Elvis: ¡El rey no ha muerto, viva el rey!

El documental “The Searcher” analiza la vida y obra de Presley, pero también repara en su incomodidad con la fama y la presión agobiante de ser una estrella global. “La imagen es una cosa, el ser humano es otra. Es muy difícil estar siempre a la altura de una imagen”, confesaba el cantante.

Como toda figura icónica, Elvis Presley tiene interminables aristas por donde intentar entender su talento, su lugar en la historia de la música y las razones de su temprana partida, el 16 de agosto de 1977, con tan solo 42 años. Elvis Presley: The Searcher (el documental producido originalmente por HBO y recientemente estrenado por Netflix) ofrece una minuciosa lectura para intentar comprender qué pasó con el llamado rey del rock & roll.

El documental dirigido por Thom Zimny cuenta con testimonios y material de archivo de alta calidad que incluye declaraciones en off de amigos de la infancia, su descubridor Sam Phillips, su esposa Priscilla  y músicos de la envergadura de Tom Petty y Bruce Springsteen, entre muchos otros. También incluye música incidental –compuesta por Mike McCready, de Pearl Jam– en recreaciones que articulan los saltos temporales que se realizan en la narración.

Dividido en dos partes (el primer episodio dura una hora y 48 minutos, mientras que el segundo, una hora y 37 minutos), el relato comienza desde los orígenes humildes de Elvis, incluye su vertiginoso ascenso al estrellato y la deriva que concluyó en su muerte. También reconstruye su amplia gama de influencias musicales y su necesidad vital de hacerse escuchar.

Toda la intensidad y pasión que mostraba sobre el escenario tenía su contracara en la angustia que le generaba la fama y la presión por mantenerse en la cima. El precio del éxito le pasó factura en su vida profesional y personal. El documental aborda su legado musical, pero también su melancolía y amargura por no poder lidiar con lo que su figura implicaba.

Elvis procuró hacer su aporte para que la sociedad estadounidense dejara atrás el racismo y la segregación, abriendo las puertas a miles de artistas de todos los orígenes y procedencias.  El documental analiza su vida, obra y legado, pero también funciona como un retrato de su tiempo.

Quizás lo que resume mejor este trabajo es una declaración que el propio Elvis dejó en la previa al concierto en el Madison Square Garden de 1972: “La imagen es una cosa, el ser humano es otra. Es muy difícil estar siempre a la altura de una imagen”. En la filmación el cantante tenía un gesto canchero, pero los ojos repletos de nostalgia.

Elvis  es un mito y este documental intenta explicarlo desde la persona. Una persona que  actuó en 31 películas, grabó 784 canciones, dio 1684 conciertos y hoy –a casi 45 años de su muerte– su figura y obra siguen resultando determinantes y a la vez enigmáticas.



Elvis Presley: The Searcher

Serie documental dirigida por Thom Zimny. Disponible en  Netflix.

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