María Takara de Oshiro, histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo, murió este viernes a los 95 añostras haber dedicado casi cinco décadas a la búsqueda de su hijo Jorge Eduardo, quien había desaparecido durante la última dictadura militar.

Takara de Oshiro fue una de las referentes de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia, especialmente dentro de la comunidad japonesa en la Argentina, ya que su hijo fue uno de los 17 desaparecidos de origen nikkei, es decir, primera generación de japoneses nacidos fuera de su país.

“La Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia lamenta profundamente el fallecimiento de María Takara, madre de Jorge Eduardo Oshiro, detenido-desaparecido durante la última dictadura.María Takara integró una generación de madres que, con su lucha ejemplar, sostuvieron la memoria de sus hijos y la búsqueda de verdad y justicia, también desde la comunidad nikkei”, indicó la entidad en un comunicado.

La lucha de Takara de Oshiro

A lo largo de su vida, sostuvo una incansable búsqueda junto a otras madres, convirtiéndose en un símbolo de resistencia frente al terrorismo de Estado. Su figura se suma al legado de las Madres de Plaza de Mayo que transformaron el dolor en lucha colectiva y mantuvieron viva la memoria de los desaparecidos.

La mujer, quien no hablaba español cuando comenzaron las tradicionales rondas de las Madres los días jueves, recién se sumó en 2018 a la organización, acompañada por Nora Cortiñas, quien le entregó el pañuelo blanco.

Su hijo había nacido en la Argentina el 2 de enero de 1958 y fue secuestrado en noviembre de 1976, cuando apenas tenía 18 años.  Estudiaba en una Escuela Técnica en Villa Ballester y también militaba en el Partido Socialista de los Trabajadores.

Por otra parte, en 2006, y luego de la reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad, un sobreviviente del centro clandestino de detención que funcionaba en Campo de Mayo, aseguró haberlo visto allí, por lo que su caso fue incorporado al expediente.