La serie de ciencia ficción The Eternal White es una producción web argentina de ocho capítulos, creada por Christoph Behl y Nicolás Britos. La trama se centra en un grupo de humanos que sufre un accidente aeroespacial y queda varado en un desierto blanco, donde deberá enfrentarse a criaturas peligrosas mientras intenta regresar a su hogar. Se estrenó en diciembre a través de su propia página web, exclusivamente para nuestro país.
Rápidamente llamó la atención de varias plataformas como Prime Video (que la distribuye en 15 países), Apple TV y YouTube Movies & TV (EE.UU., Reino Unido, Canadá y Australia). “Es una historia que nos interpela y usa la ciencia ficción como herramienta”, cuenta su protagonista, la actriz Paula Brasca, quien comparte escenas con Cristian Salguero, Rosa Ximena Bordón, Lautaro Delgado Tymruk, Nadine Cifre, Flor Bobadilla y Juan Palomino, entre otros.
La historia de The Eternal White está situada en un mundo futurista y se centra en un grupo de humanos que habita un planeta dedicado mayormente a la minería. Allí aún se mantiene vivo el idioma español, pero atraviesan un conflicto corporativo con una compañía llamada Kawsay, que domina el comercio interestelar. Por eso se organiza una asamblea planetaria con el objetivo de lograr la independencia.
Durante el viaje, la nave que los traslada sufre un accidente y cae en un desierto de arena blanca interminable, que alberga una fauna mortal. Allí serán amenazados por criaturas salvajes que tienen la habilidad de cazar al percibir el estado emocional humano. Para sobrevivir, deben evitar ser detectados por estas criaturas que reaccionan ante sus miedos, dolores y alegrías. Para mantener a salvo a su hija, la pareja protagonista decide suprimirle las emociones mediante una operación, lo que desata una serie de conflictos vinculares.

“Este tipo de serie interpela desde un lugar muy humano, pero bajo coordenadas de ciencia ficción y con un lenguaje que usa como escenario ese mundo distópico. Christoph Behl viene trabajando hace mucho tiempo con diferentes géneros; es un director que realmente se aventura en propuestas muy fuera de la caja. Tiene claro que es una historia muy profunda que se puede contar de distintas formas e imaginó este formato para la serie”, comenta Brasca.
“A mí el lenguaje de la ciencia ficción me parece maravilloso para explorar problemáticas actuales, hacernos preguntas y reflexionar sobre el devenir de las tecnologías que nosotros mismos estamos desarrollando y que entendemos tan poco”, afirma.
“Hay una mirada crítica hacia la tecnología y hacia dónde nos puede llevar. En esta historia nos encontramos con la posibilidad de una comunicación casi telepática, con dispositivos que permiten comunicarnos a distancia o mapear territorios con solo mirarlos, e incluso con la posibilidad de duplicar conciencias. Son cosas que hoy son proto-posibles y que empiezan a plantear dilemas éticos en la serie. Se interpela la realidad actual desde ese lado”, agrega la actriz, que se formó en actuación con Augusto Fernández, Julio Chávez, Cristina Banegas, Norma Aleandro y Beatriz Spelzini, entre otros.

Paralelamente, se recibió con honores como Licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialización en Periodismo en la Universidad de Buenos Aires. También está formada en clown (Gabriel Chamé Buendía), canto (Carmen Baliero), danzas y artes marciales.
Para la intérprete, el eje vincular es el gran fuerte de The Eternal White, más allá de los efectos. “Hay un conflicto muy profundo planteado a partir de estas posibilidades: por ejemplo, colocarle a una hija un supresor emocional para que esté más segura en un contexto de supervivencia, en un desierto donde las emociones son peligrosas. Todo lo que conlleva esa tecnología se parece bastante a los problemas ante los que nos enfrentamos hoy”, señala.
“Hay un horizonte de posibilidades que es alarmante por un lado y prometedor por el otro, y no sabemos muy bien qué hacer con eso. Es confuso cómo usar la herramienta. La serie plantea un posible desarrollo de esas tecnologías y qué pasaría si pudiéramos tenerlas a disposición. Nos pone a pensar cuáles son las posibilidades de catástrofe o de éxito según cómo las usemos”, explica.
La fotografía principal comenzó a mediados de 2022 en la provincia de Catamarca. Se utilizaron como locaciones las Dunas de Tatón y las Termas de Fiambalá para simular el territorio del planeta ficticio Sandoz, donde transcurre la historia.
“La verdad, fue durísimo el rodaje. Ir a Catamarca para hacer los exteriores tuvo muchos desafíos. Lidiamos con el viento zonda, con fríos intensos de noche y con calores terribles durante el día. Me insolé y también pasé muchísimo frío. Hicimos tomas subacuáticas en termas que, en principio, parecen placenteras, pero después de seis horas en el agua te querés ir. Fue duro, pero el paisaje es súper imponente. Sin dudas fue un acierto ir a Fiambalá, porque es una locación poco utilizada y con tomas espectaculares, ideales para la serie”, relata.
Con 40 años, la actriz busca elegir desafíos que la nutran profesionalmente. “Fue un trabajo arduo. Los factores climáticos fueron determinantes y se requirió mucha grupalidad, colaboración y solidaridad entre actores y equipo técnico. Es lo que uno busca: más allá de hacer por hacer, necesitamos proyectos que nos unan y entusiasmen para que valgan la pena”.
Brasca destaca el nivel alcanzado y lamenta que no se distribuya en el país a través de plataformas como en el resto del mundo. “La serie fue comprada por diversas plataformas en diferentes partes del mundo, pero consideran que no hay mercado para la ciencia ficción en Argentina, lo cual me resulta llamativo. Acá está disponible on demand en un sitio creado específicamente para que sea accesible a cualquiera que quiera verla en el país. Pero es notable que se haya vendido muy bien en el exterior y que en Argentina hayan surgido objeciones y reparos por parte de las plataformas”.
Por estos días, la actriz incursiona en la dirección: está ensayando una obra -también en el terreno de la ciencia ficción- llamada Última oportunidad, que estrenará en unos meses en El Camarín de las Musas.
“El teatro es un espacio de resistencia. Hoy hacer una película está complicado, pero para hacer una obra solo hace falta un cuerpo en un espacio. Por eso prolifera. Como dicen los plomeros, el agua siempre busca por dónde salir. Los actores nos acomodamos a las crisis de turno. Cuando hubo momentos de bonanza, filmamos más. Pero ahora, con tantos recortes a la industria cinematográfica, hay un corrimiento hacia el teatro. Está dentro de nuestro lenguaje expresivo. No podemos dejar de hacer: hay algo interno que nos empuja a seguir produciendo, contando historias y reflexionando sobre lo que nos pasa. Creo que ese es, en el fondo, el motivo por el cual uno decide ser actor”.
The Eternal White
Dirigida por Christoph Behl. Con Paula Brasca, Cristian Salguero, Rosa Ximena Bordón, Lautaro Delgado Tymruk, Nadine Cifre, Flor Bobadilla y Juan Palomino. Disponible en eternalwhite.ar en nuestro país.