Cuando arrecian las críticas contra el tardío decreto presidencial que declaró una emergencia ígnea sin aportes concretos para enfrentar los incendios forestales en la Patagonia, las llamas que acechan a la localidad chubutense de Cholila llevan días arrasando campos de pastoreo, además de bosques. Esto ocurre mientras uno de sus brazos mantiene el rumbo sostenido hacia la ciudad de Esquel.
La situación en la región se agravó entre la noche del viernes y la madrugada del sábado por una tormenta eléctrica sin lluvias que descargó rayos que encendieron focos en los Parques Nacionales Lanín, Nahuel Huapi y Lago Puelo, además de la ruta 40, en el acceso a Villa La Angostura, según la información oficial. Este sábado por la tarde también se reavivaron focos en la cara norte del Cerro Pirque, en El Hoyo.
Acosado por imágenes que mostraban al presidente Javier Milei de fiesta rockera mientras la Patagonia se reduce a cenizas, y por la inesperada presión de un puñado de gobernadores que tardaron dos meses en advertir que se les quemaban las provincias, el gobierno nacional emitió de apuro el decreto 73/2026 con seis artículos plenos de generalidades, sin asignaciones específicas, ni objetivos precisos ni definición de partidas presupuestarias. Se trata de un cúmulo de vaguedades que contrasta con media docena de proyectos que aguardaban en el Congreso a ser incluidos en las sesiones extraordinarias.

El decreto sucedió a otro anuncio alejado de la verdad, por el cual el Ministerio de Seguridad decía enviar fondos extraordinarios a los Bomberos Voluntarios, cuando en realidad se trataba de las partidas del año 2025 que el gobierno había recaudado, pero mantenía secuestradas para dibujar el superávit fiscal.
Lejano geográficamente a esta motosierra que en los hechos alimenta por igual a la deforestación, la mortalidad neonatal o la siniestralidad vial, en Chubut los incendios forestales de la temporada 2025/2026 ya devoraron más 50 mil hectáreas: 20 mil en el Parque Nacional Los Alerces; 24 mil en el de Puerto Patriada que llegó a Cholila; 3 mil en Villa Lago Rivadavia y al menos 4 mil en El Turbio, al oeste de Lago Puelo, según datos oficiales provistos por el satélite Sentinel 2.Son dos veces y media la ciudad de Buenos Aires sólo en el noroeste chubutense. A ello se suman las 180 mil hectáreas de pastizales y montes quemadas en La Pampa.
Cholila sigue acosada por cuatro frentes de llamas, por el norte y por el sur, que se nutrían ayer de una temperatura superior a los 30 grados y vientos persistentes de 40 kilómetros por hora, en el marco de una sequía que lleva dos años y una falta de políticas preventivas que generan el marco institucional corresponsable de esta tragedia ambiental, económica y humana.
Por el norte de Cholila se desplazan los dos grandes focos en que se abrió el incendio iniciado el 5 de enero en el balneario Puerto Patriada, que cruzó 30 kilómetros de montañas y valles para desembocar en el cañadón del Río Blanco. Un brazo de ese frente, el más débil, baja hacia el suroeste rumbo el Lago Lezama, mientras que el otro se alimenta de pinares y marcha veloz al norte del pueblo por la Ruta 71 hacia su cruce con la 40. En su camino amenaza viviendas de los parajes El Blanco y la Ecoaldea.
Por el sur evoluciona el frente detectado el 9 de diciembre en el Lago Menéndez, que carbonizó las entrañas del Parque los Alerces y emergió por la zona rural de Villa Lago Rivadavia devorando bosques y veranadas de hacienda mientras se desplaza con suma intensidad en una franja montañosa intermedia entre Cholila y Esquel, sobre las nacientes del Alto Río Percy, impulsado por los vientos cordilleranos desde el oeste. Las autoridades de Esquel aprestaron maquinaria vial y cuadrillas municipales para trazar cortafuegos antes de que las llamas lleguen al centro de esquí La Hoya, que encuentra en su trayectoria antes de la ciudad.
Este brazo lleva días reduciendo a cenizas las pasturas de la veranada y anticipa una crisis económica de gravedad para toda la producción ganadera de la región por la falta de alimento que enfrentarán los animales, no sólo en este invierno sino en los próximos dos años hasta que se recompongan los suelos. El 80% de los rodeos de Cholila son medianas y pequeñas explotaciones familiares que, en muchos casos, sólo complementan un ingreso mensual que ya no volverán a tener porque se les quemó la tierra o perecieron carbonizados sus pocos animales.
Pensando en ellos, el gobernador Ignacio Torres anunció medidas de supuesto alivio fiscal para los pueblos afectados por el incendio: prórroga hasta junio en el pago de Ingresos Brutos y también prórroga hasta abril en el impuesto a los sellos. No hay eximición (sólo prórroga) de cargas tributarias y tarifarias para quienes lo perdieron todo, ni asistencia financiera ni subsidios para quienes perdieron sus casas, talleres y herramientas de trabajo.
El Bolsón
La empatía con la sociedad que expresa el intendente de El Bolsón, Bruno Pogliano, quedó nuevamente expuesta esta semana cuando inauguró una enorme fuente de agua en una zona céntrica, en el marco de los festejos por el centenario de la localidad. La inauguración se publicitó con enorme cantidad de videos y posteos celebratorios del municipio y de la cadena para-estatal de medios que lo acompaña.
Pero en la vida real desencadenó enojo y fuertes críticas en los barrios populares de la periferia y en las zonas rurales debido a que la región sufre una sequía sin precedentes y está bajo una “Emergencia Hídrica” decretada por el gobierno provincial. Hay parajes rurales, como el Cerro Saturnino, que llevan diez días sin una gota de agua, abastecidos por camiones. Algunos barrios apenas logran un chorrito débil de las canillas y otros sólo la obtienen de noche. En Villa Turismo, faldeo del Cerro Piltriquitrón, el flujo de los canales que abrevan a la zona se interrumpen día por medio. En La Loma del Medio, una barriada popular donde hubo dos incendios, directamente jamás los proveyeron de agua potable