Desde que en 2016 el escritor vasco Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959), alcanzó  la fama internacional con su monumental novela Patria, se convirtió  en un visitante asiduo de Argentina. Esta vez viajó a Buenos Aires para presentar en la Feria Internacional del libro de esta ciudad su última novela, Maite.

La historia transcurre en sólo cuatro días, pero la intensidad de los hechos es inversamente proporcional a su duración. Estos hechos transcurren en un momento muy preciso:  entre el jueves 10 y el domingo 13 de julio de 1997. El país está conmovido por el secuestro del joven concejal de Ermau, Miguel Ángel Blanco, a manos   de la ETA.

Fernando Aramburu: “No soy un escritor inocente y malicia no me falta”

En este contexto, Elene viaja desde Estados Unidos a San Sebastián por un problema de salud de su madre.  Mientras tanto, Andoni, el marido de Maite, que es odontólogo, está de viaje porque asiste a un supuesto congreso médico. Nuevamente  Aramburu mezcla un hecho histórico  con una intimidad ficcional y muestra que, como suele decirse, también lo ficcional y lo íntimo son instancias políticas .

Fernando Aramburu

Las protagonistas de Maite son mujeres. Los protagonistas hombres están contados por las mujeres. Incluso Elene, la hermana de Maite que vive en los Estados Unidos tiene una familia política totalmente manejada por una mujer, su suegra. Me pregunté si no había una idea de discutir sobre el patriarcado y el machismo.

-No, por lo menos no me lo plantee de una manera calculada. Pero yo nací y crecí en un matriarcado. Sin la menor duda mi madre gobernaba la familia y como ella había en la vecindad otras señoras parecidas y entre mis parientes también. Es posible que yo esté determinado por esa vivencia de la infancia y no necesito planteármela a la hora de escribir novelas donde derramo mi experiencia personal de una manera instintiva o inconsciente.

Lo que sí es cierto es que los varones de la novela desaparecen. Uno murió, otro vive en otro continente y otro sale de escena al principio de la novela y vuelve al final. Hay una suerte de paréntesis y quedan las tres mujeres emparentadas, solas, conviviendo estrechamente durante 4 días. Y la novela está repartida en cuatro bloques correspondientes cada uno a uno de sus vidas. En esos 4 días pasan un montón de cosas.

Fernando Aramburu: “No soy un escritor inocente y malicia no me falta”

Es una novela que en la que se cruza lo individual y lo histórico, Porque hay dos temas paralelos, el que plantea la relación amorosa y el tema de la ETA. Maite que me parecía la  más lúcida de las  hermanas, la más sensible, la más inteligente, es la que se niega a ver lo que pasa en su matrimonio  aunque se conmueve ante el i secuestro de Blanco. En cambio,  aquella otra que parece más tosca finalmente decide quedarse en su tierra porque tiene un marido maltratador con el que armó una familia en Estados Unidos. También es un tema que está muy en auge, por lo menos aquí, Me refiero al  patriarcado y al maltrato a las mujeres, Sí creo que calculó que el marido de Maite  es oftalmólogo y sin embargo, nadie quiere ver lo que lo que pasa.

– Bueno, sí, claro, no soy un autor inocente y malicia no me falta. Su explicación me parece muy correcta, Mónica. Voy a remitirme a lo primero de todo que usted dijo y es que este novela forma parte de una serie que denomina Gentes básicas. Esa denominación ya define el propósito de la serie, que es contar vidas de gente, o sea, de personas comunes y corrientes, pero que no están fuera de contexto, no están en el aire, sino que en ellas,  en estas personas o personajes se refleja la historia colectiva. O sea, esto es una constante de los títulos de esta serie. Entonces, efectivamente, aquí hay una dualidad, por un lado se cuentan hechos privados de tres mujeres y,  por otr,  está ocurriendo algo de con repercusión social eh que también afecta un poco la relación a las conversaciones a los pensamientos de los personajes, principalmente de la protagonista.  Esa es una constante de la serie.

Fernando Aramburu: “No soy un escritor inocente y malicia no me falta”

No tiene por qué ser siempre ETA,  Por ejemplo,  en la novela anterior, El niño,  el hecho histórico, el hecho colectivo era un accidente en el que fallecieron muchos niños. En El niño también cuento la historia de unos familiares. Esta novela es el título anterior a Maite, el cuarto de la serie. En este caso lo que ocurrió fue un accidente que se produjo en un colegio de una ciudad vasca donde murieron 50 niños y eso desencadena a mi novela. Y ocurre lo mismo, está el accidente por un lado y, por el otro están las vidas privadas de las personas afectadas por ese accidente por . Ese esquema se repite de novela en novela. Es decir, hay unos personajes, les pasan estas u otras cosas, y,  al mismo tiempo,  en la sociedad está ocurriendo algo,  hay una conexión entre lo colectivo y lo particular.  Maite, el quinto título de esta serie, que espero prolongar en el futuro.

Otra idea que trata la novela es el tema de la comunicación: hasta dónde nos comunicamos con los seres más próximos y hasta dónde tiene más peso la comunicación real que las costumbres.  Por ejemplo, Maite pensaba que su hermana tendía un matrimonio feliz. Y creo que también lo pensaba del matrimonio propiopero de todos modos no parece dispuesta a enfrentar lo que supo de su marido.

