Donald Trump mantiene el discurso bélico y reclama la entrega de todo el uranio, mientras Teherán exige la devolucion de activos congelados. Conversaciones en Qatar. Netanyahu quiere acelerar a fondo en Líbano pero esquiva a la justicia israelí.

El ataque estadounidense tuvo lugar tras varios días en los que la Administración de Donald Trump y el Ejecutivo iraní estuvieron apuntando a una supuesta proximidad de un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz, uno de los grandes puntos calientes de la guerra.
En declaraciones recientes, Trump recalcó que no firmará un acuerdo con Teherán que no sea «grande y significativo» y que el uranio enriquecido que posee Irán deberá ser destruido en Irán o entregado a Estados Unidos, mientras que la República Islámica pone sus fichas por establecer una «tasa» por servicios marítimos y protección medioambiental como solución, descartando imponer un peaje al paso de buques mercantes por el estrecho de Ormuz, idea que había sido vehementemente rechazada por la Casa Blanca. Por otro lado, Teherán exige antes de firmar cualquier documento la restitución de 20.000 millones de dólares en fondos congelados a raíz de las sanciones de Washington a lo largo de esta casi media centuria.
Una delegación iraní de alto nivel llegó a Doha para mantener conversaciones con Estados Unidos sobre un posible acuerdo de paz y la liberación de los fondos iraníes congelados, según informó en Teherán la agencia semioficial Mehr. La delegación está conformada por el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, quienes llegaron a la capital de Qatar a primera hora del día para hablar sobre los esfuerzos diplomáticos en curso destinados a poner fin al conflicto, informaron los medios citando a una fuente conocedora del asunto.
Según Mehr, el gobernador del Banco Central de Irán, Abdolnaser Hemmati, también forma parte de la delegación para discutir la posible liberación de fondos iraníes congelados como parte de un acuerdo final. Este martes, el Gobierno de Qatar negó que haya «ofrecido» a Irán 12.000 millones de dólares para lograr el acuerdo. «Las informaciones que sugieren que Qatar ‘ofreció’ 12.000 millones de dólares simplemente no son ciertas y son difundidas por partes que intentan sabotear el acuerdo y socavar los esfuerzos diplomáticos para una desescalada y una estabilidad regional», dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores qatarí, Mayed al Ansari.
Mientras tanto, una fuente qatarí informó a la agencia de noticias Xinhua que las conversaciones podrían centrarse en la seguridad del estrecho de Ormuz, las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido y la cuestión de los activos iraníes congelados en el extranjero. Otras fuentes afirman que tanto Moscú como Beijing están al tanto de cada aspecto de las negociaciones y hacen lo suyo para que nadie se aparte de la mesa.
El Gobierno de Irán acusa al Ejército de Estados Unidos de «probar el poder destructivo de un nuevo sistema de armas» en su ataque del 28 de febrero contra un polideportivo en Lamerd, un suceso que dejó cerca de 25 muertos y más de un centenar de heridos y que ha sido descrito por Teherán como «un despreciable crimen de guerra».
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, indicó que en el ataque, perpetrado el mismo día que el bombardeo contra una escuela en Minab que dejó más de 150 muertos, la mayoría estudiantes, fue empleado un misil que «estalla en el aire, antes del impacto, liberando 180.000 submuniciones de tungsteno que destrozaron la zona con una fuerza devastadora».
«No hay ya duda alguna de que Estados Unidos atacó de forma deliberada un barrio residencial y un polideportivo civil en Lamerd. No fue un error, fue una decisión calculada para probar el poder destructivo de un nuevo sistema de armas contra civiles iraníes», señala en un mensaje publicado a través de redes sociales.
Así, subrayó que «los que ordenaron y ejecutaron este ataque deben rendir cuentas ante los tribunales». «La nación iraní nunca olvidará a sus hijos e hijas mártires. No olvidaremos ni perdonaremos este crimen», ha zanjado el portavoz de la diplomacia de Irán.
El diario estadounidense ‘The New York Times’ informó a finales de marzo sobre el uso de este tipo de proyectil en el ataque contra el polideportivo, si bien el portavoz del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), Tim Hawkins, tildó de «falsas» las acusaciones contra Washington por su implicación en el incidente.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció lunes que ordenó a las Fuerzas Armadas «pisar el acelerador aún más» en la ofensiva militar en Líbano en respuesta, afirma, a ataques con drones que han costado la vida a varios militares israelíes en los últimos días.
«Estamos en guerra con Hezbolá. En las últimas semanas nuestros valientes combatientes han eliminado a más de 600 terroristas», dijo Netanyahu en un vídeo difundido este lunes. «Pero no vamos a levantar el pie del acelerador. Al contrario. Les he ordenado pisar el pedal aún más a fondo», agregó.
Netanyahu, quien prácticamente depende de que la guerra no termine para no tener que enfrentar a la justicia israelí, que lo investiga por distintos delitos de corrupción, alegó este martes motivos «diplomáticos» para evitar la vista judicial prevista para este día, tras haber abandonado antes de tiempo otra audiencia por «motivos de seguridad» y de haber acudido al dentista la pasada noche.
«Tenemos a un equipo especial trabando en esto y lo resolveremos también, pero tenemos para ello que intensificar los golpes, incrementar su fuerza. Vamos a atacarles con decisión», advirtió el primer ministro en relación con los ataques en el sur del Líbano. Cabe recordar que otra de las condiciones de Irán para la firma de un acuerdo es el fin de la ofensiva israelí contra ese país, donde su apoyo al movimiento de resistencia Hezboláh se mentiene firme.
Previamente la prensa israelí aeguraba que Estados Unidos podría autorizar una operación militar israelí más amplia ante estos ataques con drones. «Hezbolá ha ignorado repetidamente las peticiones de cesar los ataques contra Israel, incluido el último ultimátum. No esperamos que Israel absorba pasivamente estos ataques contra sus fuerzas y contra civiles. Esta no es la Administración Biden», dijo Netanyahu.
ALG con Europa Press, Sputnik y Xinhua
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