La detención forzosa de la que fue víctima el sábado pasado Nicolás Maduro por parte de fuerzas norteamericanas que intervinieron en Caracas podría ser tema de debate en la causa en la que enfrenta cuatro cargos relacionados con narcoterrorismo. Al punto que para un abogado que conoce cómo se mueven los casos en la Justicia estadounidense, incluso el depuesto presidente venezolano podría salir favorecido y hasta recuperar pronto su libertad. 

Sebastián Sal es doctor en Ciencias Económicas y abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires. Su formación también incluye una maestría en Derecho que obtuvo en la Universidad de Pennsylvania. El estudio que encabeza es uno de los más conocidos de la City porteña, en parte porque su trabajo incluye conocimientos sobre la tramitación de causas judiciales fuera de la Argentina, en países como Estados Unidos y Alemania. 

Al ser consultado por Tiempo no titubeó respecto del escenario judicial al que se enfrenta Maduro. “Es un caso excepcional porque se la dejaron servida a la Justicia norteamericana para declarar la nulidad de todo”, afirmó.

Desde su punto de vista, la defensa del dirigente venezolano, a cargo de Barry Pollack, un abogado conocido por su trabajo en la representación legal del activista Julian Assange, podría salir favorecida si plantea una queja relacionada con la forma en la que detuvieron al dirigente venezolano. Esa forma ya no solo es irregular en términos de legislación internacional y soberanía de los países, sino que, según el especialista, también es violatoria de las leyes norteamericanas.

“En Estados Unidos la Justicia es Justicia”, dijo al trazar una diferencia respecto de las suspicacias que existen sobre los jueces en la Argentina. 

Agregó que si bien en ese país el Gobierno tiene poder sobre los fiscales, “técnicamente no lo tiene sobre los jueces”. Es por eso que consideró que “difícilmente un juez pueda aceptar que el país vaya, secuestre a una persona de otro país y se la lleve para juzgarla, ya ni siquiera pensando que se trata de un presidente. Si aceptan eso, primero estarían tirando todas las garantías constitucionales estadounidenses, sino que además estarían abriendo la puerta a que otro país pueda hacer lo mismo con un ciudadano norteamericano”, sostuvo.

En ese marco, para Sal sobran argumentos para que la defensa pida hasta la liberación de Maduro

Para ejemplificar, le explicó a este medio que en ese país hay una fuerte legislación en torno a los allanamientos judiciales, y que uno de los principios que rige ese tipo de procedimientos es conocido como knock and announce (tocar y anunciar). “La policía no puede entrar ni siquiera con una patada al lugar, salvo que sepa que adentro está pasando algo raro o terrible”, explicó. 

Según el abogado, se trata de una situación similar a la que postula la conocida teoría del fruto del árbol envenenado, que establece la exclusión de un juicio de cualquier prueba obtenida irregularmente, ya que puede causar nulidades. “Lo que está viciado acá, por más de que sea cierta la acusación y que Maduro sea el jefe del Cártel de los Soles, es el procedimiento de captura. Porque no lo atrapan en una calle entrando a Estados Unidos, o no salta una orden de captura de Interpol y lo agarran en Roma. Acá fueron a la casa con helicópteros, en otro país, mataron a los guardias y se lo llevaron”, insistió. 

El lunes, Maduro fue trasladado por efectivos de la DEA desde el Centro Metropolitano de Detención de Nueva York hasta la sede del Tribunal Federal de Manhattan. 

Frente al juez Alvin Hellerstein, se declaró inocente, dijo que no es culpable y se definió como un hombre decente. Fue la primera audiencia tras su captura, y con su declaración de inocencia habilitó la realización de un juicio, ya que si se hubiera declarado culpable el camino habría culminado en una negociación para buscar una condena sin someterlo al proceso de juzgamiento.

De acuerdo a Sal, su defensa podría en cualquier momento presentar un escrito para pedir incluso la liberación de Maduro al alegar las irregularidades en su detención. Es decir, no es necesario esperar hasta la próxima audiencia fijada por el juez para el 17 de marzo próximo, cuando el proceso ya esté camino a la etapa central conocida como Discovery, donde la Defensa y la Fiscalía exponen sus pruebas.

El depuesto mandatario enfrenta cuatro cargos, de acuerdo al dictamen del fiscal Jay Clayton. Son: conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos y conspiración para su posesión.