El presidente Javier Milei volvió reivindicar la licuación de los ahorros y los ingresos de la población como uno de los dos mecanismos para lograr el equilibrio macroeconómico. El otro es el ajuste brutal del gasto de la administración nacional, que en la iconografía mileista se representa con una motosierra.

Milei visitó, en el mediodía de este martes, la feria Expoagro. Flanqueado por el diputado José Luis Espert, realizó una exposición ante un selecto grupo de empresarios agropecuarios, ante los cuales reivindicó sus acciones de gobierno, tanto las económicas como las políticas.

Respecto de la situación económica, estimó que la inflación de febrero fue de alrededor del 15% y aseguró que el cepo cambiario será levantado a mitad de año “si todo sale bien”. Prácticamente no hizo otra mención al valor del dólar, cuya estabilidad depende de que los productores vendan sus cosechas de soja y maíz al puñado de exportadores que controlan el comercio exterior.

Los propios productores se quedaron con sabor a poco ya que Milei los llenó de elogios pero no hizo anuncios para el sector. Antes del arribo del presidente se especulaba con la posibilidad de una hoja de ruta para la reducción y hasta eliminación de las retenciones a las exportaciones agropecuarias.

En relación al ajuste real del gasto público, el presidente aseguró que fue del 30% en enero y del 36% en febrero. «Sigue el ajuste fiscal, esto es licuadora y motosierra». La última mención de Milei a ese dúo fue en el discurso que dio ante la Asamblea Legislativa, el pasado 1 de marzo. Allí detalló cómo redujo el déficit fiscal y concluyó: «Es decir, si bien ha habido licuación, ha habido mucho más de motosierra, todo para la política».

La licuación es el método que consiste en que la tasa de interés esté por debajo de la inflación. Eso hace que la rentabilidad de prácticamente todas las inversiones en pesos, desde un simple plazo fijo hasta la participación en fondos comunes de inversión, sea negativa. Es decir, el ahorrista se descapitaliza.

La licuadora también la aplica el gobierno de ultraderecha con los salarios y jubilaciones que dependen del Estado nacional, ya que el ritmo de sus respectivas movilidades es menor al de la inflación. La conclusión es una caída real de los ingresos.

Milei junto con su hermana Karina durante su visita a Expoagro.
Foto: Prensa Expoagro

La licuación de Milei les convienen al Estado y al Banco Central, porque se «licúan» sus deudas en pesos, y a los bancos privados, porque obtienen dinero barato que pueden invertir en un abanico mucho mayor de opciones que las que están a disposición del ahorrista común y empardar o ganarle a la inflación.

Télam

En relación a las cuestiones políticas, el presidente volvió a atacar a los gobernadores. Además, ratificó que el Congreso debe aprobar tanto una nueva versión de la ley ómnibus como el DNU (como «gesto de buena voluntad») para poder participar de la firma del pacto de mayo y recibir «alivio fiscal».

Milei se dio tiempo para hablar de Télam, la agencia estatal de noticias que ordenó cerrar por siete días poniendo en duda los más de 700 puestos de trabajo que genera.

«¿Se imaginan dejar abierto el edificio de Télam para que lo tomen? Con la ministra de Seguridad decidimos que íbamos a poner vallas y que no iba a entrar nadie. Existía la posibilidad de conflicto físico. Los que iban a hacer lío no eran los periodistas, hay 100 barrabravas en Télam», agregó.

Como siempre sucede con el presidente, no mostró una sola prueba que sostuviera esa acusación.