Comenzó su carrera en la década del ’80 con las Bay Biscuits, un grupo de rock teatral invitado por Serú Girán. Fue vocalista de Los Twist y alcanzó el éxito de la noche a la mañana. Con la producción de Charly García, editó su primer disco Detectives (1985). En 1991 regresó al mercado con Algo mejor, producido por Fito Páez. Dio sus primeros pasos como compositora presentando Golpes al vacío, su cuarto trabajo, grabado en Nueva York y producido por Carlos Alomar, ex guitarrista de David Bowie.

Su carrera continuó y continuará: Fabiana Cantilo es parte del corazón del rock argentino.

-¿Qué es lo que más te gusta hacer por fuera de la música?
-Me gusta mucho mirar películas y series. Y dormir. No dormir bien me trastoca el día. Pero bueno, es una lucha diaria, como tantas otras.
-¿Qué serie estás viendo?

-No te voy a decir porque es malísima (risas). A mí me encanta, pero no sé por qué…

-¡Dame una pista!

-Es de HBO, estoy con esa plataforma ahora… Bueno, te la digo… ¿O la querés adivinar?

-Mejor decime.

-Bueno. Se llama Sueños de libertad. Es una serie española, de muchas entregas, tiene como 400 capítulos. Es un melodrama histórico sobre una mujer atrapada en un matrimonio tóxico en la España de 1958. Tiene amor, rivalidad, familia, amistad, duelos de clases y una historia optimista y esperanzadora. ¿La verías? (risas) Sinceramente, es un espanto. Pero por alguna extraña razón me divierte. Son buenos actores, yo que sé, me enganché.

-¿Alguna otra?

-Estuve viendo la de Emma Thompson, Years & Years. Está buena también, distrae de las preocupaciones cotidianas.

-¿Cuáles son tus preocupaciones cotidianas en estos tiempos?
-Dormir bien. No sé si no sonó la alarma, la apagué o puse cualquier cosa.
Soy como esos personajes de las películas que se complican por algo que se resuelve fácilmente (risas).

-¿Qué películas te marcaron en tu vida?

Apocalypse Now, como para empezar. Después muchas, porque mi papá me llevaba al cine dos veces por semana, pero voy a decir esa sola. Y si quieres, te puedo contar sobre libros también: cuando era adolescente leía mucho.

-¿Qué libro recordás como bisagra?

Los galgos, los galgos,  de Sara Gallardo; y El mundo es ancho y ajeno, del escritor peruano Ciro Alegría.

-¿Qué querías ser de chica?

-Siempre fui esto que soy. A los 4 años ya bailaba, cantaba, dibujaba, todo. Pobre mi mamá. Mi papá estaba chocho, porque era escultor y pintor, le encantaba que yo fuera inquieta por el arte. Yo era muy intensa: mi madre no me soportaba. Me mandaron al jardín a los 2 años, algo que no se hacía en aquel entonces. Ya hablaba perfecto como ahora, así que imaginate: era insoportable (risas).

-¿Te gustaba el colegio o te aburría?

-Era muy buena alumna. Estaba bien, pero mi madre era como… ¿cómo se llama? ¡Cruella de Vil! Cuando volvía del colegio, con doble escolaridad, me sentaba a hacer dictados en inglés o ejercicios de matemática. Era como vivir con una señora mala, básicamente. Bastante mala.

-Te exigía mucho.

-No la pasé bien, pero era muy inteligente y me la bancaba. Se ve que a ella no la ayudaron cuando era chica, entonces se vengó conmigo. Pero bueno, fue solo en la primaria. En la secundaria ya me aflojé, me manejaba con más tranquilidad.

-¿Qué comidas te gustan?

-Soy un poco histérica… No como carne, no como animales muertos. Menos vivos, claro. A veces como sushi, pero muy de vez en cuando. No cocino y me cuido mucho con la sal, los azúcares, menos con la Coca-Cola, que cuando estoy muy cansada tomo un poco para subir la bilirrubina.

-¿Cuál fue tu viaje favorito?

-Me gustó mucho Ibiza. Fuimos con un mánager y una amiga a una minigira. Está re linda la isla. No me divierte tanto Madrid, es una ciudad muy chica. A mí me gusta moverme. El año pasado viajé low cost por Londres, París, Irlanda, Escocia, todos lugares que no conocía. Estuve dos días en cada uno. Fue intenso. Pero al lugar que volvería siempre es…

-¿Cuál?

-No voy a ser muy original: los viajes que me gustan son al Caribe. Voy siempre a un pueblito hermoso de México, donde no hay ruidos salvo los naturales. Es una playa silenciosa, solo pájaros y el mar. Me tiro ahí a mirar la nada, o el todo más bien. Lo verdadero.

-¿En esos lugares conectás con cierta espiritualidad?

Claro. La espiritualidad es lo único que nos va a salvar. Estoy leyendo El libro de oro de Saint Germain. Te hablo de esto, aunque no sé si vas a entender. Es una escuela de filosofía basada en afirmaciones del conde de Saint Germain, figura enigmática, cortesano, aventurero, inventor, alquimista, pianista, violinista y compositor aficionado. Son frases que te guían, está muy bueno.

-¿Alguna predilecta?
-Te tiro una al azar: “Yo soy dueño de mi propio mundo. Yo soy la victoriosa inteligencia que lo gobierna”. Para mí es como un mensaje que está en vos: hay que cuidarse, no enojarse, no drogarse ni comer porquería, y así dormir bien.

-Pero siempre hay tentaciones.

-En este momento de mi vida, las evito.

-¿Cómo te llevás con el paso del tiempo?

-Ni pienso en eso porque me deprimo. No me gusta la muerte de mis gatos, eso sí que no me lo banco. Pero bueno, como dice El libro de oro: “Yo soy la máquina de energía electrónica que fluye, colma y renueva todas y cada una de las células de mi cuerpo y mente”. Por ahora estoy acá. Al menos hasta que me pise un auto (risas). «

Ping pong con Fabiana Cantilo