En una escalada de tensiones sin precedentes, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela denunció este sábado 3 de enero de 2026 un ataque militar perpetrado por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos contra su territorio. Las agresiones incluyeron explosiones en bases militares y localidades civiles en Caracas, así como en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira.

Ante la gravedad de los hechos, el presidente Nicolás Maduro decretó de manera inmediata el Estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional. Según el comunicado oficial emitido desde el Palacio de Miraflores, esta medida busca proteger los derechos de la población y el funcionamiento de las instituciones, ordenando el paso inmediato a la «lucha armada» a través del Comando para la Defensa Integral de la Nación.

Denuncia de violación del derecho internacional

El Ejecutivo venezolano calificó la operación estadounidense como una «violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas», haciendo especial énfasis en los artículos 1 y 2, que protegen la soberanía y prohíben el uso de la fuerza entre Estados.

«El objetivo de este ataque no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación», reza el texto oficial.

La diplomacia venezolana anunció que elevará denuncias formales ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la CELAC y el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), exigiendo una rendición de cuentas por parte de Washington. Asimismo, el Gobierno invocó el artículo 51 de la Carta de la ONU, reservándose el derecho a la legítima defensa.

Movilización nacional

En el plano interno, el Gobierno Bolivariano ha instado a la «fusión popular-militar-policial» para garantizar la estabilidad interna. Citando referencias históricas como la proclama de Cipriano Castro de 1902 y el legado de Hugo Chávez, el comunicado oficial cerró con un llamado a la unidad nacional frente a lo que consideran la amenaza más crítica a su soberanía en el siglo XXI.

Hasta el momento, las autoridades venezolanas se encuentran evaluando el alcance total de los daños materiales y posibles víctimas en las zonas afectadas por las detonaciones.