-Sí, mira, hay una cuestión no sé si obsesiva en mí, pero que sí me ocupa con frecuencia el pensamiento. Es la idea no precisamente original porque ya viene de escritores ea de que cada uno de nosotros por el mero hecho de vivir y a acumular edad, arrastra su propia novela, la historia de su vida que bien contada podría dar lugar a un libro. Estas tres mujeres, dos hermanas y una madre, acuden a esta novela  cada una con su respectiva novela, por su historia particular, que las otras dos no conocen o conocen muy superficialmente.

Entonces, a lo largo de la novela, estas tres sub novelas, vamos a decir así, confluyen y se van develando. La imagen  inicial de Elene de mujer feliz con hijos, con casa propia y un jardín donde izaba la bandera de su patria. se va resquebrajando hasta que sale a flote su verdad personal. Y lo mismo ocurre con Maite, con la diferencia de que Maite además de personaje es a cámara cinematográfica, todo lo que se cuenta en la novela le ocurre a ella, ocurre delante de ella o se lo cuenta. Entonces, además de personaje, ella es perspectiva. Y por eso averiguamos mucho más de ella.  La madre tiene lo suyo también: su ictus, su temor a  que la arrumben en un asilo de ancianos. El temor le produce  la incapacidad física. Esas tres líneas, vamos a decir, personales, las tres novelas que arrastran cada una de ellas confluyen en esta y se van revelando. No sería así si hubiera habido una comunicación clara y directa entre ellas. Afortunadamente, no se lo dicen todo enseguida porque,  si no yo no habría tenido novela ni para dos páginas. Si todo se hubiera resuelto ya en una conversación con comunicación de calidad, adiós, libro (risas). Me atrae mucho la idea de que estamos ante los demás con una imagen que no siempre se corresponde con nuestra verdad personal. Eso también está representado en esta novela que habla de asuntos relacionados, por así decir, con la condición humana, relativos a personas normales y corrientes. Las novelas, en general y Maite no es la excepción,  no están protagonizadas por los grandes personajes de la historia, sino por gente común que está en una determinada situación personal que vive en un sitio concreto y en una época de la que yo, el autor,  fui contento por la vida.

-Creo que siempre hay cierta teatralidad en nuestras vidas y eso se refleja en la novela Cada uno eh desarrolla un papel que le parece adecuado, este, por lo menos hasta donde llega la novela, Maite, que es una persona sensible e inteligente, no parece que va a desistir de ese personaje que está representando.

-Sí, pero con la particularidad de que los lectores saben esto porque tienen acceso a la interioridad de Maite Entonces estamos viendo realmente lo que siente y piensa y también vemos cómo actúa ante los otros, lo que calla. Es una mujer inteligente mundana,  que a veces adopta posiciones de aparente sumisión para ganar la partida, para obtener beneficio personal o para conservar lo que tiene. Entonces, ese final es menos abierto de lo que algunos han afirmado por ahí. Ya  tiene una edad, 34 años y considera que lo que tiene es más valioso que lo que pudiera proporcionar una cultura  o desesperarse por  los celos, etcétera,

Fernando Aramburu: “No soy un escritor inocente y malicia no me falta”

Claro, al final ella tira al piso el foulard  que le regaló su marido, o sea, que en lo más íntimo ella se siente infeliz y decepcionada, pero eso no impide que  siga representando ese papel. Lo tira con la con la luz apagada.

-Exactamente, eso es curioso porque es algo que no está contado de una manera complicada Y sin embargo, me sorprende que algunas personas que incluso se dedican  a la literatura no vean,  no entienden al final.

-Quizá tenga que ver con cómo actuaría ese lector o lectora en la misma circunstancia.

-Yo intento que quien lee también se sienta leído, que aquelo que le cuento de alguna manera esté relacionado también con su vida, que haya conocido casos similares.  Pero posiblemente reaccione como lo haría en la vida real en la misma circunstancia.

Nacen los personajes

-Lo primero que me viene a la mente es que estuve una época mirando cine de la posguerra, películas de Antonioni y de Fellini que no se basan en una trama definida, o sea, no ocurre un hecho inicial que da lugar a una investigación y a un desenlace, sino que son películas en las que se pone a convivir una serie de personajes, hombres y mujeres, y de esa convivencia, de lo que se dice, de lo que hace, surge la película.

Es decir que los personajes no están allí en función de una trama, sino al revés. Coinciden en un lugar, conversan, se cuentan hechos, descubren detalles unos de otros y eso es la película. Me pareció factible aplicar la línea narrativa de ese cine a la forma de narrar la novela. Y esto se añadió a imágenes, estímulos que se van formando en un rincón del cerebro. Eso empieza a cobrar forma, hasta que llega el día en que uno escribe la primera frase, va anotando y descubre que ahí hay una novela. Siempre pienso el final antes de sentarme a escribir, pero puedo cambiarlo en el curso del trabajo.

 

 

 

 

 

 

Novelas y celulares

-Hay algo que me pareció muy sutil y que tiene que ver con el tema de la comunicación y con la forma en que lo social incide sobre lo individual. Y es que la novela se desarrolla en un momento en que si bien existen algunos aparatos celulares, no están difundidos.

-Sí. Mi mujer tuvo el primero que hubo en mi casa por esa época y era un instrumento pesado, grande, con el que no se podía hacer otra cosa que llamar por teléfono. 

Ni había redes sociales.

-No había, efectivamente. Es que un teléfono como los de hoy me habría roto la novela, por eso en algún momento se expresa la intención de comprarse un celular. El celular es muy nocivo para las novelas porque impide que uno se extravíe. En cambio, con los celulares hoy, uno puede localizar a otra persona  inmediatamente.