La escritora chilena Diamela Eltit se mira desde la gran sala que la rodea: hay cuadros a su izquierda, una reproducción en tríptico de un rostro femenino en blanco y negro, un velador de vidrio verde y, detrás, dos diplomas al lado de a una pesada puerta con aberturas de madera. Ella lleva el lacio cabello gris hasta los hombros y, al pensar en la literatura, se iluminan sus ojos. ¿Qué siente sobre sí misma? “Yo tuve el privilegio de encontrar a una edad muy primaria lo que quería hacer: la literatura me invadió desde la infancia. La estudié, trabajé enseñando literatura y escribí libros: dediqué mi vida a eso. Hoy estoy a finales de mi propia vida y no miro hacia atrás. Sigo pensando sobre literatura y eso es un privilegio”.

Y es lo que hará Diamela Eltit, nacida en Santiago de Chile en 1949, y Premio Nacional de Literatura 2018, en su nueva visita a Argentina. Este miércoles 17 de junio a las 19 disertará sobre el proceso de escritura y leerá fragmentos de su obra en una nueva edición de la Serie de Lecturas Frost que organiza la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), con la colaboración de la Fundación Medifé y de la Fundación Jan Michalski. ¿A dónde? En la sede Rectorado Centro (Juncal 1319) Eltit dialogará con la escritora y psicoanalista Liliana Heer y con Patricio Foglia, egresado de la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF que dirige María Negroni. La actividad se realizará con entrada gratuita y reserva previa en el siguiente link: https://shorturl.at/qythC . ¿Qué tiene Eltit en mente?

De qué tratará la charla de Diamela Eltit en UNTREF

“En Buenos Aires voy a hablar de esta nueva época tecnológica -dice-. Con la IA estamos en un momento iniciático. No sabemos exactamente su trayectoria porque todo esto está empezando. Entonces es interesante pensarlo y también ver cómo le atañe eso a lo literario”. Escritora de izquierda consustanciada con los procesos comunitarios, la visión de género y los procesos populares, Diamela Eltit marcó la historia de la literatura chilena desde los años ‘80: sus libros cuestionan conceptos como cuerpo, identidad, individualidad, así como los sistemas totalitarios y represivos, y su última novela es Falla humana (2023).

Días antes de llegar a Buenos Aires, el 12 de junio, Diamela Eltit habló como invitada de la Cátedra Mujeres y Medios de la Universidad Diego Portales. En la Sala Archivos de la Biblioteca Nicanor Parra reflexionó sobre las contingencias de Chile -gobernado por el ultraconservador José Antonio Kast-, el ascenso de las ultraderechas al poder, los recortes a la cultura y la emancipación de las mujeres en la esfera pública, entre otros temas.

Allí, Eltit dijo: “Efectivamente, la IA es beneficiosa en una de sus aristas, pero en otra puede ser muy complicada en la medida en que vulnera derechos y la unidad de los países”. Y lo profundiza en diálogo con Tiempo Argentino: “Es inevitable que haya libros escritos con Inteligencia Artificial. Eso es imparable. Amazon ya permite tres libros hechos con IA al día y eso te da, más o menos, mil libros al año. Eso va a ser cada vez más frecuente, así que yo creo que va a haber una coexistencia inevitable con libros artesanales, hechos por autores”.

Diamela Eltit, este miércoles en UNTREF

La escritora chilena Diamela Eltit disertará sobre el proceso de escritura y leerá fragmentos de su obra en una nueva edición de la Serie de Lecturas Frost, organizada por la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), en colaboración con la Fundación Medifé y la Fundación Jan Michalski. La actividad tendrá lugar este miércoles 17 de junio a las 19, en la sede Rectorado Centro (Juncal 1319), donde Eltit dialogará con la escritora y psicoanalista Liliana Heer y con Patricio Foglia, egresado de la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF que dirige María Negroni. La actividad se realizará con entrada gratuita y reserva previa en el siguiente link: https://shorturl.at/qythC 

¿Cómo observa Eltit a este Chile bajo la presidencia de José Antonio Kast, que inició su mandato con promesas ultraliberales, a la par de un estricto control fronterizo y de la mano dura contra la inseguridad? “Las ultraderechas han ganado posiciones muy relevantes haciendo promesas frente al problema narco y a la violencia, y la ciudadanía cree ingenuamente que estos gobiernos pueden eliminarla, pero son bandas muy internacionalizadas. Hay muchos jóvenes que ingresan a lo ilegal, y para mí el gran problema es reducir la desigualdad: si se la aminora, esa situación puede aminorarse”, ve Eltit.

