“Absolutamente descontrolado”. Esa es la definición más precisa de este viernes para el incendio forestal que desde hace cinco días arrasó con unas tres mil hectáreas de bosque nativo y pino invasor, además de una incalculable vida silvestre, en las localidades de El Hoyo y Epuyén, al noroeste de la provincia de Chubut.

Hay evados, fuegos llegando a chacras, casas y escuelas, y otro riesgo de gravedad que se suma: las llamas se dirigen a una subestación eléctrica a la que llega el Sistema Interconectado Nacional. Si la alcanzan, y hacia allá va, será el colapso energético de la región.

Familias evacuadas y riesgo de colapso energético en Chubut: afirman que el fuego está “absolutamente descontrolado”
Foto: Greenpeace

Si bien hay otros fuegos en la Patagonia, como el que persiste imparable 150 kilómetros al sur en el Lago Menéndez, dentro del Parque Nacional los Alerces, el epicentro hoy está en Epuyén y El Hoyo. Las temperaturas altas, los vientos intensos, la abundancia de material combustible y la tragedia de los pinares abandonados, todo sumado a la desidia y falta de prevención  gubernamental en el marco de una sequía prolongada con inviernos sin nieve y escasas lluvias, dan forma a la tormenta perfecta que pretende convertir en un desierto gris de cenizas yermas a una de las regiones fértiles más hermosas de la Argentina. Como si el infierno hubiese emergido para devorarse el paraíso.

El fuego estalló por causas aun desconocidas el lunes 5 en el acceso al balneario Puerto Patriada, El Hoyo, sobre la costa noreste del Lago Epuyén, y rápidamente se dividió en cuatro brazos activos que amenazan a igual cantidad de barrios y parajes de la Comarca chubutense. El más grande y agresivo corre a velocidad e intensidad inédita por los faldeos norte y sur del monumental Cerro Pirque.

El fuego avanza en Chubut: “En cualquier momento baja sobre nosotros”

El fuego avanza en altura por la ladera norte del cerro, que corre paralelo a la ruta 40 Sur. Entre la ruta y la base del Pirque hay una franja de entre 100 y 700 metros por donde fluye zigzagueante el Río Epuyén que une al lago homónimo con el Lago Puelo, en el paraje El Desemboque (también amenazado).

Esa franja es una zona de chacras de hortalizas y fruta fina, con ovejas, vacas, cabras, gallinas y caballos, donde desde ayer las personas ven pasar las llamas y el humo por sobre sus cabezas y con el terror de que en algún momento bajen como sucedió al inicio del paraje El Pedregoso, donde está la escuela 81, la interminable construcción de la escuela técnica comarcal y por lo menos una veintena de casa que los rodean.

Familias evacuadas y riesgo de colapso energético en Chubut: afirman que el fuego está “absolutamente descontrolado”
Foto: Greenpeace

Allí, desde anoche varias brigadas de provinciales y decenas de voluntarios dan batalla cuerpo a cuerpo al fuego para impedirle cruzar el río y carbonizar lo que encuentre a su paso. A pocos metros de la escuela 81, cruzando la Ruta 40, se erige la sede de la Cooperativa Agrícola del Paralelo 42, un pilar insustituible de la microproducción frutícola local en cuyas cámaras de frío deberían comenzar a almacenarse pronto las cosechas de frutas finas.

“En cualquier momento baja sobre nosotros, ya está en la escuela y se nos viene para acá”, advierte con desesperación Matías Vergé, microproductor de frambuesas, expresidente de la cooperativa y docente de la escuela técnica. Parado en su terreno, no quita la vista del fuego que corre hacia todo lo que posee con su compañera Valeria Sotolano, pedagoga y docente de Instituto terciario.

«¿Qué otra cosa vamos a hacer?»

Gustavo Flak es un pequeño operador turístico y productor de nogales que lleva días de convivir con la certeza de que el incendio marcha derecho hacia su chacra. También es concejal tres veces reelecto de peronismo-NE.

“Acá le vamos poner el pecho como desde hace 30 y pico de años. ¿Qué otra cosa vamos a hacer? Nosotros estamos tapados por el humo pero regando, regando y regando; tirando agua, agua y agua, por arriba y los costados para humedecer y enfriar bien. Y rogando que no llegue, como en el 2012 que nos quedó en la punta de la chacra”, explica junto a su esposa María Gabriela, profesora de Educación Física.

