El policial como género, ya sea en la literatura como en el cine o la historieta, es un terreno fértil en el que ficción y realidad se funden para engendrar un hijo monstruoso. Especialmente el policial negro, donde las sociedades capitalistas son retratadas como ecosistemas corruptos, heridos de muerte por una crisis moral profunda. Ahí los criminales y los policías se revuelcan en el mismo lodo, todos manoseados, en el que muchas veces los agentes del orden acepten traspasar el límite de la ley con la excusa de hacer que se cumpla.

A ese universo pertenece Evaristo, novela gráfica que a fines de los ‘70 pergeñaron el guionista Carlos Sampayo y el ilustrador Francisco Solano López, ambientada en la Buenos Aires cocoliche de la segunda mitad de la década de 1950. Publicada originalmente en España en formato episódico, Evaristo narraba distintos casos que debía resolver el hombre del título, un comisario rudo pero con una ética de trabajo muy clara, que le permitía enfrentar a los criminales con mano dura, pero siempre como iguales.

"Evaristo", la novela gráfica policial inspirada en un comisario real que era ídolo en los años '50

Personaje típico del género, en su figura son notorios los vínculos que lo unen con otros investigadores de ficción muy populares, como Philip Marlowe o Sam Spade, sus parientes más famosos, creados por los novelistas estadounidenses Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Evaristo se publicó por primera vez en nuestro país en la célebre revista Fierro y ahora es recopilada en un volumen completo, editado por el sello Planeta Comic.

Evaristo Meneses, un duro de verdad

Pero si aquel cruce entre ficción y realidad que forma parte escencial del policial negro es sobre todo metafórico, en Evaristo se vuelve concreto. Y es que el personaje de ficción está inspirado en otro bien real. Evaristo Meneses fue un comisario tan efectivo como incorruptible que se volvió muy famoso cuando estuvo a cargo de la sección Robos y Hurtos de la Policía Federal entre 1957 y 1961.

En aquellos años, los éxitos de Meneses en la lucha contra las bandas y criminales de la época lo convirtieron en un habitué no solo de las páginas policiales de todos los diarios, sino también de sus portadas, donde su rostro aparecía retratado con asiduidad. Tan popular se había vuelto Meneses, que su figura se volvió problemática para sus propios superiores y no tardaron en hacerlo caer en desgracia.

Los distintos episodios de Evaristo dan cuenta de ese arco dramático que marcó el ascenso y la caída de Meneses. Y así como por un lado muestran al protagonista como un investigador eficiente al momento de resolver sus casos, en torno a él Sampayo y Solano también comienzan a tejer una trama de intriga, donde la política juega un rol fundamental. No es para menos: por si hiciera falta recordarlo, la novela gráfica transcurre durante el gobierno de Arturo Frondizi, con el peronismo ya proscripto, un detalle que los autores se encargan incorporar a la trama, haciendo que gane relevancia a medida que las historias avanzan.

"Evaristo", la novela gráfica policial inspirada en un comisario real que era ídolo en los años '50
El guionista Carlos Sampayo.

Jugando con los claroscuros de ese blanco y negro que caracteriza al período clásico de la historieta argentina, gentileza de la mano maestra de Solano López (sí, el mismo artista que creo El Eternauta junto a Germán Oesterheld), Evaristo es un policial negro tan notable como prototípico.

Su protagonista reúne características que son habituales en los héroes del género. Su masculinidad forjada en la práctica del boxeo, deporte de hombres duros; una ética laxa que le permite entrar y salir de las fromalidades de la ley, pero con una idea bien clara de dónde se encuentra la línea que separa al bien del mal; la virilidad manifiesta que lo convierten en un imán para las mujeres de todas las clases, desde prostitutas y obreras a las inevitables femme fatal. Clásico absoluto que forma parte de lo mejor de la historieta nacional, Evaristo merecía una reedición que le hiciera justicia. Un objetivo que esta vez se ha cumplido con creces.

"Evaristo", la novela gráfica policial inspirada en un comisario real que era ídolo en los años '50