Escenas y voces en la 34ª edición que arrancó el sábado 11 en el Centro de Convenciones Buenos Aires (CEC) y seguirá hasta el domingo 2 de agosto.

La 34ª edición de la Feria del Libro Infantil -libre y gratuita- arrancó el sábado 11 de julio, de 14 a 20, y los horarios variarán: del lunes 13 al viernes 17 irá de 9 a 17, y, del sábado 18 al domingo 2 de agosto, de nuevo de 14 a 20. Son más de tres mil metros cuadrados, más de 70 stands y dos plazas con espectáculos permanentes entre los libros. Además, se planearon presentaciones, talleres, música, teatro y más acciones para chicos y grandes. Y, desde ya, durante las vacaciones de invierno, del 20 al 31, habrá una mayor convocatoria.
“Conseguí el Don Fresquete que nos faltaba”, le dice una madre a su pareja, con sus chicos de la mano. Y siguen recorriendo stands y se cruzan con más editores y expositores ávidos de ventas. “¿Cómo sacás a los niños de las pantallas para que se interesen por la lectura?”, razona un editor junto a la Plaza María Elena Walsh, y más nenes corren alrededor de los stands en la Feria, lejos de su tope, este domingo. “Voy a contar hasta tres para que guardes el libro porque me voy”, desafía una madre: su hijo no despega los ojos de las páginas.
La Feria se distribuye en distintas salas: la A, la B, la C y la D -donde están los saldos-, apenas se baja la escalera del Centro de Convenciones. ¿Cuál será el lugar estratégico para recibir mayor afluencia de público? ¿Cómo funcionarán los días venideros? Los libreros y libreras esperan a las escuelas, para esta semana, y saben que puede ser un caudal interesante. El viernes 17, el discurso inaugural estará a cargo de la escritora e ilustradora Isol, muchos de cuyos trabajos están expuestos en las distintas mesas. ¿Qué dijo ella de cara al viernes?
“Espero sea una oportunidad para compartir algunas reflexiones y experiencias en mi camino como autora en este campo, evocando algo de lo que nos inspira a seguir inventando historias y disfrutar la riqueza de la actividad lectora: desde la infancia y para toda la vida”, declaró Isol, gran contadora de historias con palabras e imágenes. Y también la Cámara Argentina del Libro (CAL) tiene su presencia en la Feria; en el stand, Graciela Benítez dice: “Nucleamos a catorce editoriales pequeñas que no pueden pagar un stand propio para que muestren sus volúmenes. Está buenísimo incentivar la lectura en los niños”.
¿Cómo ve Benítez la dinámica inicial de la Feria? “No arrancó con tanta gente, pero seguro eso va a cambiar de cara a las vacaciones de invierno. Además, hay muchas actividades y propuestas de lectura”. La editora Micaela Buceta, de Catapulta, también tiene buenas expectativas: “Me fascina este mundo y ver cómo la gente, y sobre todo los chicos, reciben los libros. Se les ilumina la carita. Y en las vacaciones se va a poner intenso”. ¿Y las ventas posibles? “Yo creo que van a ir bien -dice Buceta-. Las escuelas siempre traccionan lectores”.
Mariela Sandra Quiroga, desde el stand de UnaLuna, evalúa: “Este evento cultural es de lo mejor que nos puede pasar como sociedad: acercar un libro a un futuro lector es impagable. Estás formando a esa persona y le estás cumpliendo un sueño con una historia en las manos”. Y amplía: “Tenemos la mejor intención de que nos vaya bien a todos. Nosotros no hemos aumentado la lista de precios desde principios de año, así que conservamos un buen valor del libro-álbum. Nuestra editorial es bien competitiva y la escala de valor es súper”.
¿Qué perciben en la editorial Quipu? Dice Justina Rodas, detrás de la caja: “Yo creo que respecto del año pasado vamos a estar mucho mejor. Yo veo un crecimiento, no sólo del interés de los chicos en sí, sino también del público adulto. Venimos bien”. Y es importante “poder acercarles a los nenes su primer libro”. Más allá, la escritora y vendedora chilena Karen Pavez, en Niño editor, siente “que esta es una instancia de mediación cultural necesaria para trabajar con infancias. También la Feria sirve para conocer docentes, ver tendencias literarias y generar estrategias educativas para llevar la literatura a los niños”.
¿Cómo ve Pavez al público infantil? “Los chicos siempre se relacionan bien con los libros cuando los tienen disponibles -cuenta-. Los padres a veces generan cierta distancia cuando les dicen ‘no toques que se va a romper’, pero los libros se tienen que explorar y así llaman la atención. El libro también sirve para jugar. Además, es una instancia bastante buena para sacarlos de las pantallas. A veces, un libro puede ser mucho más divertido que una pantalla. ¿Y las ventas? “El que venía antes a comprar tres libros ahora compra uno y en cuotas. La realidad del país influye. Aunque hay lectores que siempre compran y vuelven cada año”.
Laura Baroni, de editorial Sigmar, tiene una opinión en sintonía: “Quiero creer que en esta Feria vamos a tener buenas ventas. Este año, Sigmar cumple 85 años y desde que arrancó hasta hoy se focalizó en la lectura para los chicos, desde la primera infancia hasta casi la adolescencia. Tener contacto con los niños nos parece importante porque es una manera de concientizar a los padres para que dejen un poco de lado el celular o la tablet. Por eso es muy importante participar de este tipo de ferias: los chicos tienen que poder elegir”.
En la Plaza María Elena Walsh, la narradora Mariana Spalj se prepara para una nueva instancia de su set de Nanucuentos, frente a chicos de todas las edades, y dice: “Me encanta poder acercar a viva voz la literatura a los niños y las niñas. También veo que disfrutan las familias. Se genera un lindo intercambio sólo por el placer de escuchar historias, de divertirnos, de que la narración sea genuina y de poder viajar con ese libro”. ¿Cómo captura a tantas edades? “Trato de apelar al juego para engancharlos lo más posible. Este año la plaza es abierta y hay más distracciones, pero se puede cautivar con un libro en la mano”.
Y Spalj remata: “La magia de la Feria es acercar la literatura a las infancias, en este mundo en el que estamos rodeados de muchas pantallas y de todo tipo de tecnología. Esto es una invitación a que sea una salida distinta y a poder tener en las manos los libros físicos. Los chicos lo agradecen mucho”. Sigue la Feria y se preparan actividades puntuales para apuntalar al sector: el miércoles 22 de julio será el Encuentro de Profesionales del Libro Infantil y los días jueves 23 y viernes 24 serán las 34° Jornadas para Docentes y Mediadores de Lectura. Así, compartir aventuras, libros en mano, genera experiencias inagotables.
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