mano y la constructora privada, responsable de la obra lindera que provocó el derrumbe de los departamentos, incumplió cada una de sus promesas.  El 8 de febrero de 2024 una fuerte tormenta azotó la Ciudad de Buenos Aires.

Muchas calles y varias avenidas estaban inundadas, algunas líneas de subtes paralizadas. Los cortes de energía y caída de árboles mantuvieron en vilo a millones de vecinos y vecinas del distrito. Pero ese jueves lo peor aún no había pasado. Tras el temporal, 14 familias de un PH de la calle Pedro Goyena al 500 en el barrio de Caballito fueron víctimas de las consecuencias del derrumbe de una obra lindera.

Víctimas del derrumbe

Los peritajes técnicos aseguraron que el colapso nada tuvo que ver con la tormenta, en varias ocasiones las familias habían denunciado la aparición de grietas y filtraciones en sus departamentos, pero la Agencia gubernamental de Control del Gobierno de la Ciudad jamás suspendió la obra.

derrumbe en caballito

Tras el colapso, dos hermanos, Nelly y Ramón  Acuña (75 y 77 años)  fallecieron en el lugar. Desde entonces las familias no pueden retirar la totalidad de sus pertenencias que quedaron dentro de los departamentos. A 24 meses del hecho, denuncian que fueron abandonadas por el GCBA y que ya no les atienden las llamadas.

“A dos años de todo lo sucedido seguimos sin poder volver a vivir en nuestras casas. El 80% de nuestras cosas siguen ahí adentro. Hemos podido ingresar en una primera instancia para sacar pertenencias básicas, pero después no pudimos ingresar nunca más. Cuando se cumplió el primer aniversario, el Gobierno de Buenos Aires retoma el contacto con nosotros, comprometiéndose a hacer el nexo con la constructora MAB INVERSIONES S.R.L”, contó a Tiempo Ingrid Vadalá, una mujer que vivía en el complejo PH junto a sus dos hijos y su marido.

Los socios de la empresa constructora son tres hermanos: Yanina Cueto, Ezequiel Cueto y Fernando Cueto. Todos ellos se comprometieron para reconstruir los departamentos de Pedro Goyena al 500.

“En mayo se firma ese permiso que se le otorga a esta gente de la constructora, los hermanos Cueto, porque obviamente ese lugar estaba clausurado y sin nuestra autorización ellos no podían ingresar. Siempre estando como nexo el gobierno de la Ciudad que se comprometió a hacer los controles y las inspecciones necesarias mientras se realiza la reconstrucción”, agregó Vadalá.

A 2 años del derrumbe en Caballito las 14 familias aún no pudieron volver a sus hogares

Desde entonces, las familias denuncian que el Gobierno porteño mediante un grupo de WhatsApp, mantuvieron el nexo con algunos mensajes para conocer el estado de la obra.  

“Nos van enviando a cuenta gotas, porque a veces si no lo envían hay que pedirlo, un avance de obra a través de un PDF. En un momento era quincenal, después fue mensual, y después había que pedirles que nos lo envíen. Esos avances que nos mandan están armados desde lo muy técnico, ¿no? Y las familias no tenemos injerencia en esas áreas».

«Nosotros necesitamos saber cuándo van a empezar a armar y hacer realmente nuestro pasillo, nuestra medianera y todo lo que hace a instalaciones. Porque hasta ahora, desde mayo del año pasado hasta hoy, lo único que se hizo fue reparar el predio de ellos, no en el nuestro”, explicó la mujer y remata: a dos años seguimos sin saber qué va a pasar en el 2026 y si va a ser viable que nos puedan restituir nuestras viviendas. Dentro de un año seguramente voy a volver a hablar y vamos a estar en la misma situación.Me parece que ya pasaron tiempos más que prudentes para que esto se termine de una vez por todas.”

Pocos avances

Las familias de Pedro Goyena aseguran que con la misma lentitud que se está trabajando en la reconstrucción de sus casas, avanzan las causas que presentaron en la justicia  tras el derrumbe. Para colmo, de llegarse a terminar las obras de sus departamentos, comienzan una serie de trámites burocráticos donde las propias familias tendrán que habilitar los servicios.

“La reconstrucción está lenta y en el medio nuestras vidas y nosotros. Necesitamos que esto empiece a tomar una marcha más acelerada. El último de los informes que nos mandaron el 30 de enero decía que la obra venía un poco desacelerada por vacaciones de personal, por temperaturas altas en los días que veníamos transitando. Digo, cuando hay gente de vacaciones se reemplaza con otro personal y por el otro lado en todas las obras se trabaja con sol, con calor, con frío”, razonó Vadalá

“Nosotros le pedimos al gobierno de Ciudad de Buenos Aires que acelere el ritmo de trabajo de esa obra la cual se comprometió a inspeccionar y a controlar. Y por el otro lado, que los socios de MAB Inversiones SRL, también avancen rápidamente con nuestra obra en vez de estar haciendo nuevos edificios por todo el barrio de Caballito.”