En lo comunitario hay también un gran desafío, concibe la autora de Lumpérica (1983), Jamás el fuego nunca (2007), Impuesto a la carne (2010), El infarto del alma (2010) y Fuerzas especiales (2013), entre tantas novelas sorprendentes. “Hoy el cuerpo ha ido quedando atrás y las redes permiten otro tipo de comunidades, que no son efectivamente tan virtuosas como las reales. Por lo tanto, hay que prepararse para ver cómo lo comunitario se ejerce en un nuevo tiempo. Pienso que es una quimera pensar que la literatura tenga un rol positivo en la restitución de los vínculos comunitarios. Es pedirle demasiado”.

Porque “la literatura no cambia el mundo. Lo cambian todas las fuerzas que intervienen en él”, dice Eltit. Ya cuando Kast era candidato, la escritora alertaba qué implicaba para Chile que una persona como aquél fuera presidente. ¿Cómo lo caracteriza? “Kast vino desgajado de una derecha tradicional y formó el Partido Republicano, que es de extrema derecha -analiza Eltit-. Además, es un pinochetista reconocido. Eso es algo nuevo, sorprendente, muy impune e impúdico”. En el caso chileno “lo que está en cuestión es el no reconocimiento de los Derechos Humanos y eso es muy doloroso. Que estén en discusión es algo que hiere”.

Ella lo ve en su eco personal: “Mi generación fue la más afectada por el golpe de Pinochet. Ahí estuvieron los desaparecidos, los presos, los torturados y el exilio. Que todo eso esté en cuestión es lamentable. Kast es extremadamente católico, va a misa prácticamente todos los días, y que una persona tan católica desconozca los Derechos Humanos hace pensar cómo elaborar esa situación para evitar que la historia se pueda repetir en algún momento”. Allí Eltit confía en el género femenino: “Chile tiene un movimiento feminista muy poderoso, que incide bastante en la vida concreta de las mujeres y busca esa igualdad que aún no existe”.

La escritora chilena Diamela Eltit visita Argentina: “Hay una biologización de la letra”
Foto: GENTILEZA MÓNICA MOLINA

Más de una vez, Diamela Eltit explicó una de sus obsesiones: desbiologizar la letra. ¿A qué se refiere? “Hoy se habla de dos espacios literarios -dice-: está la literatura y está la literatura de mujeres. Hay congresos y estudios de literatura de mujeres. Si se piensa de esa manera, lo que entendemos por literatura les pertenecería más bien a los hombres y habría otra subclase que sería la literatura de mujeres. Entonces ahí hay una biologización de la letra, pero la literatura es escritura independientemente del sexo del autor. Tiene que llegar ese momento en el que se lea un libro de acuerdo a la letra, no al sexo del autor o de la autora”.

Eltit lo plantea mirándose a sí misma: “Yo puedo tomar un personaje masculino o una narradora femenina. El punto es si el texto logra una estética necesaria”. Y piensa en su relación con lo narrable: “Yo siento la escritura como una cita: no tengo la obligación de escribir. Llegará cuando llegue algún elemento que me sea propicio para la escritura”. ¿Existe alguna obsesión, en su pensamiento, para la cual aún no tenga palabras? Eltit piensa unos segundos y dice: “Nunca una novela cumplió las grandes expectativas literarias que yo quisiera alcanzar. Todos los libros portan un gran espacio de fracaso, pero si hay diez páginas de una novela que me hayan sorprendido como escritora, pues, ya me basta”.

Ahora Diamela Eltit tiene en mente algunos tópicos: “Me está interesando salir un poco del realismo, no de los lugares que frecuento -distingue-. También me interesa la enfermedad y el silencio que se produce después. Por ejemplo, el COVID-19 mató más gente que la Primera Guerra Mundial. Pero mientras la guerra es un elemento activo -se hacen películas y se escribe sobre ella-, acerca de estos males sociales se ejerce un silencio sorprendente por la cantidad de muertos que genera. Me interesa ese silencio, que puede tener que ver con el miedo a la muerte. Pero me parece curioso ese olvido: como si nunca hubiera pasado nada”.