Las historias de vida de los trabajadores que resisten el cierre de empresas, como en Fate, le dan carnadura a números durísimos que muestran una economía con vastos sectores de actividad en retroceso a lo largo del gobierno de Javier Milei.
De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), que lleva un padrón de las empresas y los trabajadores bajo el paraguas de este sistema, en los últimos dos años, es decir, lo que va del mandato del libertario, desaparecieron 21.938 empleadores en términos netos. Es decir, el resultado de la creación de nuevas empresas y la destrucción de otras ya existentes fue totalmente negativo.
Esa cifra equivale al 4,3% del total de firmas que existían en el padrón de la SRT inmediatamente antes de que Milei asumiera su presidencia, en diciembre de 2023.

El listado de la SRT incluye a las empresas registradas y a los trabajadores registrados. En ese sentido, no arma un cuadro completo de la realidad del desempeño empresarial y laboral porque no incorpora a las empresas y los trabajadores no registrados, pero sí es un buen termómetro de la situación real.
A nivel de las fábricas perdidas -el industricidio-, suman 2436 en los dos años de gobierno libertario, cifra que representa el 4,9% del total existente en noviembre de 2023.
Ante la política económica del mileísmo, de dólar bajo, importaciones masivas, caída del consumo interno y malaria generalizada, hubo patronales que reaccionaron con mayor virulencia para retirarse de la actividad. Según un relevamiento del Centro de Política Económica Argentina (CEPA), en términos relativos, el sector más afectado también fue el de Servicios de transporte y almacenamiento, que registró una caída del 13,3% en la cantidad total de empleadores. Servicios Inmobiliarios perdió 10,5% de su padrón de empleadores y Construcción tuvo una contracción del 8,0 por ciento.

Puestos de trabajo
Los empleados de las empresas que decidieron cerrar sus puertas o ajustar sus plantillas para esquivar las consecuencias de la política mileísta fueron a engrosar las listas de los desempleados y precarizados.
Los padrones de empleados registrados de la SRT cayeron en casi 300 mil en estos dos años. En números absolutos, el sector que cerró este período con menos empleados fue el público, el Estado, conocido técnicamente como «Administración publica, defensa y seguridad social obligatoria», que dos años después de que Milei tomara el poder tenía 130 mil empleados menos, que equivale al 4,9% del total de esos empleados.
Hubo sectores en donde la cantidad de empleados retrocedió aún más. Fue el caso de la construcción, que perdió el 15% de los puestos de su nómina. Servicios inmobiliarios perdió el 7,7% mientras que la industria retrocedió en un 6%, que equivale a casi 73 mil posiciones, la segunda pérdida más importante en términos absolutos.
En el caso del personal empleado en tareas domésticas, el retroceso fue similar a los anteriores: 26.792 empleos menos, equivalentes a un retroceso del 4,2% en estos dos años.

Teorías locas
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, escribió un largo posteo en la red social X en la que trató de demostrar que en la Argentina de Milei crece el empleo.
El ministro repitió la fantasía del presidente de adjudicar al crecimiento interanual de la economía en diciembre el valor de todo el año. «Fase muy fuerte de crecimiento», caracterizó, para luego decir que si creció la cantidad de gente que busca trabajo es porque «las condiciones laborales mejoran». Ni se le cruzó por la cabeza que puede responder -y es así- a que los salarios perdieron poder adquisitivo y por lo tanto más integrantes de las familias deben salir a trabajar.
Sturzenegger asegura que los trabajadores eligen empleos más precarios porque allí se gana más, en base a la encuesta del Indec sobre empleo no registrado, uno de los elementos menos valorados de la estadística oficial.