El gobierno de Javier Milei, golpeado por las denuncias de corrupción contra el jefe de Gabinete Manuel Adorni, busca retomar la agenda política en el Congreso con propuestas de reformas electorales que generen divisiones entre los espacios opositores. En las diferentes tribus que conviven en los bloques peronistas de ambas cámaras analizan el escenario en medio de la discusión interna por la renovación del partido.

Todos los sectores coinciden en que no es tiempo de hablar de candidaturas electorales. De hecho sostienen que el interés está puesto en los problemas económicos que atraviesan todos los días los argentinos: sueldos que no alcanzan y empujan a las familias a sobreendeudarse para cubrir sus necesidades cotidianas y el cierre de empresas que dan como resultado la pérdida de empleos registrados.

Sin embargo, la fragmentación que atraviesa el Partido Justicialista, sin una figura que logre capitalizar en la oposición la caída en las encuestas del presidente libertario, obliga al sector a que se reencauce la conversación política interna. “El ciclo económico se gasta y la caída de Milei en 90 grados empieza a perforar votos incluso en su propia base”, leen con entusiasmo desde otro campamento del peronismo.

En ese sentido, según pudo saber Tiempo la titular del Instituto Patria, Cristina Fernández, pese a que mantiene diferencias con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, pidió la semana pasada bajar la tensión en la confrontación que mantienen dirigentes de La Cámpora con el mandatario bonaerense.

Fuentes del cristininismo del Senado, comentaron a Tiempo que la expresidenta de la Nación planteó la necesidad de convocar una cumbre del PJ para “unificar criterios” sobre el futuro del peronismo, sobre todo ante el proyecto de ley de eliminación de las PASO que propone el mileísmo.

Y es que las mismas fuentes señalan que Cristina alienta que se formalice una interna con Kicillof: “Perón decía que el orden no existe. Por lo que el que tiene más votos debería presentarse y competir en las PASO y que gane el más votado”.

Si bien Kicillof aparece como el candidato natural, heredero del votante kirchnerista, en el Senado aseguran -sin dar nombres- que hay otros. Aunque el mandatario bonaerense tenga derecho a ilusionarse, muchos recuerdan que los antecedentes no le juegan a favor. Desde 1880 nadie rompió con la maldición del sillón de Dardo Rocha para ocupar el de Rivadavia.

En tanto, algunos dirigentes dentro del PJ que observan un escenario electoral de tres tercios buscan un «camino del medio». “Ante este contexto, si hoy fueran las elecciones gana el peronismo en primera vuelta”, señalan, al tiempo que observan: “Hay un candidato del peronismo, con imagen neutra, que mide más que todos, pero aun no tiene nombre”.

Uno de los que aparece en escena es Sergio Massa, líder del Frente Renovador, que sigue siendo un actor central en el armado entre el kirchnerismo y el kicillofismo. De hecho, dirigentes de su espacio ya han manifestado públicamente su respaldo para que se postule a presidente nuevamente. “Sergio es un candidato no polarizado que trabaja en pos de la unidad”, señalaron a Tiempo.

En el mismo espacio, tampoco pierden de vista la provincia de Buenos Aires, donde podrían competir por la gobernación figuras como Juan Andreotti o Sebastián Galmarini.

El cristinismo baja los decibeles de sus críticas a Kicillof y piensa en una gran primaria

Rechazo a Gebel

La irrupción en la escena política del conductor y conferencista Dante Gebel como un outsider con aspiraciones presidenciales para 2027 genera resistencia en los distintos sectores de Unión por la Patria que consultó Tiempo.

Si bien Gebel es impulsado por un sector del peronismo sindical, como Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), que considera que puede «pescar» votos en el electorado que anteriormente apoyó a Javier Milei, hay una fuerte resistencia dentro de la mayoría del peronismo. “Cobran el diezmo y después quieren venir desde Miami a decirnos que van a trabajar gratis por los argentinos”, opinaron desde el bloque justicialista en la Cámara Alta. «