La ciudad de Minneapolis se ha convertido en el epicentro de una crisis de Derechos Humanos bajo la administración de Donald Trump. Este sábado, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mataron a tiros a un hombre durante un operativo de captura, marcando el segundo incidente letal en apenas 15 días en el marco de las redadas masivas ordenadas por el Ejecutivo.

El jefe de policía local, Brian O’Hara, confirmó el deceso tras un operativo que fue captado en video y difundido en redes sociales. Las imágenes muestran una escena de extrema violencia: al menos seis agentes enmascarados rodean y forcejean con un individuo en el suelo. En la secuencia se observa cómo un oficial golpea al hombre con la culata de su arma antes de que otro agente abra fuego a quemarropa, dejando el cuerpo inmóvil sobre el asfalto.

Aunque el Departamento de Seguridad Nacional sostiene que la víctima estaba armada, la identidad del fallecido no ha sido revelada y las circunstancias del tiroteo permanecen bajo un hermetismo total por parte de las agencias federales.

Este asesinato se suma al reciente caso de Renée Good, una mujer de 37 años acribillada por agentes de ICE mientras estaba en su vehículo. La indignación social ha escalado hasta la cúpula política; el gobernador de Minnesota, Tim Walz, calificó el actuar federal como «repugnante» y exigió a la Casa Blanca el cese de las operaciones: «Minnesota está harta. Que retiren a los miles de agentes violentos y sin entrenamiento ahora mismo», sentenció.

Las redadas, que han generado protestas masivas, fueron justificadas por el Gobierno tras la difusión de un documental de un youtuber conservador sobre malversación de fondos en guarderías de la comunidad somalí, grupo que ha sido blanco constante de los ataques retóricos del presidente.