A estas alturas del partido, ya nadie duda de que el gobierno de Javier Milei busca implantar un esquema económico que se traduce en una relación mucho más fuerte con el mundo y que relega el mercado interno. Eso determina que los sectores más vinculados a los mercados internacionales puedan crecer y prosperar mientras que los que se sostienen en los ingresos de la población y el gasto público argentinos decaigan por la caída del consumo y, en el caso de los productores de bienes, por ejemplo, la industria, por la competencia de los productos importados.

Esta hoja de ruta seguirá en 2026 y 2027. Al menos esa es la perspectiva que dejan las expresiones del presidente y de su ministro de Economía, Luis Caputo y por la fotografía que dejó la marcha de la economía en 2025, reflejada en los datos del Indec de esta semana.

De allí que varios economistas muy vinculados al establishment -como Domingo Cavallo, Carlos Melconian y Miguel Kiguel- salieron esta semana a avisar que el país se encuentra en una etapa de “estanflación”, es decir, de inflación elevada con recesión.

Si bien, para los puristas de la economía esta definición carece de rigor técnico, lo cierto es que los sectores más amplios y profundos de la actividad, como la industria, la construcción y el comercio, están pasando por una recesión al tiempo que la media de inflación mensual de los últimos 12 meses arroja un nivel elevado para cualquier parámetro: 2,36 por ciento.

Para el economista Juan Pablo Costa, del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el crecimiento de diciembre 2025 evidenciado en los datos del Indec, a través de su Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), está muy vinculado al pulso del agro y dentro del agro a la campaña extraordinaria del trigo. “Más de la mitad del crecimiento del 1,8% en diciembre de 2025 respecto de noviembre es explicada por la incidencia del agro. La otra parte significativa de ese crecimiento la aporta la intermediación financiera. Y en tercer lugar está la explotación de minas y canteras. Esos son los tres sectores que están explicando el crecimiento, algo que se repite en el análisis de todo el año 2025. Esos tres sectores son los que traccionan”, le dijo a Tiempo.

La consultora Synthesis, que dirige el extitular del Banco Central Alejandro Vanoli, observa que ese desempeño proviene desde el inicio del gobierno de La Libertad Avanza. Así, la economía fracturada manifiesta extremos insostenibles: mientras que entre 2024 y 2025 el agro se expandió un 20%, la construcción cayó un 16 por ciento. Se trata de una grieta que no tiene antecedentes en las estadísticas argentinas (ver gráfico).

Según la consultora Invecq, el peso de la actividad agropecuaria -con especial énfasis en el cultivo y cosecha de trigo- explicó en el total de la actividad económica de diciembre el 80% del crecimiento de ese mes respecto de noviembre.

Agrega que la heterogeneidad sectorial probablemente se sostenga durante 2026, donde los sectores transables más competitivos globalmente (agro, minería, energía) seguirán liderando; mientras que los orientados al mercado interno enfrentarán un proceso de recuperación «más lento, en un contexto donde el Estado se ha retirado de algunos frentes (particularmente en obra pública) y el sector privado todavía no acelera la inversión al ritmo necesario para compensar».

Todo sigue igual

Los analistas esperan que este año repita el desempeño de 2025. Ecolatina indicó que para este año, «el sector primario seguirá siendo uno de los principales impulsores de la actividad». Por sector primario se entiende el agro, la minería y la explotación de petróleo y gas sin industrializar.

Añadió la posibilidad de que el «crédito privado podría mostrar una recuperación y dinamizar el consumo de determinados bienes durables aunque no llegaría a ser un boom como lo fue meses atrás».

Respecto de los ingresos, es decir, el impulso del mercado interno, observó que «no mostrarían una recuperación pronunciada como para ser un factor principal del dinamismo de la actividad».

De allí que «estimamos que la economía pueda crecer levemente por encima de su arrastre estadístico, ubicándose en la zona del 2,5%-3%».

Costa, del CEPA, coincide: «Si se mantuvieran los niveles de actividad de 2025 durante todo 2026, la economía crecería un 2%», asegura.