La apertura de los mercados en los que se transan los servicios que prestan jugadores de fútbol involucra a miles de transferencias en el mundo. Se vuelve, así, un tópico de interés para los medios de comunicación. De ello dan cuenta la extensa cantidad de horas en las que se suceden acalorados e interminables debates entre periodistas deportivos y demás integrantes de panales en programas de televisión. La salida de los héroes de Madrid Enzo Pérez y Gonzalo “Pity” Martínez de River hacia Argentinos Juniors y Tigre, respectivamente; la llegada del joven futbolista Valentín Carboni con pretensiones mundialistas desde el Inter de Milán a Racing; y la última de las “novelas” de la semana pasada, el frustrado pase del colombiano Edwuin Cetré desde Estudiantes de La Plata a Boca. Son todos casos que alimentan los contenidos de las programaciones deportivas. Los pases de jugadores son retratados como negociaciones libres entre partes que deben ponerse de acuerdo en condiciones básicas como los montos de dinero en dólares y los plazos de pagos. Y, aunque parezca extraño, estas lecturas salidas de la boca de simples comunicadores abrevan en las interpretaciones de los economistas clásicos del siglo XVIII y las posteriores reversiones de los neoclásicos del pasado siglo XX. Hasta aquí llegan las penetraciones del discurso neoliberal recargado del presente. Por ello, resulta importante acercar otras coordenadas que permitan pensar la institución “mercado” dentro del planeta fútbol.
Con las herramientas proporcionadas por las ciencias sociales estamos en condiciones de afirmar que los mercados de futbolistas están sujetos a lógicas sociales. El fenómeno de la globalización otorga un carácter estructural como impulsor de masivos intercambios de objetos, servicios y personas en grandes cantidades y en una temporalidad casi instantánea. Nerviosas negociaciones entre agentes del planeta fútbol son llevadas a cabo desde un iPhone en idas y vueltas de mensajes de WhatsApp, reuniones por Zoom y versiones de borradores de futuros contratos entre clubes y jugadores, situados en distintos puntos del país y aun cuando se trata de transferencias internacionales, entre clubes de países pertenecientes a diferentes continentes.
Ahora bien, un elemento central y concreto que configuran estos peculiares mercados son las redes de relaciones tejidas por quienes allí participan. El rubro exfutbolista se reinserta con nuevas funciones como las de director deportivo y mánager de club, especialistas en scouting dedicados a la búsqueda de nuevos talentos y dirigentes de clubes, cuyos casos más afamados en el fútbol argentino fueron Daniel Passarella en River, Carlos Babington en Huracán, y actualmente los de Juan Román Riquelme en Boca, Diego Milito en Racing y Gonzalo Belloso en Rosario Central. Son deportistas ya retirados que han compartido equipo y competiciones, como compañeros o adversarios en su tiempo de jugadores; lo mismo sucede en las ligas de otros países. También juegan un rol destacado quienes se dedican a la representación e intermediación en operaciones de contratación de jugadores, conformando redes que resultan claves al momento de seleccionar, planificar y acordar los traspasos más allá de los montos de dinero a desembolsar. Los mercados son redes de relaciones entre personas e instituciones.
¿Acaso alguien puede pensar que el préstamo del jugador argentino Tomás Palacios desde el Inter de Milán hacia Estudiantes en el actual mercado es independiente del vínculo entre el presidente del club argentino Juan Sebastián Verón y el vicepresidente de la squadra italiana Javier Zanetti? En su etapa de plenitud futbolística, la Brujita y el Pupi compartieron equipo en el Inter y en la selección argentina. Sin dudas, la materia prima de los mercados está hecha de relaciones como estas.
Por otra parte, en tiempos de tecnologías digitales, la producción de datos cuantitativos sobre desempeño deportivo es otro de los soportes fundamentales de los mercados. Empresas globales producen y comercializan desde sus aplicaciones para teléfonos celulares datos que contabilizan aspectos del juego colectivos y desempeños individuales; cantidad de tiros al arco, pases a destino, para adelante, a los costados y hacia atrás, infracciones recibidas y realizadas, duelos ganados y perdidos entre atacantes y defensores. Un ítem aparte son los datos de preparación física, que por ejemplo mensuran la cantidad de metros recorridos por cada jugador durante un partido y los mapas de calor que visibilizan el sector del campo de juego por donde transitan. Todos estos y muchos otros más son parámetros tomados en consideración a la hora realizar una contratación de distinta manera. Mientras los poderosos clubes de la Premier League inglesa desarrollan sus propias estructuras productoras de datos y seguimiento de jugadores, cualquier pequeño club del Ascenso argentino ya utiliza los servicios de plataformas como Wyscout para obtener este tipo de informaciones. La planificación a partir del uso de datos ya es parte del fútbol profesional de los mercados.
Otra condición que habilita los traspasos es la transformación hacia un tipo de capitalismo en el que la producción de servicios es una actividad económica central a la acumulación de riquezas. Los deportes en general son parte de una industria del espectáculo que ha trastocado las formas en las que antaño se los consumía. Ahora se juegan partidos durante todos los días de la semana y se accede a ellos desde cualquier dispositivo conectado a internet. Torneos como la Liga Profesional de Fútbol en Argentina, la Champions League europea, la Copa Africana de Naciones o el mayor de los mega eventos deportivos a disputarse nuevamente este año como el Mundial. Plataformas como Netflix, Amazon Prime y Disney ofrecen permanentemente biopics de futbolistas y exitosos programas de streaming por YouTube o Twitch promueven nuevos protagonistas jóvenes como Davoo Xeneize, La Cobra o el español Ibai, quienes hablan de fútbol. Luego, sus visualizaciones son rebotadas y multiplicadas en reels de Facebook, Instagram y TikTok. Pero, ¿qué tiene que ver esto con los mercados? Es simple: el incesante crecimiento del fútbol por imágenes se nutre de los futbolistas como sus actores principales, por lo que la mercancía debe acelerar su capacidad de circulación y el show debe continuar.
Santiago Uliana es sociólogo, profesor e investigador de deportes. Obtuvo el título de Doctor en Ciencias Sociales (UBA) en 2025 con su tesis Almacenes versus Clubes asociados. Una tipología de los mercados de futbolistas globalizados en los que se insertan los jugadores argentinos (1995-2023) en la que aborda qué son y cómo funcionan desde una matriz sociológica.