El 15 de diciembre el Banco Central anunció una nueva etapa de sus zigzagueos constantes. El presidente de la autoridad monetaria, Santiago Bausili, y el ministro de Economía, Luis Caputo, informaron que el BCRA pasaría a comprar dólares con emisión de los pesos correspondientes a partir de enero.
En el cálculo de Bausili y Caputo, esos pesos no tendrían impacto inflacionario porque irían a satisfacer una mayor demanda de dinero por parte de las personas y empresas. Y, ¿por qué habría más demanda de pesos? Pues porque la economía correría a una tasa anualizada del 5 o 6 por ciento.
Por estos supuestos, el dúo de funcionarios aseguró que no sería necesario que el BCRA apelase a la llamada “esterilización”, es decir, a retirar los pesos emitidos para comprar dólares por medio de un bono por el cual paga una tasa de interés. En la memoria colectiva aun resuena el nombre Leliq, que era el papel que el Banco Central emitió por montones para absorber una emisión monetaria enorme.
El presidente Javier Milei repudió esa práctica y llegó a adjudicarle la responsabilidad por la dificultad para reducir la inflación en el primer semestre de 2024. Meses después, pasó todas las deudas que representaban esas Leliq al Tesoro.
Ahora bien, ¿qué sucede si la economía no crece? No habría tal demanda de dinero. Ante esa posibilidad, ¿el Banco Central dejaría de comprar dólares con emisión de pesos? Este parece ser el escenario que se está construyendo por estos días. El BCRA compra las divisas en el mercado y los pesos fluyen hacia una economía planchada. ¿Qué puede pasar?
En lo que va de enero, el Banco Central acumuló U$S 978 millones con lo que cumplió los objetivos planteados ante el Fondo Monetario (ver El FMI aprobará lo hecho por Milei a pesar de la debilidad de la economía).
De acuerdo con diversos cálculos, el BCRA inyectó al mercado algo así como 1,2 billones de pesos a cambio de estas compras.
Esa masa de dinero no fue a satisfacer una mayor demanda de pesos de la economía. Los últimos datos de actividad indican que sigue planchada. Equilibra indicó que registró en diciembre una suba del 1% interanual y un incremento del 0,3 respecto de noviembre. El dato es que solo registró un sector que creció: el agro. Sin esa actividad, Equilibra calculó una caída de la actividad del 1 por ciento.
Pero el asunto no es tan lineal. Para Juan Pablo Costa, economista e integrante del think tank Centro de Economía Política Argentina (CEPA), se cruzan varios aspectos. De un lado, la persistencia de una tasa de interés alta y volátil habla de una falta de liquidez. Del otro, su contracara puede ser que la demanda de dinero presiona sobre la cantidad actual de circulante, más cuando enero es un mes en el que sube esa demanda. Pero también podría estar provocada por la esterilización que el Banco Central y el Ministerio de Economía, y el propio Milei, prometieron que no sucedería.
Según Costa, alrededor de 800 mil millones de pesos habrían sido esterilizados por el Banco Central y el Tesoro. Esta semana sucedió con la licitación de una letra llamada Lelink, con la que el Tesoro absorbió a muy corto plazo (dos semanas) unos 3 billones de pesos, la mitad de los cuales deberá entregar a fin de mes y la otra mitad en febrero, más un pequeño remanente en abril y en junio.
Esta esterilización no es gratuita, el Tesoro deberá pagar una tasa al vencimiento de cada letra. Pero no sólo eso. La cantidad de pesos que efectivamente presiona sobre el dólar y los precios queda contenida, “estacionada” en estos instrumentos financieros. Si no hay crecimiento económico, tarde o temprano, la presión de esa masa de pesos “estacionados” alterará la confianza de la estabilidad monetaria y cambiaria.
Es lo que le sucedió primero al gobierno de Mauricio Macri, cuando los pesos estacionados en las Lebac fueron a comprar dólares en masa y tiraron abajo su estantería. También le pasó a Alberto Fernández, quien no pudo usar las Leliq para pagar las jubilaciones, como aseguró antes de asumir la presidencia. Ahora, Milei retoma el mismo camino, solo que en condiciones financieras más precarias por enormes deudas en pesos y dólares que vencen este año. «