La jueza federal del estado de Minnesota Katherine Menéndez emitió una orden para limitar las actuaciones de los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en este estado. Implica la prohibición de la detención y el uso de gases lacrimógenos contra manifestantes que participen de manera pacífica en las protestas en Minnesota tras el asesinato de Renee Good a manos de miembros del ICE.
«Se prohíbe a los agentes federales (…): Tomar represalias contra personas que participen en protestas pacíficas y sin obstrucción, incluyendo la observación de las actividades de la Operación Metro Surge»,sostuvo la magistrada.

Además, resolvió que los efectivos del ICE no pueden parar vehículos con el objetivo de arrestar a sus conductores o pasajeros cuando «no exista una sospecha razonable y articulada de que estén obstruyendo o interfiriendo por la fuerza con los agentes federales».
La orden perdurará el tiempo que se mantenga activa la operación ‘Metro Surge’, lanzada el pasado mes en el estado de Minnesota en el marco de las políticas anti-inmigratorias de Donald Trump. Tras el crimen de Good, fusilada por el agente Jonathan Ross, provocó la salida de miles de personas a las calles.
Sin ir más lejos, la Oficina de Seguridad Comunitaria de Minneapolis informó que dos niños -uno de ellos un bebé de seis meses- fueron hospitalizados después de que agentes federales lanzaran gases lacrimógenos durante las protestas del pasado miércoles.De todos modos, Trump sigue con su relato. Ayer sostuvo que los manifestantes del estado de Minnesota son «alborotadores» que están «bien pagados» y defendió públicamente la actuación de los agentes.
