Ernesto Resnik es biólogo molecular y biotecnólogo argentino. Reside en Minnesota. Una referencia adecuada, clara, interesante, imprescindible. Fue una charla telefónica en varias etapas. Los sucesos así lo requirieron.
-Hace más de 30 años que vivo acá y es la primera vez que escucho de un paro y una marcha. Fue fenomenal, una cantidad de gente que superó varias veces las expectativas, pese a la temperatura. Creo que Minneapolis muestra una debilidad inesperada en el plan trumpista de control interno. Dijeron que venían a buscar inmigrantes criminales y se llevaron a un pibe de cinco años. Todo un símbolo.

-Es sintomático que tras esa muestra haya otro asesinato.
-La respuesta autoritaria y violenta tiene la lógica de barbarie. Como la gente se hizo sentir pacíficamente, ellos redoblan la apuesta con más violencia. Hace unas horas nos preguntábamos cómo iba a seguir esto. Bueno, así…
-Nada de lo que ocurre es normal.
-Nada. La gente está muy movilizada. En algunos barrios, literalmente, hay un ejército de ocupación. La presencia de ICE y de la Border Patrol es increíble. Pensá como referencia: la ciudad tiene unos 600 policías; no sólo los de la calle, sino los de investigaciones, los oficinistas. Y ellos trajeron 3000 monos armados hasta los dientes, con traje de fajina, encapuchados. Generó una resistencia grande, notable, una organización muy interesante.
-¿Espontánea?
-Así empezó. Ahora está bastante organizada: es la queja de los milicos de Ice, de su jefe medio nazi, Greg Bobino. En el Homeland Security se quejan de que la gente los hostiga y ni siquiera pueden ir al baño. Ahora la ciudad está muy organizada en redes, a través del sistema de escuelas, padres, maestros, la universidad. Una respuesta que sorprendió a todos. Inclusive a la clase política, a la que superó por completo. Ahora (ayer a la tarde, tras la nueva muerte) la gente se está juntando en las escuelas, las esquinas, los parques.

-Minneapolis es una ciudad progresista, con presencia de sindicatos fuertes: maestros, trasporte, enfermeros. El gobernador Tim Walz, fue candidato demócrata a la vicepresidencia. ¿Eso provocó la reacción de Trump?
-Una combinación de todo. Trump dijo públicamente que quiere romper los Estados demócratas, donde la oposición fue siempre muy grande. Las ciudades woke, como a él le gusta insultar, creyendo que para nosotros es un insulto. Es decir, ciudades donde hay plenos derechos para todas las minorías y con gran caudal de inmigración. Minneapolis es la ciudad de los inmigrantes somalíes. Nuestra diputada Ilhan Omar es somalí, enemiga número uno de Trump. Acá se originaron las grandes demostraciones del 2020 por George Floyd: Trump siempre acusó al alcalde de no haber actuado reprimiendo las protestas. Él cree que parte de su derrota electoral del 2020 fue por las marchas de Black Lives Matter. Pero si hablás con la gente, se queja del gobernador y del alcalde (Jacob Frey), quienes ante la prensa hablan muy bien contra del ICE, pero no están en la calle, ni en las marchas. Ahora sí reaccionó duro tras esta muerte.
-La organización es de base.
-Muy descentralizada. En todas las escuelas públicas, que acá son muy grandes, hay un sistema armado de maestros y padres que organizan entrada y salida a todo el que lo necesite. En las esquinas hay grupos alertas, observando: apenas hay indicios de ICE suenan silbatos, bocinazos y enseguida se reúne más gente.

