Mientras funcionarios del macrismo porteño viajan por el mundo presentando el modelo de inteligencia artificial educativa de la Ciudad de Buenos Aires, hay escuelas porteñas que llevan varios días sin clases por las malas condiciones en la infraestructura escolar que ocasionan fallas eléctricas y falta del suministro de agua.

Si bien la situación se refleja en varios edificios escolares, muchos coinciden en que el abandono y la falta de inversión en infraestructura escolar se sintetizan en establecimientos situados al sur de la ciudad. Es el caso la Escuela infantil 4 «Ramón Carrillo» y la Escuela primaria N° 19 «José Martí» ubicadas sobre Av. Lacarra 2800 en el barrio de Villa Soldati. Este miércoles, las familias y docentes realizaron un abrazo a las escuelas y el martes cortaron Av. Castañares y Mariano Acosta.
En el jardín llevan casi tres semanas sin clases por falta de agua y energía eléctrica y en la primaria ya suspendieron varias jornadas por la misma problemática. “Las familias nos preguntamos dónde está el jefe de Gobierno Jorge Macri, que deje de reprimir a los pobres y que venga a solucionar los problemas que tenemos en la escuela”, exclamó en diálogo con Tiempo Viviana, mamá de un nene que asiste a la escuela infantil.
El jardín de infantes recibe a diario a más de 260 niñas y niños desde los 45 días de vida a 5 años de edad y la primaria de jornada completa cuenta con una población estudiantil que supera los 530 estudiantes. Entre ambos establecimientos suman casi 800 alumnas y alumnos.

“En la última semana y media, venimos teniendo muchas suspensiones de clase por falta de luz y de agua. Muchas veces salta la térmica de una fase de luz y eso hace que deje de funcionar la bomba que alimenta la caldera de la escuela”, denunció en diálogo con Tiempo Juan Manuel di Vincenzo, docente de la Escuela primaria José Martí.
En varias ocasiones las y los docentes elevaron el reclamo para que el Ministerio de Educación porteño solucionara la precaria situación de infraestructura escolar que “hace saltar la térmica” y ponga fin a los cortes constantes de energía eléctrica que acarrean otras problemáticas.
“Nos quedamos sin calefacción y también sin agua. La caldera de nuestra Primaria se calienta con agua. La dirección del Jardín le viene avisando a las familias 7 y 20 de la mañana cuando se suspenden las clases, pero en nuestra escuela la conducción es bastante reacia. Tenemos unas batallas y unas internas muy grandes con la conducción que busca apoyo en la supervisión y que persigue a los maestros”, agrega Di Vincenzo.
Una docente de la misma escuela que pidió reservar su identidad, denuncia que la dirección de la escuela pone un cerco entre las familias y los docentes, “no nos permiten dialogar con los papas o las mamás y cuando levantamos la voz para reclamar condiciones dignas en la infraestructura escolar nos hace actas como forma de castigo, es una locura”, destaca.
Este medio se contactó con la cartera Educativa porteña que conduce Mercedes Miguel para indagar sobre este tema pero, hasta el momento de la publicación del artículo no se manifestaron al respecto.
