Las oportunidades que tiene un niño o una niña durante sus primeros años de vida dependen en gran medida del lugar donde nace y crece. Esa es una de las principales conclusiones que arroja el Índice NIDO, una nueva herramienta de medición territorial que presentó este miércoles la Fundación Bunge y Born para evaluar las condiciones que favorecen -o limitan- el desarrollo infantil temprano en Argentina.
El índice releva información pública sobre niños de entre 0 y 5 años y propone una mirada multidimensional que va más allá de los indicadores económicos tradicionales. En lugar de concentrarse únicamente en el nivel de ingresos, incorpora variables vinculadas con el acceso a la salud y la educación, la cercanía a espacios verdes y las condiciones socioeconómicas del entorno.
La herramienta permite observar diferencias entre provincias, departamentos, municipios e incluso radios censales, con el objetivo de identificar desigualdades que suelen quedar ocultas cuando sólo se analizan promedios provinciales o municipales.

Las ciudades con mejores indicadores
Entre las localidades de más de 100.000 habitantes analizadas, la Ciudad de Buenos Aires obtuvo el mejor puntaje del país, con 59,33 puntos sobre un máximo teórico de 100. La siguen Vicente López, Rafaela, Olavarría, la ciudad de Mendoza, Junín, Paraná, Godoy Cruz, Rosario y Río Cuarto.
El ranking completo de las veinte ciudades con mayores oportunidades para la primera infancia también incluye a Santa Rosa, Córdoba, Río Gallegos, Santa Fe, Puerto Madryn, San Salvador de Jujuy, San Carlos de Bariloche, Cipolletti, Resistencia y Neuquén.
Según los responsables del estudio, ningún territorio argentino alcanza el valor ideal de 100 puntos, que representaría un escenario donde todos los niños y niñas cuentan con las mejores condiciones posibles para desarrollarse.

Un mapa de las desigualdades
El Índice NIDO combina datos del Censo Nacional de Población 2022, registros oficiales de establecimientos educativos y efectores públicos de salud, información georreferenciada de espacios verdes y otros indicadores elaborados a partir de fuentes públicas.
La evaluación se organiza en cuatro dimensiones: Salud, que contempla la cercanía a hospitales y centros de atención públicos, además de la cobertura sanitaria; Educación, que considera la proximidad a establecimientos estatales y la asistencia de niños a espacios educativos o de cuidado; Espacios verdes, que mide el acceso a plazas, parques y otros ámbitos recreativos; y Contexto socioeconómico, que incorpora variables como hacinamiento, privaciones materiales, acceso a internet, cobertura de salud y nivel educativo de los hogares.
Cada dimensión tiene un peso diferente dentro del índice. El contexto socioeconómico representa el 35% del puntaje total; salud, el 33%; educación, el 27%; y espacios verdes, el 15%.

Los datos que muestran las brechas
Además del ranking, el informe reúne una serie de indicadores que reflejan las desigualdades que atraviesan la primera infancia en Argentina. Entre ellos, señala que en 2022 el 43,5% de los niños de entre 0 y 5 años no asistía a establecimientos de nivel inicial. También advierte que quienes viven en zonas alejadas de los principales centros urbanos suelen incorporarse más tarde al sistema educativo, una diferencia que luego impacta sobre sus trayectorias escolares.
El estudio también observa desigualdades en el acceso a espacios verdes. En las grandes ciudades, 5 de cada 25 niños pertenecientes a hogares de menores ingresos no cuentan con una plaza o parque cercano, mientras que esa situación alcanza a uno de cada 25 entre los sectores de mayores recursos.
En materia sanitaria, el relevamiento identifica 240 localidades donde la población debe recorrer más de dos horas en automóvil para llegar al hospital público más cercano, una distancia que condiciona la realización de controles médicos, estudios y tratamientos.

Una herramienta para orientar políticas públicas
Los responsables del proyecto sostienen que el objetivo del índice es aportar evidencia para mejorar el diseño de políticas públicas destinadas a la primera infancia y orientar la asignación de recursos hacia los territorios con mayores necesidades.
«Queremos enriquecer el debate sobre cuáles son las oportunidades para el desarrollo infantil que ofrecen las distintas localidades y contribuir a reducir las desigualdades», explicó Julio Ichazo, coordinador del proyecto.
Durante la presentación también participaron especialistas de distintos organismos vinculados con la infancia. Desde UNICEF Argentina destacaron la importancia de contar con diagnósticos territoriales para orientar intervenciones, mientras que investigadores del Observatorio de la Deuda Social de la UCA señalaron que el análisis por radios censales permite hacer visibles desigualdades que suelen quedar diluidas en las estadísticas generales.
Toda la información del Índice NIDO se encuentra disponible en una plataforma de acceso abierto que permite consultar mapas interactivos y comparar indicadores entre distintas provincias, ciudades y barrios del país.
