En los rostros del artista chileno Eugenio Dittborn se configuran expresiones y memorias para entender su desafío creador. Los trazos, gestos y testimonios en cada uno de los rostros que dibuja y pinta expanden las posibilidades de la línea: traducen los misterios faciales. Hast el 31 de mayo, en el Primer Piso del Museo Nacional de Bellas Artes se expone la primera muestra individual del chileno en el país: Eugenio Dittborn. Historias del rostro. Es una obra que reúne experimentación gráfica y visualidad crítica: que desafía convenciones.

¿Qué hay allí? Con la curación de Justo Pastor Mellado y la colaboración del Centro Cultural Matta de la Embajada de Chile en la Argentina, la exposición ofrece dos vastas piezas. En el muro del fondo se desplegó una de sus pinturas aeropostales (que eran plegadas, guardadas en sobres y enviadas por correos). Fue realizada en 1998 y se titula “XXII Historia del rostro”: son veinte retratos impresos entre dibujos infantiles, caricaturas, imágenes de personas con problemas de salud mental, fichas de delincuentes y fotografías de pobladores originarios.

dittborn

En los muros laterales, frente a la sala se disponen las piezas hechas en 2022 de “Todas las caras del rostro”: dibujados sobre diez sudarios, “estos rostros nos confrontan con sus cuencas vacías, mostrándonos con descaro sus dientes apretados, sus cráneos pelados o adornados con rizos, sus narices puntiagudas dispuestas sobre patrones de damero vistos en escorzo, combinando tramas que delatan la textura de la tela”, escribe Justo Pastor Mellado en el texto curatorial. Es una visión expresiva que conjura la faz política de los rostros.

Eugenio Dittborn y el contenido de la muestra

El curador eligió además exponer dos publicaciones producidas por Dittborn entre 1976 y 1979, que, como dice el Museo, fueron “acontecimientos de la historia editorial y visual chilena”. Pero, ¿cuál es el peso de “XXII Historia del rostro”, de 1998? Justo Pastor Mellado responde: “Allí hay dibujos de niños, otros hechos al hablar por teléfono, dibujos de personas que padecen trastornos mentales, dibujos de diseño gráfico básico y dibujos de retratos-hablados junto a dos representaciones fotográficas de personas reducidas, por el aparato mismo, y conminadas a comparecer en un formato que certifica su exclusión social”.

“Eugenio Dittborn. Historias del rostro”, arte aeropostal que desafía las convenciones

También allí hay retratos “de personas de pueblos originarios fichadas por un aparato blando de exclusión. Es decir, un álbum etnográfico -describe Mellado-. Estos regímenes de figuración están dispuestos sobre una trama, una retícula, que denota en el pliegue de la tela una intervención editorial que monta un procedimiento de traslado de obra, dando nacimiento a las pinturas aeropostales”. La primera de ellas fue de 1983 y aquí se expone una de 1998, pero “las bases de este sistema ya estaban definidas desde 1976. Por eso puse en exhibición el facsímil y el espécimen de las publicaciones que proporcionan la prueba”.

Luego están las piezas de “Todas las caras del rostro”, de 2022. ¿Qué tienen de reveladoras? Allí “se condensa la historia humana del trazo como elemento decisivo de una de las fábulas griegas sobre el origen de la pintura -explica Mellado-. Invito a los lectores a que busquen la fábula de la hija del alfarero de Corinto. Pero, a la vez, conecta con los trazos de Altamira, de Chauvet; con los trazos del río Pinturas, en la Patagonia”.

Y por otro lado remiten “a la tecnología básica del cuerpo, que emplea una barra de carbón vegetal para fabricar una imagen que comprime en un mismo plano la tradición de la máscara, la caricatura, la descomposición, la mutilación facial, para dar cuenta, justamente, del laberinto del rostro”.

“Eugenio Dittborn. Historias del rostro”, arte aeropostal que desafía las convenciones

La curaduría de Justo Pastor Mellado fue crucial: “El mayor desafío fue hacer pasar, a partir de dos piezas, la totalidad de la obra de Eugenio Dittborn, nacido en 1943. Es decir, desde una singularidad, dar cuenta de una historia compleja. Es el gran riesgo de esta exposición”, dice. “Por eso exhibimos dos publicaciones, una de 1976 y otra de 1979, que proporcionan claves complementarias para comprender una historia de formación de obra -dice-. Una exposición que Dittborn iba a realizar en Buenos Aires en 1979, y que fue cancelada por su fuerte crítica política, se convirtió en un hito formal en el arte chileno contemporáneo”.

Para explicar las fortalezas de lo político que se activan en la producción de Dittborn, Mellado dice: “Hay un texto maravilloso, ‘Manchas que manchan: memoria y borradura en la obra de Eugenio Dittborn’, de Joaquín Barriendos, de la Universidad Autónoma de México, publicado 2019 en la revista de artes visuales Porto Arte, que dice lo siguiente: su obra “es una invitación para pensar la pintura como confesión”.

Y profundiza Joaquín Barriendos citado por Justo Pastor Mellado: “En sus pinturas aeropostales podemos rastrear las manchas, las secreciones, las huellas, los silencios y las borraduras de la dictadura chilena. En tanto objetos a la deriva, su trabajo inaugura una suerte de poética del pliegue: una sintomatología de lo que aparece y desaparece entre los dobleces de la memoria. Si como dice Dittborn, el arte postal es un arte del secreto, sus pinturas aeropostales son secretos errantes; confesiones que secretan un tipo de verdad que la escritura no consigue referir y la fotografía no alcanza a retener”.

“Eugenio Dittborn. Historias del rostro”, arte aeropostal que desafía las convenciones

También dice Barriendos que la verdad confesa de las pinturas aeropostales “es una verdad que se desdobla a través de borraduras y suturas. Una verdad que nos sitúa en el territorio de la pintura como aceptación, admisión o reconocimiento de una verdad. Al final de cuentas, confesar significa admitir o reconocer en público algo; producir una verdad común. Rompiendo el orden político del secreto y el silencio, en sus pinturas aparecen los cuerpos de los desaparecidos como huella”. Allí está la potencia reveladora del trazo de Dittborn.

“Eugenio Dittborn. Historias del rostro”, arte aeropostal que desafía las convenciones

En el texto oficial de la muestra, el Director del Museo Nacional de Bellas Artes, Andrés Duprat, escribe: “El gran desafío de Justo Pastor Mellado ha sido presentar, o representar, a partir de un pequeño conjunto de obras y documentos históricos, la potencia conceptual del universo creativo de Eugenio Dittborn”. Así, “Mellado logra reactualizar la escena de origen del artista y subraya la persistencia de la línea como principio organizador de su práctica”. Es un proyecto estético que logra reflexionar “sobre la imagen, la circulación y la memoria”

La muestra Eugenio Dittborn. Historias del rostro puede visitarse en la Sala 33 del Primer Piso del Museo Nacional de Bellas Artes, de martes a viernes de 11 a 19.30 y los sábados y domingos de 10 a 19.30 hasta el 31 de mayo.