-Los migrantes deben vivir aterrorizados? ¿Y tu caso?
-Mi esposa y yo somos argentinos, pero ciudadanos (estadounidenses) hace muchos años. En principio se supone que a mí no me tocan. Pero, sí, los inmigrantes viven en terror. Hay gente que no sale de su casa hace un mes. Los chicos no van a la escuela, los que necesitarían ir al hospital para tratamientos, no van. Acabo de escuchar a una familia de inmigrantes mexicanos con hijos norteamericanos: uno tiene una distrofia muscular, debe ir al tratarse a la clínica Mayo, a una hora de acá: hace un mes que no va por el terror a salir… Algunas escuelas están a un tercio o mitad de capacidad. En los suburbios del norte, donde la mitad de la población es latina, la escuela está vacía más de la mitad. Estudian por remoto. La ciudad provee eso, como en el COVID, para proteger a los migrantes. Pero viven con terror. Los restaurantes mexicanos y ecuatorianos están cerrados porque no tienen quien trabaje y porque muchos de sus clientes no van. Solo abren si golpeas y te ven que no sos ICE. En todo el estado de Minnesota hay 500 mil inmigrantes.
-¿Cuánto puede durar esta situación distópica?
-Nos vinieron a usar como ejemplo de que la prepotencia y la crueldad funcionan. Y la ciudad se resistió. Y la prepotencia se elevó. Es un problema: estos tipos no se van a ir hasta conseguir una victoria.
-El tema es qué más están dispuestos a hacer para lograrla.
-Ahora te arrancan de los pelos de un auto, te rompen los autos, te reprimen, te matan. Tiran gases lacrimógenos en todos lados. Se recrudeció la violencia. No sé si viste el video: para detener a un padre inmigrante, se llevaron a un chico de cinco años a una prisión de Texas. Impresionante, una locura. Casi Alemania 1930. ¿Qué pasará? No sabemos.

-La comparación produce escalofríos. Lo que ocurre en EE UU inexorablemente repercute en el mundo. Ni que hablar en Argentina.
-Claro, ya aprendimos que si Trump tiene éxito, todo se repite en el mundo. El éxito de Trump es el éxito de Milei, el éxito del fascismo en el mundo. Lo digo con la precaución de alguien como yo, judío, que no habla con liviandad del nazismo. En toda mi vida, cuando alguien dice «es un nazi», me reservé el derecho de decir: «No, pará, nazi es otra cosa». Por eso digo que lo que estamos viendo remite a Alemania 1936 y no digo al holocausto o el nazismo. Esto es el comienzo, es muy parecido a las razias para ir a buscar judíos y deportarlos. Estos tipos hacen algo similar, con métodos similares. La imagen de tipos armados hasta los dientes, la cara tapada, en muchos casos vehículos sin chapa o chapa falsa. Que se lleven a un pibe de cinco años es groso, ¿eh? De vuelta: el éxito de esto es el de Patricia Bullrich. No es ajeno que puedan hacer todo esto. Gérmenes de esto los vimos en Argentina. Si tiene éxito es una carta abierta, una luz verde.
-Tremendo. ¿Te topaste con algún milico del ICE?
-Por suerte no los conozco. Son tipos que salieron del ejército o que son retirados. De 40 y pico que no tenían laburo y, cosa siniestra, sin entrenamiento, muy violentos. Les ofrecen un bono de U$S 50 mil a quienes viven en un pueblo pobre en Texas, más un sueldo mensual fabuloso por ir a reprimir y a chupar mexicanos… Es impresionante. A eso hay que sumarle el perverso incentivo del gobierno de Trump y su ministro fascista Stephen Miller, de que, a cuántos más agarren en un día, más cobran. El sueldo se incrementa si chupan más gente y entonces chupan a quien pueden agarrar en la calle porque cuenta para su bono. Es perverso.

-¿En qué puede terminar?
-Esto es un polvorín. En cualquier momento alguien va a hacer algo de resistencia violenta. Todavía no ocurrió. Es lo que busca Trump. Buscan violencia para redoblar la violencia aquí y usarla como excusa en otros lados, en Chicago, Nueva York. El gobernador reclama: «No se presten a ese juego». Hasta ahora la resistencia fue muy creativa, muy pacífica. Los pibes de secundarios les tiran bolas de nieve, hay silbatos, bocinazos, insultos. A los tipos les recontra molesta. Pero hasta ahora no hubo violencia. Ahora, si esto sigue como se ve… Estamos medio todos cansados de vivir así. Ya son varias semanas. No sé qué va a pasar.
-El gobernador tuvo una frase: «Nosotros no somos esto».
-La gente está en las calles, protesta. Cuando dijo eso se refería a “no somos Trump, no somos Ice”. Nosotros no violentamos a la gente.