Los aumentos de precios que pudieran verificarse en estos días tendrán idéntico impacto en el bolsillo pero lo harán de manera diferente en las estadísticas oficiales.

A partir del 1° de enero de 2026 el Indec aplicará la corrección metodológica pendiente para la construcción del Índice de Precios al Consumidor (IPC).Los bienes que componen la canasta que se utiliza para su conformación tendrán ponderaciones diferentes.

Los aumentos en los alimentos, por ejemplo, tendrán un impacto inferior sobre el IPC consolidado pasando de representar del 27 al 22,5 por ciento.

En sentido inverso, los servicios de luz, gas y electricidad pasarán del 9,4 actual al 14,5% y el transporte desde el 11 al 14,3 por ciento.

Fue en septiembre de 2025 cuando las autoridades del Indec anunciaron que, finalmente, a partir de 2026 se actualizaría la metodología incorporando la Encuesta de Gastos en Hogares (ENGHO) realizada en 2017/2018. Es la herramienta mediante la cual se indaga en los hábitos del consumo de la población y el porcentaje de sus ingresos que se destina a cada rubro.

Teniendo esa herramienta a disposición, sin embargo, hasta el 31 de diciembre, el IPC se construyó con una estructura de gastos propia de la ENGHO 2004. El atraso en la actualización, claro, no fue inocente e involucra a tres gobiernos consecutivos y sus respectivas gestiones al frente del Indec.

El relevamiento lo instruyó Mauricio Macri pero desistió en su aplicación al igual que Alberto Fernández y ahora Javier Milei durante dos años. Es que la ENGHO 2004 refleja una estructura de gastos donde las tarifas de servicios públicos se encontraban fuertemente subsidiadas y, por lo tanto, representaban un monto inferior con relación a los ingresos.

A la espera de la quita definitiva de subsidios y para eludir su impacto sobre la canasta es que todos los gobiernos y este en particular decidieron postergar esa actualización. 

Una vez consumada la quita sustancial de esos subsidios y el reacomodamiento de precios de servicios resulta incluso conveniente para el gobierno hacerlo para desestimar el peso de otros bienes y servicios que pudieran, ahora sí, traccionar hacia arriba el IPC. Lo correcto desde el punto de vista metodológico sería empalmar el índice hacia atrás por un período de al menos dos años.

Según un estudio realizado por el departamento de Econometría de la Universidad Torcuato Di Tella dirigido por Martín Rozada, en 2024, la inflación real se ubicó unos 16 puntos porcentuales por encima de la oficial si la misma se hubiera medido tomando como referencia la ENGHO 2017-2018. En 2025 la diferencia entre esas mediciones, según otros estudios, hubiera sido de 2 o 3 puntos porcentuales.

Un informe reciente del Centro de Economía Política de la Argentina (CEPA) asegura que “si aplicamos los ponderadores de 2017/2018, los resultados son contundentes: 38,7 puntos porcentuales más de inflación desde la asunción de Milei”.

El modus operando, a diferencia de lo ocurrido con el INDEC en el período 2007-2015 de la intervención del entonces secretario de Comercio Guillermo Moreno, no reviste ilegalidad. Tampoco existen denuncias de manipulación directa de los datos de parte de los trabajadores del organismo que, a través de la Junta interna de ATE, han sido garantes y defensores de la transparencia en el organismo.

El delegado general de ATE Raúl Llaneza, explicó a Tiempo que la actualización de la metodología “es parte de un reclamo que hicimos durante todo 2025. En su momento dijimos que ‘no hay lugar a especulaciones políticas a la hora de implementar cualquier actualización como la que trae la ENGHO 2017/18’”. Con todo, aclaró, “aun sin haberse hecho oportunamente no hubo manipulación ni maquillaje (basta comparar la evolución del IPC ciudad con el dato de GBA que brinda el Indec)”. El dirigente señaló que esa dilación, sin embargo, “puede distorsionar la herramienta con la que se discute en paritarias la recuperación salarial”.

Llaneza insistió en que “seguimos exigiendo un organismo estadístico independiente del gobierno de turno, con salarios dignos, carrera administrativa y convenio propio que jerarquice nuestro trabajo. Para eso todo el personal debe estar en planta permanente y todos los cargos de conducción deben ser concursados”.

Los cuestionamientos a la mora en la actualización metodológica del IPC y la negativa a empalmar hacia atrás los nuevos datos tienen un alcance mayor en tanto incluyen otros indicadores cruciales.

El CEPA destacó que la medición deficiente alcanza también al Índice de Salarios en tanto «desde la asunción del gobierno y mayo de 2025 el salario no registrado crece 27,2% real según Indec, desacoplándose del resto”. Para el CEPA “el resultado está fuertemente influido por cambios en la EPH que mejoran la captación de ingresos no laborales”. Ese cambio afecta la “comparabilidad histórica” del haber y “también la medición de pobreza” que se ve influida porque “la CBT subestima el peso de los servicios y el transporte”, en tanto, “hoy la CBA explica el 45% de la CBT, muy por encima de encuestas previas”.

Por último, indica el CEPA,  “en septiembre de 2025 el Indec aplicó revisiones inusualmente grandes en la serie desestacionalizada del EMAE” que mide la actividad económica. Esa revisión basada en una revaluación del segmento de intermediación financiera, permitió eludir un cuadro de recesión.

Si bien, desde el punto de vista técnico, la revisión se da dentro de lo metodológicamente admisible, lo cierto es que ese rubro “tiende a sobredimensionarse en contextos de tensión cambiaria, sin reflejar necesariamente mejoras en la economía real”.

La revisión de metodologías y los ajustes técnicos periódicos son atributos legítimos de los organismos estadísticos a nivel internacional. Lo distorsivo es cuando los mismos se realizan “a la carta” y en función de la conveniencia de los gobiernos en funciones. ««