Ese brazo que, por el viento, avanza a suma velocidad hacia Matías y Gustavo y otras decenas de familias, apenadas separados por unos pocos metros de río.

Los peligros de las llamas: desprendimientos y posible colapso energético

Un segundo peligro de las llamas que avanzan sobre ese faldeo es que se trata de una zona muy rocosa y se esperan prontos desprendimientos que podrían agravar aun más la situación de los vecinos.

Cerca de allí pero un puñado de kilómetros más al sur, el brazo de fuego que corría en paralelo pero por el lado opuesto de la montaña, el faldeo que acompaña el recorrido del Lago Epuyén, se incendió por completo, no queda nada vegetal con vida. Ese brazo bordeó la cara sur del Pirque y al bajar cruzó la Ruta 40 hacia una zona conocida como Los Coihues.

En Los Coihues hace rato que no hay árboles coihues sino un compacto desierto verde de pino invasor resinoso y presto a recibir las llamas para desatar el infierno y llevar el fuego hacia el oeste sobre una zona de chacras. Pero lo más grave para la Cordillera es que detrás de ese pinar se encuentra una subestación eléctrica a la que llega el Sistema Interconectado Nacional que provee de electricidad a todas las ciudades desde Esquel hasta el sur de Bariloche. Si el fuego lo alcanza, y hacia allá va, será el colapso energético de la región.

Familias evacuadas y riesgo de colapso energético en Chubut: afirman que el fuego está “absolutamente descontrolado”

Ese mismo brazo también se desplazó hacia dentro de Epuyén y en su camino se ensañó con los barrios La Angostura y Los Coihues, que habían sido evacuados preventivamente unas horas antes. Varias casas de la zona fueron reducidas a cenizas. Gran parte de los barrios y parajes de Epuyén se encuentran en alerta y prestos evacuar debido a que el fuego ya ingresó a la localidad y los vientos fuertes y cambiantes lo pueden llevar hacia cualquier lado en cualquier momento.

Donde la batalla contra las llamas se sigue librando metro a metro desde el minuto cero del incendio es en el paraje Rincón de Lobo, en El Hoyo. El brazo de fuego que los amenaza descendió desde la ladera oeste del Pirque el primer día y no da tregua a los brigadistas, vecinos y voluntarios que pelean de sol a sol para impedir que arrase por completo esa zona de chacras, habitada por artesanos, artistas y profesionales de la localidad.

Familias evacuadas y riesgo de colapso energético en Chubut: afirman que el fuego está “absolutamente descontrolado”
Foto: Greenpeace

El último brazo de fuego que ralentizó su avance pero sin detenerse es el que también desde el día uno marcha por sobre los cerros con destino al paraje El Sauzal y, por consiguiente, El Desemboque, donde el Río Epuyén desagua en el Lago Puelo.

Además de pasar entre los cerros bajos, apenas por encima de las chacras y complejos turísticos, el peligro de que las llamas crucen El Desemboque es que tendrán el camino allanado para trepar el cerro Currumahuida y descender sobre la localidad de Lago Puelo, específicamente sobre una parte del Parque Nacional pero también sobre el barrio Villa del Lago. Allí se encuentra la interfase (casas dentro del bosque) tal vez más compacta de la zona y con mayor densidad habitacional.

Brigadistas y voluntarios

Todas esas batallas las libran unos 150 brigadistas nacionales y provinciales, acompañados por el doble o triple de voluntarios que pelean a su lado o sostienen toda la logística que permite enfrentar al monstruo. Por encima de ellos surcan el cielo dos helícopteros y cinco aviones hidrantes, tres ellos anfibios que cargan en el mismo lago con una rapidez asombrosa.

El Gobierno de Chubut también aportó un pesado y poco útil Boeing 737 alquilado a la provincia de Santiago del Estero, que es de suma utilidad en los incendios de planicie pero que de poco ayuda entre las montañas que lo obligan a lanzar desde mucha altura con poca puntería. Debe volar 150 kilómetros hasta el aeropuerto de Esquel para cargar 15 mil litros y volver para un solo disparo, en el mismo lapso en que los ágiles AT 800 amarillos hacen cuatro o cinco ataques de cinco mil litros cada uno a vuelo rasante.

El 737 sí fue de utilidad personal para el gobernador chubutense Ignacio Torres, que produjo casi una docena de videos publicitarios y posteos en redes que lo mostraron preocupado por la situación de la Comarca.