El senador y precandidato presidencial de la ultraderecha brasileña, Flávio Bolsonaro, aseguró que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva «ya no está en condiciones» de gobernar y lo responsabilizó por la decisión de Estados Unidos de aplicar un arancel del 25% a parte de las exportaciones brasileñas.

«Lula ya no está en condiciones de ser presidente de Brasil. Estamos en un avión sin piloto», escribió en sus redes sociales el hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro, en referencia a las críticas formuladas por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, para justificar el aumento de los aranceles a los productos brasileños.

Flávio Bolsonaro también calificó a Lula como «el Biden brasileño», en alusión al expresidente estadounidense Joe Biden, y lo definió como un mandatario «gruñón» e «irresponsable» que «se convirtió en un peligro» para el país.

«Quien mira a Lula no ve futuro. Ve pasado, atraso, incertidumbre, desconfianza, corrupción, incompetencia y venganza. ¡Basta! Brasil tiene futuro, pero no tiene más tiempo que perder», expresó el dirigente, que por ahora mantiene su precandidatura para las elecciones de octubre.

En las últimas horas, Rubio sostuvo que la decisión del Gobierno de Estados Unidos de imponer un arancel del 25% a las exportaciones brasileñas responde a la supuesta negativa de Lula y de su gabinete a negociar.

«Que no haya confusión sobre el motivo: el presidente Lula y su gobierno no negociaron con Estados Unidos de buena fe. Sus políticas económicas son malas para los estadounidenses y malas para los brasileños», afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense, quien además acusó al mandatario brasileño de haber puesto su ego por encima de la posibilidad de alcanzar un acuerdo.

La respuesta del Gobierno brasileño

El Gobierno de Brasil repudió con dureza la decisión de Estados Unidos de imponer aranceles del 25% a productos de origen brasileño, en un nuevo capítulo de la escalada de tensiones diplomáticas y comerciales entre ambos países.

El gravamen, que entrará en vigencia el 22 de julio, es el resultado de una investigación que durante un año llevó adelante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre las políticas comerciales del gigante sudamericano.

La medida alcanzará a una amplia variedad de productos, entre ellos azúcar, maquinaria agrícola, prendas de vestir, maquinaria eléctrica, papel y acero. En cambio, quedarán exceptuados la carne vacuna, el café, el jugo de naranja, la celulosa y las piezas destinadas a la fabricación de aviones.

Frente a este escenario, Lula anunció que su administración activará formalmente los mecanismos nacionales de reciprocidad y llevará la disputa ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En un comunicado oficial difundido por la Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia y publicado por el propio mandatario en su cuenta de X, el Gobierno calificó al 15 de julio de 2026 como «un día lamentable» en la historia de las relaciones entre Brasil y Estados Unidos.

Además, sostuvo que el arancel punitivo, aplicado por la Casa Blanca en el marco de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, constituye una medida unilateral «sin ninguna justificación».

El Ejecutivo brasileño argumentó que Washington no tiene fundamentos para aplicar sanciones comerciales contra Brasil y recordó que, según estadísticas del propio Gobierno estadounidense, Estados Unidos acumuló en los últimos 15 años un superávit comercial de 424.500 millones de dólares en el intercambio de bienes y servicios con el país sudamericano.

También señaló que, durante el último año, mantuvo conversaciones técnicas permanentes con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) para responder a las acusaciones planteadas por Washington.

El Gobierno defendió además la soberanía brasileña y sus políticas internas frente a los cuestionamientos de Estados Unidos. En ese sentido, rechazó las críticas al sistema de pagos instantáneos del país, al que definió como «un patrimonio de nuestro pueblo y una referencia internacional en infraestructura pública digital».

Respecto de las objeciones a la regulación de las plataformas digitales, el Palacio del Planalto aseguró que no renunciará a proteger a la población, en especial a niños y adolescentes, frente a los abusos de las grandes empresas tecnológicas, y remarcó que «la libertad de expresión no es una carta blanca para la criminalidad».

Asimismo, recordó que en las audiencias organizadas por la USTR la semana pasada, 63 de las 78 exposiciones presentadas por representantes del sector privado de ambos países se pronunciaron en contra de la aplicación de los aranceles.

Acusaciones contra la familia Bolsonaro

Uno de los pasajes más duros del comunicado presidencial estuvo dirigido contra el entorno del exmandatario Jair Bolsonaro, a quien el Gobierno de Lula acusó de actuar para perjudicar la economía brasileña.

«Es triste constatar que el lamentable desenlace de las investigaciones basadas en la Sección 301 forma parte de un escenario construido con la activa colaboración de la familia Bolsonaro. Son falsos patriotas, que planearon y defendieron públicamente acciones contra nuestro país, movidos por objetivos electorales», afirmó el Gobierno brasileño en el comunicado oficial.

GS con información de NA y Europa Press