La pandemia trajo desolación, muerte y varias penurias más. Pero también cosas buenas, como Dinamogramas, el documental de Andrea Schellemberg que se estrena hoy en el Centro Cultural Recoleta y rescata la obra del gran artista César Fioravanti. “Su hijo me llama para hacer imágenes. No es que yo los vaya a buscar a él, me llama para hacer imágenes y para hacer un retrato, y es cuando empieza el aislamiento”, recuerda Schellemberg. “Era el momento de la pandemia y yo intenté mucho hablar sobre la muerte, la posibilidad de la muerte, porque evidentemente Walter (el hijo) lo que temía era por la vida de él”.

Schellemberg es “realizadora y productora integral de Telefe”, y Walter la había contactado para hacer una entrevista con César. Ante la pandemia y el consecuente miedo a la muerte, la llamó “para hacer unas imágenes”. “Y lo que vi ahí, que me pareció también muy conmovedor, es ese vínculo entre ellos dos, cómo lo cuida Walter, cómo lo cuidó, cómo lo acompañó y lo sostuvo en ese interés que tenían.” La conjugación en pasado se debe a que César murió el 5 de marzo de 2025. “Llegó a ver la película en un montaje previo, que no era completo, era más o menos un segmento de 35 minutos —cuenta Schellemberg—. Era algo que estaba planteado como el arco dramático de la película, y él sabía también cómo era”.

“Dinamogramas”: Fioravanti y el grabado como una forma de resistencia

A Schellemberg le interesaba más el aspecto existencial y emocional que había desatado la pandemia; César Fioravanti, en cambio, hablaba de su activo presente, que lo tenía haciendo obra sin parar. “Él fue más conocido por los Dinamogramas y el arte abstracto, pero le interesaba más el arte figurativo. Cuando conozco el taller veo que hay un montón de obras figurativas que a las galerías nacionales e internacionales no les interesaban tanto. Él estuvo a cargo del aparato de propaganda y de montaje artístico de los discursos de Perón y Eva. Le impresionaba que estuviéramos mirando esa parte de su producción artística, y no la que se ve en Dinamogramas. Porque la técnica que él usa en Dinamogramas, el gofrado, la yuxtaposición, la repetición y el contraste, es la misma técnica que usaba para hacer lo figurativo; no estaba divorciada de lo figurativo, de lo que él llama el testimonio”.

Esa separación que para César Fioravanti resulta evidente, para Schellemberg no lo es tanto, porque “él habla de contraste, y el contraste, la repetición sobre todo, es que las obras que tiene son cíclicas. Él representa una represión policial en Guernica y podría ser cualquier otra represión policial que afecta a nuestros días, o antes de nuestros días. Mucho antes, en el siglo pasado y en el anterior: las fuerzas de seguridad contra los focos de resistencia en la calle. Me parece que es una técnica que coincide con la historia social”.

“Dinamogramas”: Fioravanti y el grabado como una forma de resistencia

Schellemberg dice que Dinamogramas tiene “un relato anacrónico: cuenta el presente de él, va un poco a presentarse, y después todo el recorrido se va intercalando con el momento que está viviendo, que es el momento de la pandemia. Me di cuenta de que la estructura dramática funcionaba así y que se podía hacer foco en su figura desde ese lugar, ya que el más conocido de los Fioravanti es su tío, José Fioravanti, que es el escultor”.

Y si bien no está establecida como tal, la tensión que se generó entre lo que la directora en principio quería buscar acerca de la pandemia y lo que César Fioravanti deja ver en el documental también aparece en su testimonio. “Le tenés miedo a la pandemia, me decía. Le tenés miedo a la pandemia y le tenés miedo a la muerte. Ahora todos nos olvidamos de lo que pasó, pero bueno, él va con barbijo a ver a todos sus amigos y va a hacer las compras. Está contado desde un lugar minimalista. Lo enorme de su obra, e invisibilizada, y todo lo que tiene para decir. Cuando él dice: el testimonio para mí es lo determinante, al igual que él para mí también fue dar testimonio de ese tiempo que se vivió mundialmente”.

“Dinamogramas”: Fioravanti y el grabado como una forma de resistencia

Schellemberg, que en 2019 estrenó Los prohibidos —documental que, a partir de la bibliotecaria de la Biblioteca del Congreso de la Nación Silvana Castro y su historia, recorre los libros prohibidos durante los gobiernos inconstitucionales y la suspensión de la muestra de libros prohibidos en 2016— ahora, a partir de otro personaje central pero no en primer plano de la historia del arte visual de la Argentina, recrea aspectos poco conocidos del personaje y de la historia del arte misma.

“Siempre mis documentales tienen un foco de conflicto, que se va desarrollando en otros conflictos. En general, sobre marcas que dejó el terrorismo de Estado y que aún tienen impacto en la vida actual de las personas. Pero este es distinto.” Acaso porque la acción terrorista no está en el centro, aunque se ve la persecución que sufrió la obra de César Fioravanti por haber trabajado junto a Evita y Juan Perón. “Tiene que ver con el arte como resistencia. El arte y la expresión artística como resistencia. Vos ves en el documental que lo que hace él es ir a buscar a sus amigos, y lejos de pensar que se va a morir, piensa que la pandemia va a terminar, que se va a abrir el aislamiento paulatinamente y va a hacer la muestra con sus amigos. Una muestra colectiva”.

Esa resistencia que en el documental al principio se ve como pulsión de vida, que precisamente contrasta más en ese tiempo de tanta muerte, Schellemberg también la ubica en el testimonio social permanente de César Fioravanti.

Y pone como ejemplo: “Lo llamaron para hacer las muestras a los militares y no se dieron cuenta (una obra que tiene la inicial de los apellidos de cada uno de los miembros de la primera junta golpista relacionados con la violencia) y la exhiben. Me parece que en esa combinación es ahí, en esas obras, donde él combina lo abstracto con lo figurativo y con lo testimonial. Y otra cosa que me movilizó de él es que, a pesar de ser un artista abstracto y figurativo, la historia no le pasó por el costado. No fue orgánicamente un militante, no era un militante orgánico. No. Fue casi dar cuenta de su propia vida; esa militancia la produce en arte. Es casi instintivo, involuntario. No te queda otra cosa que dar cuenta de la memoria del tiempo que te tocó pasar por este mundo”.

Dinamogramas

Documental de Andrea Schellemberg sobre la vida y obra de César Fioravanti. Funciones: jueves 9, 16, 23 y 30 de abril a las 18 en el Centro Cultural Recoleta.