Los ataques del gobierno de Javier Milei a los trabajadores de prensa, al derecho a la información de la población y a la libertad de expresión conforman una pata de una pinza con la que la administración ultraderechista pretende atenazar la realidad.
La otra pata está constituida por el intento de imponer un nuevo eslogan, ese que asegura que los próximos 18 meses será los mejores. El objetivo es adormecer a una sociedad que ya no cree en la magia de los espejos de colores tras dos años y medio de ajustes y golpes.
El intento de construcción de esta realidad tropieza con la realidad real, la que se palpa todos los días y que la administración mileísta pretende ocultar. Tapar el sol con la mano nunca tuvo sentido. Ahora tampoco.

La consultora LCG, que fundó el economista radical Martín Lousteau, caracterizó días atrás el momento. Ante los datos de la última semana (amplio saldo positivo del comercio exterior de marzo; derrumbe de la actividad económica en febrero) señaló: “Se conjugan las dos cosas que mencionamos últimamente: los sectores que crecen son los generadores de divisas, y los que decrecen son los generadores de empleo. Pero en la suma, la economía se estanca o decrece, y además afecta la confianza del consumidor y en el gobierno por parte de gran parte de la sociedad, perjudicada por la falta de expectativas positivas. Si bien esperamos cierta recuperación de la actividad en marzo, a partir de indicadores líderes, el panorama futuro parece estar lejos de una bonanza palpable y generalizada”.
La Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia hizo una radiografía exhaustiva de la situación económica actual.
Respecto de la caída de la actividad económica en febrero, del 2,6% contra enero y del 2,1% contra febrero de 2025, señaló que “excluyendo la pandemia, estamos frente a la quinta peor contracción desde 2004”. Agregó: “El deterioro de febrero, entonces, tuvo un impacto de corto plazo asimilable a la crisis financiera internacional de 2008 o devaluaciones con ajuste fiscal”.
La evaluación del Bapro indicó que la mayor parte de la caída se concentró en la producción de bienes (-4,4%), en tanto que la de servicios retrocedió menos, un 0,5 por ciento. Este mayor deterioro relativo se debió a la flexibilización importadora “en un contexto de apreciación cambiaria y de aumento de los costos logísticos, volatilidad de la demanda y un mundo que se cierra”.
La facilidad para las importaciones tiene una característica concreta: sustituye producción local. Según los cálculos del Bapro, las compras al exterior de bienes finales saltaron 80% entre 2023 y los últimos doce meses, en tanto que las de insumos productivos (bienes intermedios y piezas y accesorios para bienes de capital) se redujeron 25 por ciento. Es decir, la importación de bienes de consumo crece a ritmos acelerados mientras que la de bienes para la producción cae.

Salarios y actividad
Entre agosto 2025 y febrero 2026, último dato disponible, los salarios privados registrados cayeron 3,6% en términos reales. Hay salarios que durante el gobierno de Milei han perdido casi un 50% de poder adquisitivo, como los de los docentes universitarios (ver página 15). En tanto, desde agosto hasta enero de 2026 se destruyeron casi 100.000 puestos de trabajo formales.
Esto tiene un impacto profundo en las posibilidades de recuperación económica. En simultáneo, en un contexto donde los recursos del gobierno nacional retrocedieron 5% en un año en términos reales durante el primer trimestre, los márgenes para ampliar el gasto público también son acotados.
El gobierno no quiere aumentos de salarios reales ni favorecer la mejora del nivel de vida de la población. Con números de deuda de las familias en un punto récord (ver aparte en esta página), eligió abaratar el crédito. Pero con deudas que «salen de las orejas» de las familias, es una iniciativa de patas cortas: en el último mes, los préstamos a las familias y las empresas casi no crecieron en términos reales (+2,3% y +2,1% nominal). Con tanta mora y volatilidad de tasas, es muy difícil que el crédito sirva para reactivar la economía.
La realidad económica y social de la Argentina es una, por más que el gobierno intente ocultarla detrás de manotazos de ahogado. «