La crisis operativa de Flybondi se profundizó en las últimas horas con la cancelación total de sus vuelos diarios este último jueves, en un escenario marcado por problemas financieros, técnicos y judiciales que afectan a la aerolínea low cost desde hace meses.

La compañía suspendió los 11 servicios programados, tras dejar en tierra los tres aviones que aún se encontraban operativos, y no hay seguridad absoluta de cuándo retomará su actividad normal.

El episodio refleja un deterioro acumulado en la operatoria de la empresa. Fuentes del sector señalan que Flybondi tiene gran parte de su flota paralizada —con hasta nueve aeronaves fuera de servicio— por problemas vinculados al mantenimiento y al no pago de los contratos de leasing, incluyendo unidades enviadas al exterior que no lograron retornar al país.

A esto se sumaron en los últimos días dificultades en el suministro de combustible, en medio de atrasos en pagos a proveedores clave como YPF, lo que terminó de impactar en la cancelación total de sus operaciones.

La falta de actividad durante una jornada completa es un hecho inusual para la compañía y, según analistas, solo encuentra antecedentes comparables durante la pandemia de COVID‑19.

Flybondi en estado terminal: en las últimas 24 horas canceló todos sus vuelos
Foto: NA

El trasfondo judicial también se agrava. La empresa enfrenta una denuncia penal por la cancelación de más de 2.500 vuelos y la afectación de más de 350.000 pasajeros en los últimos meses, según datos de la consultora Adventus.

La presentación, impulsada entre otros por el abogado Lucas Bianco, busca investigar eventuales irregularidades en la comercialización de pasajes y en la prestación del servicio, especialmente a partir del crecimiento de cancelaciones registrado desde comienzos de 2025 y profundizado en la temporada alta de verano.

A este escenario se suman conflictos laborales. Trabajadores desvinculados denuncian el incumplimiento de acuerdos de retiros voluntarios e indemnizaciones firmados en marzo de 2026, en el marco de un plan de reorganización interna. En comunicados difundidos públicamente, los extrabajadores afirman que los compromisos no han sido abonados pese a haber sido formalizados ante escribano público, lo que añade presión a la situación financiera de la compañía.

El cuadro actual combina, así, múltiples factores: deterioro operativo, conflictos financieros, presión competitiva, litigios judiciales y tensiones laborales. Un cóctel que coloca a Flybondi en su momento más crítico desde su creación en 2018 y abre interrogantes sobre su continuidad en el mercado, en un contexto donde la confianza de los pasajeros y proveedores aparece cada vez más erosionada.