El presidente Javier Milei anunció que enviará al Congreso un proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central. El jefe de Estado adelantó su intención a un grupo de legisladores oficialistas que fueron convocados a la Casa Rosada para coordinar las iniciativas parlamentarias de los próximos meses.
Voceros del oficialismo dejaron traslucir que el objetivo de la modificación será reducir la capacidad del organismo para emitir dinero, en lo que se entiende como un nuevo intento de frenar la inflación.
Aunque todavía no trascendieron detalles del proyecto, ya hay reparos desde varios sectores por las implicancias que puede tener este recorte de las facultades del organismo para desempeñar un rol de estabilización de la economía.
En particular, se apunta a reducir la asistencia financiera del Banco al Tesoro Nacional. Según la Carta Orgánica en vigencia, se pueden hacer adelantos transitorios de hasta 12% de la base monetaria, a devolver en un año de plazo. Además, la entidad puede girarle al gobierno parte de sus eventuales utilidades.
Estas facultades despiertan la tirria del Presidente, convencido como está de que la inflación se debe a motivos estrictamente monetarios. En una reciente disertación organizada por la Fundación Faro, Milei sostuvo que “si uno lee la Carta Orgánica actual, por cualquier motivo puede emitir dinero. Así estábamos, nos dejaron plantada una hiperinflación»

La última modificación de la Carta Orgánica data de 2012, cuando la conducción estaba a cargo de Mercedes Marcó del Pont. En ese momento, se estableció como finalidad de la entidad “promover, en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el Gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social». Es decir, su rol excede largamente la lucha contra la inflación. Lo que se desprende de esa enunciación es que para lograr esos objetivos hasta puede ser conveniente aumentar la oferta de dinero y no reducirla.
Precisamente, Marcó del Pont fue una de las primeras economistas en salir a criticar la anunciada reforma. «La política monetaria es un instrumento de la política económica. Quizá la miopía que tiene Javier Milei es pensar que con un instrumento como el manejo de la tasa de interés o la cantidad de dinero se resuelve el problema de la inflación», expresó en declaraciones radiales.
También expresó sus reservas Miguel Pesce, quien se desempeñó al frente de la entidad durante el gobierno de Alberto Fernández. Sus observaciones apuntaron a un pésimo antecedente de cuando el BCRA resignó su facultad de emitir dinero: el estallido de la convertibilidad. «Esto ya ocurrió en 2001. Terminamos en una recesión, la más prolongada de la historia argentina, que empezó en 1998 y terminó en el 2003. Llegamos a tener 25% de desocupación”, recordó.
La obsesión de Milei con el Banco Central tiene idas y vueltas. Durante su campaña electoral amenazó con incendiarlo. En noviembre de 2023, poco antes de asumir, la recién creada Oficina del Presidente aclaró que el cierre de la entidad “no es negociable”. Sin embargo, no lo liquidó. Más aún, designó como su titular a Santiago Bausili, socio en la actividad privada del ministro de Economía, Luis Caputo, lo que impide cualquier atisbo de independencia y autonomía de la entidad y la reduce a mero apéndice del Ejecutivo.
