Van más de 35 minutos de una entrevista que arrancó por la actualidad internacional cuando Felipe Solá cuela una frase que abre otro mundo. Es una definición que suena como para destacarla en letras de molde. “Yo creo que hay muchísimas chances de que la gente no reelija a Milei”, dice el excanciller y exgobernador bonaerense (2002-2007) al referirse a la próxima elección presidencial. Cuando Tiempo le pide que fundamente su análisis, el dirigente peronista insiste y apela a un pronóstico que incluye números: “Para mí hay más de 50% de chances, de probabilidades. No sé si un seis a cuatro, pero cerca”.

Por su historial en la función pública, por los dos cargos más relevantes que ocupó, Solá puede hablar tanto de la guerra que enfrenta al tándem EE UU-Israel con la República Islámica de Irán (y de su impacto planetario) como también de la transición que vive el peronismo. De 75 años, ingeniero agrónomo nacido en CABA y bonaerense por adopción, en sus respuestas van apareciendo opiniones fuertes, detalles, anécdotas, información actualizada y aprendizajes incorporados desde la propia experiencia.

Felipe Solá: "Creo que hay muchísimas chances de que la gente no reelija a Milei"

Cuatro meses atrás, en un plenario del PJ nacional realizado en la sede partidaria de la calle Matheu, Solá planteó que el peronismo debía romper cierto aislamiento internacional y, además, reconstruir puentes con la superpotencia hegemónica (al menos) del hemisferio. “No podemos tomar a (Donald) Trump como si fuera todo EEUU”, fue una de sus frases entonces. Hoy sigue considerándolo necesario pero asume que “las cosas han cambiado” porque “Washington ya no es el mismo”. “Es un Washington muchísimo más tensionado”, afirma, y menciona “la radicalización de la política de agresión de Trump en Venezuela pero además, algo peor, que es Irán”.

En otro momento del reportaje, Solá advierte sobre el control cada vez más duro que observa en los medios de comunicación (“sobre todo en los medios televisivos”) por parte del “el mundo del Círculo Rojo” y de lo que define como el “partido del ajuste”. Con relación al arco opositor, propone una plataforma pluripartidaria del antimileísmo en la que el PJ asuma una postura movimientista, de gran apertura, y que se preocupe por “derribar muros políticos, ideológicos y geográficos”. “No es que el peronismo deba aceptar a los otros: es que el peronismo debe lograr que los otros acepten al peronismo”, avisa.

En materia económica, en tanto, considera que “la vulnerabilidad financiera de la Argentina es evidente”, como advirtieron recientemente informes emitidos desde Wall Street por bancos de inversión: al mismo tiempo detecta cierta desconexión -que a su juicio es ilusoria y temporal- con la angustiante economía cotidiana, que acerca al límite a franjas de la sociedad.

“El cansancio profundo en algún momento se convierte en hartazgo profundo y después se convierte en rabia”, sostiene el exgobernador, que el último lunes 2 de marzo presenció en la Legislatura bonaerense el discurso de apertura de sesiones ordinarias de Axel Kicillof.

Gobernación Provincia de Buenos Aires

¿Cuál cree que será el impacto en la Argentina de la guerra en Irán? Tanto en lo económico como en lo geopolítico, si se quiere.

-Coincido en que los impactos en el corto plazo se relacionan con la inseguridad general y con el cierre del estrecho de Ormuz, básicamente por el tema petróleo. En cuanto a la Argentina, el principal problema puede ser el aumento de los costos del transporte en el comercio internacional. Eso puede producir una baja en el precio que finalmente reciben nuestras exportaciones puestas en puerto. Por otro lado, este es un mundo, al menos el mundo occidental, que abandona definitivamente, vía Trump, cualquier forma de Derecho internacional. Es un mundo en el que el Consejo de Seguridad (de la ONU) no consigue denunciar lo que ocurrió con el ataque de Israel y EE UU a Irán. Ni Rusia ni China dijeron cosas claras y fuertes en ese ámbito. En resumen, solo queda la fuerza. Y la fuerza va asociada al miedo y al riesgo: el riesgo en el comercio y el miedo en todo el mundo. Este escenario, además, va a profundizar lo que se conoce como nearshoring (relocalización productiva a países cercanos o territorios propios). No por casualidad hoy (por el sábado) se reúnen en Mar-a-Lago doce países, incluyendo EEUU, por el llamado Escudo de las Américas.

