El caso de Ángel, el niño de cuatro años que murió en Comodoro Rivadavia, Chubut, causó conmoción y quedó envuelto en versiones y acusaciones de violencia entre la mamá y el papá biológicos. En las últimas horas, la Justicia de esa provincia confirmó que el niño presentaba una lesión en el cerebro y se busca determinar su origen. En tanto, el fiscal afirmó que la progenitora y su actual pareja “están sospechados, hay una imputación hecha por la Fiscalía y están bajo el control estatal”.
El fiscal Facundo Oribones dijo en conferencia de prensa que las sospechas se centran en las últimas personas que estuvieron con el niño antes de su muerte: la mamá y el padrastro. “El niño presentó traumatismos en la zona craneal. Estamos tratando de dilucidar si se trata de una acción voluntaria o involuntaria. Los golpes como máximo serian de hace diez días atrás”, detalló.
“Con la progenitora y su actual pareja no tuvimos una entrevista. Son los principales sospechosos y eso podría provocarnos una nulidad a futuro”, aclaró. “Se investiga como homicidio, pero no se descarta ninguna línea de investigación”, dijo.
El fiscal Cristian Olazábal, que también participa de la investigación, dijo que por el momento el caso se investiga como “muerte dudosa, potencialmente ilícita”. Y explicó que se analizan hipótesis como homicidio doloso o abandono de persona seguida de muerte.

Una lesión que se investiga
El fiscal dijo que el padre del nene se presentó ante la Justicia el lunes por la mañana para denunciar su muerte en circunstancias extrañas, ya que estaba sano. En ese marco informó que Ángel había sido revinculado con su madre biológica un mes atrás.
“Requerimos la historia clínica, tomamos una conversación con el personal que lo asistió, no se desprendía de la intervención de los médicos ninguna lesión traumática, no había signos de violencia”, indicó Oribones.
Pero sí confirmó que el examen interno constató una lesión en el cerebro: “Ahora lo que resta determinar es el origen de esta lesión, porque puede tener múltiples factores”.
Ante las versiones de denuncias por violencia tanto contra la madre biológica como contra el padre, Oribones dijo: “La información preliminar da cuenta de una conflictiva familiar entre adultos, no ejercicio de violencia hacia Ángel. No tenemos antecedentes de violencia contra este niño”.

Acusaciones
“Yo no maté a mi hijo. Es más, lo protegí y lo busqué”, dijo Mariela Altamirano, madre biológica del niño, tras las versiones que apuntan contra su responsabilidad. Acusó a su ex pareja de haber sido violento y de haberle quitado la tenencia de la criatura.
“Estaba durmiendo, lo sentía roncar. Después, lo revisamos de vuelta y mi marido me dice ‘no respira’. Entonces yo empiezo a hacerle RCP y llamo a la ambulancia enseguida”, dijo sobre el episodio que tuvo desenlace fatal que es materia de investigación.
“Yo también quiero saber qué pasó, porque nosotros no le pegamos al nene. Nosotros no le hicimos nada. ¿Para qué lo voy a recuperar? ¿Para maltratarlo y pegarle? No. Si lo estoy sacando de personas que son alcohólicas y drogadictos para que esté conmigo”, aseguró.
La familia paterna difundió una acusación en sentido contrario. Contó que la madre se mudó a Córdoba cuando Ángel tenía un año, que no lo vio desde entonces y que el año pasado, tras regresar al Sur, tramitó una revinculación a la que la Justicia accedió. Incluso se supo que la mujer tiene otro hijo, de 7 años, del que tampoco tenía la tenencia y que había antecedentes de maltrato. Los investigadores pidieron información a Misiones y Corrientes, donde vivió la mujer, para tener detalles sobre esa situación previa.
“A Ángel lo mataron. Mi hijo no era un chico enfermo, tenía buena salud, estaba sano, ¿qué me van a decir?”, lamentó el padre, Luis López. “Le advertía a Protección, a mi abogado, a todos les advertí que iba a pasar esto -lloró el hombre ante las cámaras- Mi hijo hizo escucharse y nadie le dio bola. Di a mi hijo en vida y me lo entregaron muerto. Se lo dieron a una persona que él ni conocía”.
El juez Juan Pablo Pérez, de la Justicia de familia de Comodoro, estaba a cargo del expediente por la custodia de Ángel.