Los incendios vuelven a arrasar la Patagonia y no es una tragedia natural: es una consecuencia de malas decisiones políticas. En este comienzo de 2026, más de 12.000 hectáreas de bosque nativo ya fueron quemadas en la zona del Lago Epuyén, en la provincia de Chubut. Mientras familias pierden sus casas y comunidades enteras se organizan para resistir el fuego, el Estado nacional recorta: el Servicio Nacional de Manejo del Fuego tendrá en 2026 una caída real del 69% de presupuesto.

Mientras el gobierno local busca culpables, el Gobierno Nacional desfinancia la Ley de Bosques y la Ley de Manejo del Fuego, y empuja cambios en la Ley de Tierras para habilitar negocios sobre territorios incendiados. No es descoordinación: es una política que prepara el escenario para la catástrofe y la entrega, abriendo la puerta a negocios inmobiliarios, mineros y extractivistas sobre territorios devastados.

Fuego en la Patagonia: brigadas comunitarias y vecinos organizados sostienen lo que el Gobierno abandona

“Hoy las brigadas comunitarias, vecinas y vecinos organizados y familias productoras locales sostenemos lo que el gobierno abandona”, sostienen desde la UTT de Chubut. «En el paraje El Desemboque el fuego subió, hay mucho humo. La situación es compleja, al parar el viento el fuego empieza a bajar por las laderas», detalla Agustín Mavar, productor campesino e integrante de la organización. «Tenemos más de 2.000 hectáreas afectadas, varias casas, zonas productivas, chacras, y vemos cómo el fuego se expande por la montaña. Es un lugar de mucho bosque nativo y seguramente el incendio se propague», detalla Juan Pablo Acosta, también de la UTT. «Seguimos esperando que el gobierno nacional aparezca y lleguen los recursos», agrega Agustín, porque “la solidaridad no puede reemplazar políticas públicas”. Los incendios son la expresión de una crisis socioambiental que se profundiza con cada ajuste y cada desregulación.

Fuego en la Patagonia: brigadas comunitarias y vecinos organizados sostienen lo que el Gobierno abandona

“Frente a este modelo de saqueo, es urgente implementar una política pública forestal integral basada en prevención, restauración y combate real del fuego”, plantean desde la organización. Proponen erradicar especies exóticas como el pino, restaurar el bosque nativo, fortalecer brigadas con salarios y equipamiento, impulsar la educación ambiental y acompañar a los pequeños productores que habitan los territorios. “No se puede esperar más. 𝐄𝐥 𝐟𝐮𝐭𝐮𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐧𝐮𝐞𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐛𝐨𝐬𝐪𝐮𝐞𝐬 y de nuestras comunidades 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐞𝐧 𝐫𝐢𝐞𝐬𝐠𝐨”, alertan.