-Pongamos el foco en esta parte del mundo: ¿cómo ve a la región en este momento tan convulsionado?

-Habrá que esperar a ver qué pasa con las elecciones de Perú en abril, en mayo en Colombia y en la primavera, más adelante, en Brasil. Si estas tres elecciones las ganaran los amigos de EEUU tendríamos una América del Sur totalmente sumisa y dependiendo del dedo -para arriba o para abajo- del tirano (por Trump). En este contexto yo aconsejo un llamado a la prudencia, que quiere decir mantener la dignidad y el margen máximo de soberanía que se pueda. Es lo que ha hecho (Gustavo) Petro, con una dosis de suerte también; es lo que ha hecho Lula, en su caso con una gran maestría.

Felipe Solá: "Creo que hay muchísimas chances de que la gente no reelija a Milei"

-¿Qué deben hacer el peronismo y el resto de la oposición frente a las elecciones del 2027?

-Para decirlo en términos modernos: hay que tener una plataforma y a esa plataforma debe poder recurrir todo aquel que no quiera votar por el Gobierno. Una plataforma que sea lo suficientemente fuerte en cuanto a la cantidad de partidos que integren una alianza. Y donde el peronismo será importantísimo. Pero para construirla hay que derribar muros: políticos, ideológicos y geográficos. El peronismo, que está encerrado en el conrubano, tiene que derribar muros hacia el interior de la provincia de Buenos Aires, santa Fe, Córdoba, Mendoza y Entre Ríos. Ahí tenemos una Argentina productiva, competitiva y muy reacia al kirchnerismo. Hay que tener una actitud amplia: no es que el peronismo deba aceptar a los otros, sino que los otros acepten al peronismo también. Y quiero decir una cosa. Hay muchísimas chances de que la gente no lo reelija a Milei.
-¿Cómo es eso?
-Sí. Para mí más de 50% de chances de probabilidad de probabilidades.
-¿Un 6 a 4?
-No sé si un 6 a 4 pero cerca. Y también hay una chance importante, pero no segura todavía, de la unión de aquellos que no quieren que siga Milei. Está en nosotros. Y cuando digo ‘nosotros’ quiero decir que esa oportunidad depende del cambio que necesita el kirchnerismo para aliarse. Antes los aliados venían al kirchnerismo ahora es al revés

-Con la destrucción de empleo exponencial que se ve todos los días, ¿de qué van a trabajar los argentinos en el corto y mediano plazo?

-En este punto yo creo que hay que hacer un esfuerzo muy grande de economistas y políticos para decir cómo se rehace una economía que dé empleo, no que dé pleno empleo. Porque no se trata de mentir, sino de decir desde qué punto se parte para modificar las cosas. Ahora estamos lejos de eso, tiene que haber otro clima: habrá que aprovechar cuando los oídos (de la sociedad) estén preparados para escuchar otro canto. Aunque yo veo un cambio de consciencia progresivo, importante, que va creciendo: hay que estar listo para el momento. Me parece bueno lo que escuché de Kicillof el 2 de marzo (en la apertura de sesiones de la Legislatura de PBA). Les dijo a todos los argentinos que están golpeados, que fueron echados o tuvieron que cerrar un comercio, aquellos a los que no les alcanza ni hasta el día 10 del mes, y que deben una enorme cantidad de plata en las tarjetas de crédito: a todos esos les dijo: “No sos vos, es Milei”. Porque hay que levantar la autoestima de los que están destruidos. Y su situación personal no la provocaron ellos, la provocó Milei. Esa fue una de las principales ideas que largó Kicillof en ese momento y me pareció muy eficiente, muy buena.