Durante años, tanto el mundo de Juego de tronos como el Universo Marvel se expandieron hacia lo descomunal. Dragones, batallas épicas, destinos del mundo en juego; dioses, multiversos, amenazas cósmicas: todo lo más grande y desaforado que pueda entrar en la imaginación de los guionistas. En ese contexto de inflación narrativa generalizada, donde cada nueva historia parecía obligada a ser más grande que la anterior, El caballero de los siete reinos y Wonder Man proponen un movimiento inverso. En lugar de seguir ampliando el mapa y el tono, optan por achicarse, por entrar de costado. Toman universos hiperconocidos y los miran desde abajo, siguiendo las experiencias de personajes más frágiles, más reconocibles y, sobre todo, más humanos.
La elección no es menor. En un contexto creativo en el que las apuestas a más de lo mismo están llevando a esos universos al cadalso artístico, creativo y, a esta altura, también comercial, ambas series funcionan como correcciones de rumbo: relatos que recuerdan que estos mundos no se construyeron sólo a partir de pirotecnia, sino también de vínculos, contradicciones y pequeñas decisiones personales. Si bien este fenómeno de entrar de costado a las grandes historias no es nuevo (el concepto, conocido como spin-off, tiene su tiempo), se puede pensar que renació a partir del éxito de The Mandalorian, la serie de Star Wars para Disney, que rescató a ese universo creado por George Lucas de una de sus peores fases creativas. Y lo hizo expandiendo la historia de un personaje marginal a la gran saga.
En el caso de El caballero de los siete reinos (HBO Max), la reducción de escala es evidente desde el punto de partida. Adaptando las novelas cortas de George R. R. Martin sobre las aventuras de Dunk y Egg, la serie se ubica décadas antes de los acontecimientos centrales de Juego de tronos, pero lejos de la intriga palaciega o de la política a gran escala. No hay tronos que conquistar ni guerras continentales en disputa o a punto de estallar. Hay caminos polvorientos por recorrer, torneos menores de caballeros, aldeas perdidas y dos personajes que sobreviven como pueden en medio de todo eso.

Dunk no es un héroe destinado a la gloria, sino un caballero improvisado, algo torpe, más grandote que hábil, alguien que entiende el honor de manera intuitiva y muchas veces contradictoria. Egg, por su parte, es un niño inteligente y testarudo que esconde más de lo que parece y que todavía no asume el peso simbólico de su linaje. La serie encuentra su fuerza precisamente ahí: en mostrar Westeros no como un tablero de ajedrez político controlado por quien tiene los dragones, sino como un espacio vívido, que se puede recorrer a pie y que está lleno de injusticias cotidianas, abusos pequeños y, de vez en cuando, gestos de decencia que rara vez cambian el mundo, aunque sí a las personas involucradas.
Ese mismo espíritu atraviesa Wonder Man (Disney+), aunque provenga de un ecosistema narrativo muy distinto como es el de Marvel. Después de más de una década de relatos sobre salvadores del universo que combaten amenazas interdimensionales, la serie se permite hacerse una pregunta básica: ¿qué significa existir en un mundo donde los superhéroes son parte del paisaje? Su protagonista, Simon Williams, no es un elegido ni un líder carismático. Es un actor, alguien que vive de representar a otros, de construir identidades ajenas, y que de pronto queda atrapado en un universo donde ser un superhéroe puede ser más un problema y una carga que otra cosa.
Lejos del tono solemne de las grandes sagas del MCU, Wonder Man se mueve en una zona más ambigua, un tanto incómoda. La serie observa el artificio del propio Marvel desde adentro: la fama, el espectáculo, la tensión entre la imagen pública y la experiencia privada. En lugar de preguntarse cómo salvar al mundo, se pregunta cómo sobrevivir emocionalmente en un mundo saturado de mitos y altamente regulado por las autoridades. La relación que Simon establece con “The Mandarin” (Ben Kingsley), otro personaje que bascula entre la ficción y la realidad, es esencial para entender que, si bien lo que vemos aquí es la historia de dos actores tratando de triunfar en Hollywood, sus problemas y preocupaciones son universales. Como El caballero de los siete reinos y, a su modo, The Mandalorian, Wonder Man es una serie sobre la amistad.

Pese a sus diferencias de género y de tono, ambas comparten una misma intuición: cuanto más conocido es el universo, más interesante resulta mirarlo desde los márgenes, entrar por nuevos resquicios, muchos de ellos impensados. El caballero de los siete reinos no desmitifica Westeros, pero lo vuelve más tangible, reconocible, humano. Wonder Man no destruye el imaginario Marvel, pero lo somete a una mirada más terrenal, menos reverencial, observándolo desde las bases, desde la cocina.
En ese sentido, las dos series funcionan casi como relatos “post-épicos”. No reniegan del pasado glorioso de sus respectivas franquicias, pero tampoco intentan competir con ellas. Saben que no pueden ofrecer un nuevo equivalente de la Batalla de los Bastardos o de las peleas masivas de Avengers: Endgame –son shows, comparativamente, de bajo presupuesto– y por eso su apuesta es otra: demostrar que una historia de amistad puede ser tan poderosa como un gran espectáculo. Y que, a veces, una conversación, un debate o una derrota dicen más que cualquier explosión digital.
Tal vez por eso resultan refrescantes y, hasta cierto punto, renovadoras de universos que parecían condenados a repetirse a sí mismos. En una industria acostumbrada a confundir tamaño con intensidad, El caballero de los siete reinos y Wonder Man hablan de algo esencial: que los grandes universos sólo podrán seguir siendo interesantes cuando tengan para contar historias pequeñas. Historias donde los personajes no carguen con el destino del mundo en sus espadas, sino con algo más simple y, en cierto sentido, más difícil: poder vivir de una manera digna y honesta en un mundo que va hacia el otro lado.
El caballero de los siete reinos
Basada en Las novelas cortas de Dunk y Egg, de George R. R. Martin. Elenco principal: Peter Claffey, Dexter Sol Ansell, Daniel Ings, Bertie Carvel. Por HBO Max.
Wonder Man
Basada en el personaje de Marvel Comics creado por Stan Lee, Don Heck y Jack Kirby. Elenco principal: Yahya Abdul-Mateen II, Ben Kingsley, X Mayo, Zlatko Burić. Por Disney+.